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    Historia-Revista de la Carrera de Historia

    Print version ISSN 2519-0253

    Historia  no.38 La Paz  2017

     

    RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS

     

    Field, T.C. (2016).

     

    Minas, balas y gringos. Boliviay la Alianza para el Progreso en la era de Kennedy (Traducción de J. C. Mac Lean).La Paz: Centro de Investigaciones Sociales. 295 p.ISBN 978-99974-58-85-8

     

     

    Natalia A. Linares Canedo1
    1 Estudiante de la carrera de Historia, UMSA. Correo electrónico: natalex97linares@gmail.com

     

     


    La presente obra es la traducción de From Development to Dictatorship: Bolivia andthe Alliance forProgress in the Kennedy Era. Publicado originalmente por Cornell University Press en mayo de 2014, el Centro de investigaciones Sociales (CIS) de la Vicepresidencia del Estado Plurinacional de Bolivia realiza la publicación de esta obra en junio de 2016.

    El propósito del libro es mostrar cómo, en la década de 1960, en el marco de los gobiernos militares que se desarrollaron en Bolivia en un país que recientemente fue el escenario de la Revolución Nacional, los gobiernos bolivianos autoritarios se sumaron a la ideología del gobierno norteamericano para luchar contra el comunismo.

    Como punto de partida, Field toma la expulsión de USAID2 de Bolivia en el año 2013, bajo el argumento del presidente Evo Morales que desde que USAID entró al país hace 70 años, solo manipuló a dirigentes con la excusa de financiamiento económico para el desarrollo del país. El autor recuerda cómo USAID envió 100 mil dólares destinados a equipo militar para la eliminación de dirigentes de la izquierda boliviana como principal argumento para la "modernización" que llevaba adelante el gobierno boliviano de Víctor Paz Estenssoro. En 1961, la administración de Kennedy (1961-1963) se manifestó a favor del desarrollo de los países tercermundistas y como se acercaba la "Década del Desarrollo", esta tenía que ser acompañada por una batalla anticomunista. Efectivamente, en esos años, el mundo se encontraba en una dicotomía entre el socialismo y el capitalismo, en plena Guerra Fría. Bolivia era parte de los países "No Alineados", queriendo mantenerse al margen de este conflicto de ideologías. Sin embargo, el compromiso de Kennedy, utilizando a USAID como herramienta, se centraba más en un "entorno geopolítico especifico, con una teoría y una estrategia plenamente imbricadas" (Field, 2016: 29).

    Durante el segundo gobierno de Víctor Paz Estenssoro (1960-1964), en el marco de las políticas internacionales, se aceptaba cualquier tipo de ayuda económica ya sea occidental o comunista, con el objetivo de convertir a Bolivia en una "Nación de verdad". Esta actitud no pasaría desapercibida ante EE.UU por lo cual Arthur Schlesinger, asistente de Kennedy para América Latina, convencería a Paz de iniciar la modernización a través de la Alianza para el Progreso implementando un régimen más autoritario y desarticulando a la izquierda ya que era desfavorable a la "modernización". Guillermo Bedregal, entonces presidente de la COMIBOL, fue otro aliado importante de EE.UU que ayudaría a la captura de 50 dirigentes mineros. La Alianza para el Progreso tuvo como mayor enemigo a los sindicalistas comunistas de la mina Siglo XX.

    El régimen autoritario de "izquierda" de Paz provocaría un debate en Washington sobre si se debía apoyar o no a Bolivia. Los liberales de Kennedy estaban de acuerdo con dar apoyo económico a Bolivia para una "hegemonía geopolítica"; entre ellos estaba Ben Stephansky, embajador de EE.UU en Bolivia de 1961 a 1963.

    Es así como el Plan Triangular surgió como un programa de rehabilitación de las minas, como una forma de despolitizarlas ya que tenían fuertes inclinaciones pro soviéticas.

    Básicamente este plan consistía en una fuerte reforma laboral en la COMIBOL. Así, a manera de hacer un sondeo por las minas, Bedregal inició una gira en la que no fue bien recibido sobre todo en Siglo XX. Casi fue envenenado por las mujeres de mineros que le sirvieron comida podrida a modo de protesta y rechazo al Plan Triangular. EE.UU puso como condición principal la lucha contra los comunistas y la reforma laboral para el financiamiento del Plan Triangular, algo que Paz tardaría en poner en marcha ya que alegaba que no podía perder el apoyo de la izquierda boliviana.

    Uno de los mecanismos de EE.UU para mantener a Bolivia alejada de las tendencias comunistas fue la implementación de la "acción cívica militar" que mediante el contacto de las FF.AA con las comunidades consolidaría una ruptura entre la mina y el campo. Es en este contexto de la acción cívica militar que el general René Barrientos asumió un protagonismo importante logrando un importante apoyo popular en las comunidades campesinas cochabambinas. De esta manera se fue haciendo presente en el panorama político de EE.UU.

    La batalla de Irupata (prov. Bustillos, depto. de Potosí) se llevó a cabo el 29 de julio de 1963 en un intento por acabar con la indisciplina laboral en las minas y terminó en la ejecución del comandante Neri, la división definitiva entre las minas y el campo y el pedido de expulsión del presidente Paz. A partir de entonces, las tensiones aumentaron y sectores de la derecha y del trotskismo también expresaron su repudio ante el gobierno autoritario de Paz.

    El presente aplicó entonces la tan esperada reforma laboral despidiendo a centenares de mineros además de ordenar la captura de sus dirigentes sindicales. Mientras tanto, Paz Estenssoro viajó a Washington para reunirse con Kennedy: ambos congeniaron inmediatamente y estuvieron de acuerdo en que las medidas que se estaban aplicando en Bolivia eran necesarias para el proyecto de modernización.

    Poco después, Kennedy fue asesinado en Dallas. El vicepresidente Johnson asumió entonces la presidencia y estaba a favor de la "modernización" boliviana. La nueva administración fue inaugurada con el secuestro de funcionarios americanos por mineros en protesta por el encarcelamiento de sus dirigentes. Los mismos secuestrados, después de ser liberados, alegaron que lo que les estaban haciendo a "sus amigos" no era justo y deberían cumplirse sus demandas. Las mujeres de Siglo XX fueron las principales protagonistas de este evento que duraría 10 días hasta que los mismos dirigentes Irineo Pimentel y Federico Escobar pidieron el cese de la huelga.

    Entre tanto, el ascenso del general Barrientos al poder fue prácticamente meteórico con el apoyo popular, sobre todo de los sectores cochabambinos. Pasó de ser jefe de las Fuerzas Armadas a compañero de fórmula de Paz en su tercera candidatura. El 31 de mayo de 1964, Víctor Paz Estenssoro fue reelecto con su nuevo vicepresidente, René Barrientos. Es entonces cuando este empezó a oponerse a la política autoritaria de Paz, lo que dio lugar a los primeros rumores de un golpe de Estado para instaurar una junta militar que todavía serviría a las órdenes de Estados Unidos.

    La ruptura de relaciones diplomáticas de Bolivia con Cuba provocó molestias en los movimientos de izquierda. La guerra civil era casi un hecho. En el mes de octubre, las protestas contra el presidente dejaron dos muertos conocidos como "los mártires de octubre" que murieron en enfrentamientos con la policía especial. Durante estos conflictos, Barrientos pidió a Paz que renunciara para instaurar una junta militar, pero Paz siguió rechazando la idea.

    Después de Todos Santos, Barrientos voló a Cochabamba para dirigir las FF.AA y dar su golpe de Estado el 3 de noviembre. Entonces, Paz abandonó el país. Alfredo Ovando instauró la junta militar compartiendo la presidencia con Barrientos, pero desistió poco después, dejando solo a Barrientos en el poder. Así se inició una nueva era de gobiernos militares en Bolivia.

    En este libro, Field se inscribe en el debate en torno a la posición de Estados Unidos frente a las políticas bolivianas y trata de esclarecer el apoyo que se brindó al gobierno de Paz Estenssoro. Si bien los años 1960 a 1964 son bastante conocidos de manera general, son pocos los estudios específicos que profundizan las relaciones bilaterales de Estados

    Unidos y Bolivia3. Esta obra constituye un gran aporte en cuanto a la búsqueda de fuentes y método de investigación; sobre todo presenta una revisión exhaustiva de los intereses de los distintos organismos que estuvieron presentes mediante su documentación oficial. Aquello le da un gran valor y llama la atención en su lectura. Por ejemplo, se puede visualizar claramente la trayectoria de Barrientos y su ascendente sobre las comunidades campesinas que permite explicar la existencia del Pacto Militar Campesino. Se destaca la posición del gobierno estadounidense ante este personaje y cómo las políticas inicialmente neutrales de Paz Estenssoro se fueron direccionando hacia el lado americano. Se percibe además el movimiento de dinero que entraba constantemente al país de diferentes maneras y cómo este fue recibido.

    Si bien el libro se destaca por sus luces en torno a las políticas norteamericanas, sus actores y sus motivaciones para establecer relaciones con Bolivia, deja mucho que desear en su análisis en torno a los actores políticos bolivianos. Hay muchas referencias sobre los directores de las agencias y los embajadores estadounidenses, pero pocas en torno a personajes claves de la época como Juan Lechín, Hernán Siles, Walter Guevara, Guillermo Lora mientras que el énfasis está puesto en René Barrientos. También se extraña la falta de contextualización latinoamérica. Da la impresión de que Bolivia estuviera sola frente a los Estados Unidos, cuando hay varios elementos externos que también afectaban las políticas exteriores como la reciente Revolución Cubana, por ejemplo, y el papel del Partido Comunista.

    Cabe destacar el aporte de Hans Huber que muestra estas relaciones desde una perspectiva más económica: si bien el peso económico de Bolivia representaba un porcentaje mínimo de sus inversiones externas, este alcanzaba sin embargo 12% del PIB boliviano.

     

    Notas

    2 Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional. USAID alega que no empieza su intervención de Bolivia sino hasta el año 1964, pero estuvo presente en el país desde su fundación en 1961. Los programas de desarrollo de EE.UU se remontan hacia el año 1941 (Field, 2016: 27).