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    Historia-Revista de la Carrera de Historia

    Print version ISSN 2519-0253

    Historia  no.38 La Paz  2017

     

    HOMENAJE A LA CARRERA DE HISTORIA

     

    Apuntes para la historia de la Facultad de Humanidades y
    Ciencias de la Educación, 1939-1966

     

     

    Pedro Callisaya1
    1.
    Egresado de la Carrera de Historia, UMSA;
    actualmente trabaja en el Archivo Central de la UMSA.

     

     


    El presente trabajo es un esbozo de cómo fue creada la futura Escuela de Filosofía y Letras que posteriormente derivaría en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Mayor de San Andrés, en la Paz y cómo, en forma paulatina, en su seno se conformaron las carreras y otras dependencias que son parte de ella. Para ello, se recurrió a consultar documentos que están conservados en el Archivo Central de la UMSA.

    La creación de la Escuela de Filosofía y Letras se fue gestando en los años 1938 y 1939 en el Instituto de Ciencias Sociales que dependía de la Facultad de Ciencias Sociales. Ese instituto, dirigido por Elias Villazón, estaba regentado por docentes de mucha talla: algunos de ellos como Roberto Prudencio Romecín, docente de la cátedra de Historia de la Civilización junto a Armando Palacios, y Numa Romero fueron quienes tuvieron el propósito de fundar una Escuela de Filosofía y Letras, ante todo por la influencia de esta ciencia que empezaba a tener presencia en las principales universidades de América. Al respecto, Palacios dijo:

    ... El Profesor Sr. Prudencio, que por haber sido Director de importantes Bibliotecas Nacionales, por tener una documentación preciosa y única sobre nuestra cultura y por tener trabajos hechos sobre la materia sería la persona más indicada para quedar como profesor de Historia de la Cultura...
    (Correspondencia Rectorado, 1939. I. Sociales).

    En la gestión 1940, el Instituto, en su labor, "habilita para el ingreso a las Escuelas de Derecho y Ciencias Políticas y de Ciencias Económicas y Financieras y dará acceso a la proyectada Escuela de Filosofía y Letras...". Es la primera vez que se hizo mención al proyecto de esta nueva escuela. En el programa de la gestión 1941 se volvió a repetir el tenor anterior como lo revela una carta dirigida al rector por Roberto Prudencio le expresaba su preocupación:

    ...Como sabe el señor Rector soy un convencido de la necesidad de crear en Nuestra Universidad la Escuela de Filosofía y Letras, que constituye en todas las Universidades la base de la especulación intelectual, y por lo tanto el foco de la cultura, que hace que la universidad irradie su influencia a los diferentes planos de actividad social y política de los pueblos. Nuestra Universidad no estará jamás completa sin una Escuela de Filosofía y Letras, que superando, en nuestra Casa de Estudios, la finalidad de formar simples profesionales, le dé un carácter de institución especulativa en las ciencias del espíritu y de la naturaleza, llegando a ser la entidad de cultura máxima en el país... (Correspondencia Rectorado, 1941. I. Sociales; 14.09.1941).

    En la misma nota sobresalía lo siguiente: "...y teniendo conocimiento de que ese Rectorado tiene ya resuelto iniciar su creación...". Por lo visto, la voluntad de crear una Escuela de Filosofía y Letras provenía desde la más alta autoridad de la Universidad y, naturalmente, quién llevó la idea a la práctica fue Prudencio.

    El 30 de diciembre de 1941, el Secretario General de la universidad comunicó al catedrático Roberto Prudencio que la Comisión Nacional de Cultura de la República Argentina le concedió una beca para el año 1942 (Correspondencia Rectorado, 1941).

    Existía entonces, en el seno del Honorable Consejo Universitario, el deseo de crear la Escuela de Filosofía y Letras como lo revela un acta en el que se aborda fugazmente el tema: "... Escuela de Filosofía y Letras. Siendo la hora muy avanzada se resolvió dejar para la próxima sesión la consideración de los asuntos relativos a la Nueva Escuela..." (Acta de reanudación de la sesión del consejo Universitario, 8.05.1941.). Se constata que existía interés en discutir el tema pero, por falta de tiempo, no se lo hizo. Desde el mes de junio de ese año, en numerosas oportunidades, los docentes del Instituto evocaron las posibles materias que se llevarían en la futura Escuela de Filosofía, cuya creación se daba ya por hecha.

    En la Resolución del H.C.U. N° 28/160/7073 (28.01.1943) en la que se aprobaba el Presupuesto de Ingresos y Egresos para la gestión de 1944, en el Título Segundo, Sección I Facultad de Ciencias Sociales en el Párrafo III, aparece una mención a la Escuela de Filosofía y Letras a la que se asignó un pequeño monto de dinero, con relación a las otras escuelas e institutos que dependían de la Facultad de Ciencias Sociales:

    ...Capitulo 2o- Docencia
    Párrafo I Escuela de Derecho y Ciencias Políticas 829.600.-
    Párrafo II- Escuela de Ciencias Económicas y Financieras 648.000.-
    Párrafo III- Escuela de Filosofía y Letras 342.000.-
    Párrafo IV- Instituto de Ciencias Sociales 612.000.-... (Libros Res. H.C.U., 1944).

    Se tiene referencias que en la sesión del H.C.U. del 12 de mayo de 1944 fue creada la Escuela de Filosofía y Letras bajo la tuición del Rector Héctor Ormachea Zalles,

    En el periódico La Razón (18.05.1944) salió la convocatoria para optar a cargos de docencia en la recién creada escuela. A la misma se presentaron varios postulantes, entre los que podemos citar a Roberto Prudencio para la cátedra de Historia de la Filosofía; Augusto Pescador Sarget que postulaba a la cátedra de Introducción a la Filosofía; J. Ernesto Cuellar para Historia de la Filosofía; la doctora Giorgina Levi para las materias de Latín, Introducción a la Historia, Historia de la Filosofía, Introducción a las Letras; Numa Romero para la cátedra de Psicología; el presbítero Nicolás Fernández Naranjo, para la cátedra de Lengua Aymara; el mismo era docente de la cátedra de Latín en el Instituto y profesor de francés del Colegio Militar; José Antonio Arze y Enrique Finot para la cátedra de Cultura Boliviana; Marina Lely Lijerón para la cátedra de Iniciación a la Literatura; el presbítero Manuel Cuba, el sacerdote Luis Alberto Tapia, el sacerdote Manuel A. Saavedra para la cátedra de Latín; Manuel Vicente Posnansky -en representación de su padre Arturo Posnansky, para la cátedra de Tihuanacología; Carlos Medinaceli para las cátedras de Introducción a las Letras, Cultura Boliviana, Literatura Castellana, Literatura Americana, Bibliografía y Gramática Quechua; el doctor en filosofía Ernesto Glogauer Kattowitz para la cátedra de Latín y la de Idiomas comparados; Hans J. Baer para las cátedras de Latín y Literatura; Emilio Medinaceli para la cátedra de Cultura Boliviana; Carlos Leónidas Vargas para la cátedra de Introducción a las Letras (Actas H.C.U. 1944). Gran parte de los postulantes eran de origen extranjero; los nacionales gozaban de gran reputación.

    Durante la gestión del rector Hector Ormachea Zalles, se dio apoyo a la creación de varios institutos y escuelas en el seno de la universidad. Al respecto, Roberto Prudencio comentaba:

    ... Habiéndose resuelto por el Consejo Universitario de La Paz, la creación de la Escuela de Filosofía y Letras, a cuya realización he contribuido tesonera y entusiastamente, presentando el programa- base para su organización... fue el resultado de los estudios que realicé en la Argentina sobre la organización de las Facultades de Filosofía y Letras de Buenos Aires y Humanidades de la Plata y de los cursos especiales que seguí en dichas Universidades, sobre fenomenología, axiología, filosofía griega y filosofía contemporánea... Me creo, pues, con derecho a solicitar se me otorgue una cátedra en dicha Escuela, solicitando la de Historia de la Filosofía (Correspondencia Rectorado. Varios. Nota al Rector, 16.06.1944. Arch. Central.).

    El 1o de julio de 1944, Héctor Ormachea Zalles dio a conocer que el Consejo Universitario, celebrado la víspera, realizó las siguientes designaciones de catedráticos interinos:

    Estos docentes fueron nombrados principalmente por su trayectoria profesional. Por ejemplo, Arturo Posnansky era un ilustre arqueólogo mundialmente conocido y elogiado por sus investigaciones científicas. En el caso de Roberto Prudencio fue porque el programa que presentó se ajustaba a los términos de la convocatoria. Numa Romero estaba graduado en Enseñanza Secundaria en la Escuela Normal de Maestros y particularmente en Filosofía y Ciencias de la Educación; lo mismo ocurría con Enrique Finot y Augusto Pescador. A continuación presentamos algunos datos sobre estos docentes.

    Arthur Posnansky (1873-1945) nació en Viena (Austria). Era ingeniero naval y arqueólogo. Llegó a Bolivia en 1898; durante la Guerra del Acre, suministró lanchas, armas y víveres al ejército boliviano. En 1903 se trasladó a La Paz, donde conoció Tiwanaku, durante las excavaciones de la Misión Científica francesa. Ingresó a la Sociedad Geográfica de La Paz de la que fue presidente de 1921 a 1928. Dedicó sus mayores esfuerzos al estudio Tiwanaku y en 1930 fundó la Sociedad Arqueológica de Bolivia (Barnadas, 2002/2: 584-585).

    Roberto Prudencio Romecin (1908-1975) era filósofo y ensayista. Se formó en la Escuela Normal Superior. Combatió en la Guerra del Chaco cuyas experiencias lo llevaron a participar en una enérgica acción de reformas políticas y sociales. Fue diputado independiente en 1940 y en 1944, senador por el Movimiento Nacionalista Revolucionario, rompiendo con este partido en 1954. También fue decano de la Facultad de Humanidades y salió en defensa de la autonomía universitaria pero aquello le costó el exilio en Chile donde fue docente en la en la Universidad Católica de Valparaíso y en la Universidad de Chile en Santiago.

    Numa Romero del Carpio (1908-1988) era filósofo y ensayista. Estudió en la Universidad de La Plata (Argentina) y se especializó en España. Fue secretario privado del presidente Germán Busch, entre 1938 y 1939. Ejerció la docencia en la UMSA así como en la Universidad Juan Misael Saracho, en Tarija. Sus ensayos titulan: Perplejidad (1966) y Mismidad (1969) (Blanco, 2012).

    Giorgina Levi de Arian (1910-2011), nacida en Turín (Italia), judía y comunista, era profesora de Historia, Geografía, Lengua y Literatura Italianas y Latín en el Colegio Cavour y Galileo Ferraris de Turín. A partir de 1939 fue preceptora en Bolivia (Filippa, 2005).

    José Antonio Arze (1904-1955) era político y sociólogo. Estudio derecho en la Universidad Mayor de San Simón en Cochabamba y fue el fundador y primer Secretario General de la Federación Universitaria Boliviana en 1928. Impulsó la lucha por la autonomía universitaria. Trabajó en numerosos colegios y universidades del país pero pasó largos periodos de su vida en el exterior, en el exilio por sus ideas políticas. Fue el fundador del Partido de la Izquierda Revolucionaria (1940), de tendencia marxista. Introdujo el estudio de la sociología en Bolivia (Barnadas, 2002/1: 281-282).

    Enrique Finot (1891-1952), nacido en Santa Cruz de la Sierra, fue un diplomático, un escritor y un apasionado por la educación, como señala Alcides Parejas. Investigó sobre la historia de Bolivia y la historia de la pedagogía y la Guerra del Chaco (Barnadas, 2002/1: 866).

    Carlos Medinaceli Quintana (1898-1949) era novelista y crítico literario. A partir de 1917 se dedicó a la enseñanza en Potosí donde se inició en estudios de Derecho. Participó en el grupo Gesta Bárbara. Simpatizó con las ideas y círculos nacionalistas en torno al presidente Hernán Siles pero su verdadera vocación fue la literatura. Se convirtió en el más estimable analista literario de la primera mitad del siglo XX (Barnadas, 2002/2: 178-179).

    Augusto Pescador Sarget (1910-1987) era un filósofo español. Estudió Derecho en la Universidad de Madrid donde se recibió de abogado en 1931; luego se licenció en Filosofía y Letras por la Universidad de Zaragoza en 1935 y se doctoró en la Universidad de Berlín en 1936. Volvió a Bolivia en 1939 donde regentó cátedras en Instituto de Ciencias Sociales de la UMSA al fundarse la Escuela de Filosofía y Letras, profesó las cátedras de Introducción a la Filosofía, Lógica, Ética, Epistemología y Filosofía Griega. En 1954 se fue a Chile a dar cátedras, fue profesor visitante en numerosas universidades de América y Europa. En su tiempo fue uno de los pensadores más influyentes (Barnadas, 2002/2: 525-526).

    El Rector instruyó al Decano de la Facultad de Ciencias Sociales para que los posesionara y procediera a la inauguración de las clases de primer año de la Escuela. Aquello ocurrió el 31 de julio de 1944. En su discurso de inauguración de las labores de la flamante Escuela de Filosofía y Letras, además de destacar el rol que debía cumplir al interior de la universidad y en la sociedad, el rector resaltaba lo siguiente:

    ...En la forma más sencilla, asistimos a uno de los actos de mayor trascendencia universitaria: creo yo por la importancia que debe asignarse a la creación de la Escuela de Filosofía y Letras, en los claustros ilustres de esta Casa de Estudios, por las proyecciones que ella inviste para el futuro de la cultura nacional, se halla en proporción inversa a la sencillez de la ceremonia... La nueva Escuela contará con las secciones de Historia, Letras y Filosofía, produciéndose la trifurcación a partir del tercer año de estudios, pues los dos primeros serán comunes. A la conclusión del ciclo se otorgará el grado académico de licenciado (...) los estudios teoréticos se hallaran aventajados por los de la Escuela que fundamos, sobre todo en el aspecto histórico, pues a más de crear una conciencia nacional, que permita al país sacar ventaja del conocimiento de nuestro pasado para orientar el presente hacia un futuro mejor (...): En los ocho años que tengo el insigne honor de presidir esta Universidad, Filosofía y Letras es la sexta Escuela que me toca fundar... Señores catedráticos y alumnos, el porvenir de la nueva Escuela depende de la forma como cumpláis con vuestro deber, de ahí que os conjure a no traicionar la fe que la Universidad Mayor de San Andrés deposita en vosotros... con la intención más solemne, declaro inauguradas las labores de la Escuela de Filosofía y Letras... (Correspondencia Rectorado I. Sociales Tomo 1, 1944).

    Es de esta manera que la flamante Escuela de Filosofía y Letras inició sus actividades. Al año siguiente, en nota 12/10795/11584 (2.06.1945) dirigida al Sr. Augusto Pescador, el rector le comunicaba que el Consejo Universitario lo designaba

    ... Sub-Director Administrativo ad-honorem de la Escuela de Filosofía y Letras, sin asiento en el Consejo Universitario, encargado de colaborar con el mencionado Decano en el detalle de atención de las necesidades de la Escuela, que por hallarse en periodo de organización carece aún de Consejo Directivo...

    Ya a mediados del año 1945 se procedía a la elección de delegados estudiantiles al Honorable Claustro Universitario3, señal de que, paulatinamente, la Escuela de Filosofía y Letras iba participando en la vida universitaria.

    La Escuela de Filosofía y Letras también vivió momentos difíciles en el mismo seno del Honorable Consejo Universitario cuando el Decano de la Facultad de Ingeniería, Vicente Burgaleta, pidió el cierre de esta escuela por constituir un gasto inútil del presupuesto y por no colmar las expectativas de la población. Pese a este tipo de apreciaciones, la Escuela de Filosofía y Letras supo salir adelante porque, era una necesidad para la juventud estudiosa y para la población en su conjunto.

    En 1948, se inauguró el edificio del Monoblock Central de la UMSA, el 29 de julio. Fue la fecha en que cesó como rector Héctor Ormachea Zalles y fue condecorado con la Cruz del Cóndor de los Andes por el gobierno de Enrique Hertzog por su labor al frente de la Universidad Mayor de San Andrés {El Diario, julio 1948)

    Hasta el año de 1955, la Escuela seguía siendo la primera escuela de Filosofía que existía en el país.

    El 19 de junio de 1956, el Decano de la Facultad de Filosofía y Letras, Nicolás Fernández Naranjo, en su nota al Rector, Dr. Gastón Arauz Levy, le comunicaba que el Consejo Directivo de la Facultad había acordado que entraran en inmediata labor los institutos de Estudios Pedagógicos y de Historia de Bolivia y Folklore, lo que fue refrendado y aprobado por el HCU del 22 de junio. Entonces, fueron nombrados Heriberto Guillen Pinto como Director del Instituto de Investigaciones Pedagógicas y Humberto Vázquez Machicado como Director del Instituto de Historia de Bolivia y Folklore.

    En la década siguiente, en 1964, en la sesión del Consejo Universitario de 18 de marzo, se aprobó la trifurcación de la Facultad de Filosofía y Letras con las especialidades de Filosofía, Historia, Letras. Pero dos años más tarde, con resolución del H.C.U. 28/646/24126 (24.01.1966), se resolvió aprobar y poner en vigencia el plan de cuatrifurcación de dicha facultad con las especialidades de Filosofía, Historia, Letras y Pedagogía. Fue entonces que nacieron estas carreras cuyos cincuenta años recordamos ahora4.

     

    Fuentes

    Archivo de la UMSA:

    •     Libros de actas, 1964
    •     Libros de Resoluciones del H.C.U., 1944, 1956, 1964, 1966.
    •     Correspondencia Rectorado, 1939, 1940,1941,1942,1943,1944,1945.

     

    Periódicos

    La Razón, 1944
    El Diario, 1948

     

    Notas

    2 Cabe aclarar que Enrique Finot no dictó su asignatura en 1944; por ello, en 1945, el rector le consultó si esta vez estaba disponible para ello (Correspondencia Rectorado I. Sociales Tomo I. 1945)

    3 Instancia donde se elegían a las principales autoridades de la Universidad.

    4 Las carreras siguientes fueron creadas posteriormente: Carrera de Lingüística e Idiomas (1970), Carrera de Biblio-tecología (1979), Carrera de Psicología (1984), Carrera de Turismo (1986).

     

    Bibliografía

    Barnadas, Josep (dir.) (2002). Diccionario Histórico de Bolivia. Sucre: Grupo de Estudios Bolivianos.        [ Links ]

    Blanco, Elias (2012). Numa Romero del Carpio. http://elias-blanco.blogspot.com/2012/03/numa-romero-del-carpio.html        [ Links ]

    Filippa, Marcela (2005). Hubiera sacudido las montañas: Georgina Levi en Bolivia, 1939-1946 (traducción de Clara López Beltrán). La Paz: CIMA.        [ Links ]