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    Historia-Revista de la Carrera de Historia

    versión impresa ISSN 2519-0253

    Historia  n.38 La Paz  2017

     

    AVANCES DE INVESTIGACIÓN

     

    El Sindicato de vendedores de Periódicos de La Paz, 1936-2016

     

    The Union of Newspapers Sellers of La Paz, 1936-2016

     

     

    Raúl Reyes Zárate1
    1 Carrera de Historia, Universidad Mayor de San Andrés, La Paz.
    Recibido en: 11.08.2016 Aprobado en: 30.10.2016

     

     


    Resumen:

    El trabajo abarca la historia del Sindicato de Vendedores de Periódicos de La Paz desde su fundación en 1936 hasta el presente año. Hace énfasis en la fundación y creación de sus estatutos, las relaciones institucionales sostenidas con el poder central a lo largo de los 80 años y la descripción de varias actividades socioculturales que se han realizado en la comunidad, aparte de su labor cotidiana.

    Palabras clave: canillitas; vendedores de periódicos; La Paz


    Abstract:

    The work embraces the history of the Union of Newspapers Sellers of La Paz since its foundation in 1936 until the present year. It em-phasizes the foundation and creation of its statutes; sustained ins-titutional relations with the central government over 80 years; and the description of various socio-cultural activities that have been made in the community, aside from their daily work.

    Key words: newsboys; newspapers sellers; La Paz.


     

     

    Las historias de los actores urbanos del sector popular en Bolivia han sido investigadas desde la década de 1980. A mediados de la misma, un grupo de investigadoras describió la conformación y el desarrollo de la Federación Obrera Femenina (Dibbits et al., 1989; Lehm y Rivera, 1988), así como la del Sindicato de Culinarias (Dibbits y Wadsworth, 1989). Esta línea de investigación ha impulsado distintos estudios de género en diversas épocas como por ejemplo Mujeres en rebelión (Arze et al., 1997) entre otros. Los estudios que han proseguido el análisis de los actores "de abajo" son los de Gustavo Rodríguez, especialmente el que produjo con Humberto Solares sobre la chicha y su influencia sobre el desarrollo urbano en Cochabamba durante los dos últimos siglos (2011). Este ejemplo fue seguido por la tesis de Luisa Cazas sobre el trabajo de las chicheras en la ciudad de Oruro entre 1900 y 1930 (2013). No obstante, las historias de los vendedores de periódicos comúnmente conocidos como "canillitas" en Bolivia cuentan con escasas referencias históricas y estas se encuentran dispersas en comparación con las de otros países latinoamericanos como México, Brasil o Argentina donde existen bastantes trabajos que pueden ser encontrados online.

    Este artículo muestra a la "gente corriente" que transita por las calles de la ciudad de La Paz vendiendo las noticias diarias. Se expone una historia del Sindicato de Vendedores de Periódicos de La Paz que se fundó en 1936 y que sigue vigente tras 80 años de vida. El estímulo surgió gracias al encuentro propiciado por el Ministerio de la Presidencia con los miembros del Sindicato en el afán de recuperar su memoria. En gran medida, este trabajo fue posible gracias a la colaboración brindada por ellos, en especial del señor Julio Sánchez, su visionario documentalista que ha permitido el ingreso a sus archivos fotográficos, y de los demás afiliados que han aportado con sus recuerdos orales y documentales, contrastados y enriquecidos con diferentes fuentes secundarias.

    Los canillitas son los primeros madrugadores en saber las noticias de los periódicos mientras ordenan sus páginas desde las cinco o seis de la mañana. Como las distribuidoras de las empresas gráficas se encuentran en el centro de La Paz, algunos tienen que levantarse más temprano y trasladarse desde diferentes villas de la extensa ciudad de El Alto. Santos Mendoza vive en Villa Mercurio: se despierta a las tres de la mañana y se traslada en dos movilidades, una hasta la Ceja del Alto y otra hasta "la Pérez" para llegar a recoger los periódicos en la calle Loayza2.Una vez recogidos los ejemplares, los canillitas e trasladan a sus diversos puntos de venta que, con el transcurso de las décadas, se han ido expandiendo junto con la ciudad.

    Uno de los que también dedicó su vida y heredó la "profesión" desde su niñez es el "Che", don Rodolfo, que está vestido con un uniforme militar y boina en una de las esquinas del mercado Yungas. Él es hijo único y soltero que está treinta y cuatro años en aquel lugar. "Como mi padre se murió entonces yo me quedé con la esquina (...) mi madre me ha dejado de niño, se ha ido al Perú y nunca más ha vuelto"3. Allí permanece hasta acabar la venta del día que, antes, tranquilamente podía extenderse hasta las seis o siete de la tarde, pero durante la última década ya no debido a la aparición de las herramientas digitales. Durante gran parte del siglo XX, apenas recogían sus ejemplares, salían a pregonar por las calles las noticias del día. Y si es que se acababa el tiraje, corrían rápidamente a otra empresa gráfica para recoger la edición vespertina.

     

    Orígenes del canillita

    A lo largo de la historia de la humanidad, las noticias se transmitieron por vía oral. Durante mucho tiempo la tradición permaneció hasta que apareció la prensa escrita en el siglo XVIII y con mucha más regularidad y tiraje a lo largo del siglo XIX. Los pocos centenares de ejemplares que se imprimían eran entregados por el sistema de reparto, es decir eran llevados hasta la puerta de la casa por los empleados o enviados por correo postal por la misma empresa gráfica. Fue un fenómeno general en gran parte del mundo puesto que, desde mediados del siglo XIX, las poblaciones de las ciudades demandaban mayor flujo de información a medida que se expandían.

    Alrededor de 1870 sucedió que en algunas ciudades latinoamericanas, como producto de la falta de una fuente laboral, varios niños y jóvenes se dedicaron a vender los periódicos. Se paraban en las esquinas de las calles para poder distribuirlos a las personas que transitaban por el lugar. Así como en muchos países, el periodismo argentino mantiene viva la memoria sobre cómo en 1868 surgió el gremio de los voceadores de periódicos integrado en su mayoría por niños y adolescentes. En México, por ejemplo, un comerciante del Portal de Mercaderes manejaba un grupo de niños menores de diez años, conocidos como los "papeleritos", para recorrer la ciudad vendiendo los ejemplares. El dueño se hizo de tal fama que algunos editores y escritores pedían su consejo para lograr el éxito de sus publicaciones (Aguilar, 1996).

    Durante las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del siglo XX, los vendedores de periódicos transitaron las calles de las principales ciudades americanas, difundiendo las noticias. A medida que la empresa gráfica crecía, se fue visualizando la imagen del niño suplementero como un personaje común de la cotidianeidad. En 1902, el dramaturgo y activista uruguayo Florencio Sánchez, inspirado en aquellos niños de Rosario, Argentina, escribió y puso en escena la obra "El Canillita". El personaje principal era un niño de alrededor de 15 años que vendía periódicos para sostener a su familia y que vestía un pantalón que le llegaba hasta las rodillas. Esa imagen del niño pobre, flaco y con las canillas desnudas, fue la que dio pie a que el término "canillita" se generalizara rápidamente por varios países latinoamericanos, mientras que en Brasil se le llamó jornaleiro y en Estados Unidos newsboys (Rojas, 2006).

    Así como en el resto de América, la distribución de los periódicos se realizaba en nuestro país mediante el sistema de reparto a domicilio previa suscripción. A lo largo del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX, debido a la poca cantidad de personas que sabían leer y escribir, el tiraje de la prensa no llegaba al millar de ejemplares. Entonces las empresas periodísticas tenían que buscar sus suscriptores directos en las familias, fábricas, grandes almacenes e instituciones de carácter público. Este sistema permitió que los ejemplares entregados se convirtieran en el ingreso seguro de la imprenta. Más, en función al avance de la modernidad, la empresa de la información tenía que ampliar su mercado y llegar a la mayor cantidad de la población.

    Posiblemente, de acuerdo con los relatos orales recopilados alrededor de 1955, el origen de la agrupación de canillitas paceños se haya producido al poco tiempo de que el matutino El Diario se pusiera en circulación en 1904. Por la iniciativa propia dos jóvenes de cuyo nombre no se ha guardado memoria, procurando obtener un ingreso diario para su sustento, se reunieron con el director de aquel matutino, José Carrasco Torrico. Viendo la oportunidad de llegar a una mayor cantidad de personas, se pusieron de acuerdo para que los jóvenes fueran los agentes de la difusión al ir pregonando las noticias por las calles paceñas (Miranda, 1955). El oficio se expandió posteriormente, siendo uno de aquellos protagonistas quien dejó su memoria escrita Waldo Álvarez España4. Él nació en 1900 en una familia pobre; fue huérfano de padre en tanto que la mamá y el hermano se fueron a trabajar a Chile, mientras él quedó bajo la tutela de su tío tipografista. Su relato describe que a sus ocho años adoptó el oficio gracias al Chichilo a quien conoció en las "hondeaduras" del Calvario:

    - Sabes Waldo, yo, para mantener a mi madre, vendo periódicos...
    - Mirá Chichilo, yo, por la amistad que tengo contigo (...) mañana mismo voy a sacar periódicos para vender... yo era el "Machacka" (el nuevo)... y mi ingreso a la organización se realizó con una tunda fe
    roz... debía pasar por un callejón oscuro.
    -
    Che Waldo, ya has pasado lo peor. Desde ahora eres un suplementero en regla y todos te van a respetar (Álvarez, 2016: 47-49).

    Fue a fines de la década de 1920 que se produjo el boom modernizador en la producción de periódicos mediante la implementación de maquinaria que propició una producción más amplia llegando a los mil y hasta dos mil ejemplares (Miranda, 1955). Así el gremio de suplementeros, canillitas o también llamados papel q'ipis fue creciendo a medida que también se reproducían las empresas periodísticas paceñas. Algunos matutinos tuvieron una sostenida producción mientras que otros no gozaron de tanta suerte.

    Fue también que durante esta época la conciencia de la clase obrera se tradujo en la organización sindical. Algunos de los grupos más representativos fueron la Unión Gráfica Nacional, primer núcleo de los obreros de imprenta fundado en 1905, y el Centro Social de Obreros, que fueron parte de la Federación Obrera del Trabajo (FOT) de La Paz. Uno de los reconocidos activistas de la época fue el artista y escritor Arturo Borda (1883-1953). Llegó a ser Secretario General de la Federación Obrera del Trabajo de La Paz destacando por su intensa labor fundando periódicos, revistas y, sobre todo, nuevas organizaciones obreras. Guillermo Lora cita el periódico ha Nación que señala que Borda "Permaneció en estas actividades, fundando gremios, incluso de canillitas y lustrabotas, hasta lograr la sanción de las primeras leyes sociales en Bolivia, contra la resistencia del Congreso y la inacción del Gobierno mismo..." (1980, T.2: 219, la cursiva es mía). Aunque no se cuenta con la fecha exacta de la fundación, se sabe que desarrollaron sus actividades bajo el nombre de "Unión Canillitas".

    Puede que a lo largo de la década hayan tropezado con algunos problemas organizacionales que los haya separado. Sin embargo, fue en septiembre de 1930 que se reorganizó bajo el mismo denominativo. Con el fin de mejorar "su situación moral, cultural y económica" se adhirieron a la Federación Obrera del Trabajo. Asimismo, organizaron la primera directiva que estaba compuesta por Donato Rojas como Secretario General, Luis Vargas, Secretario de Actas, Alejandro Gutiérrez, de Hacienda, Bruno Flores y Emilio Alcoreza, de Deportes, más José Méndez, Juan Hernández y Nicolás Rodríguez como los tres delegados ante la FOT. Con la visión puesta en tener un sistema ordenado y coordinado para la venta, la Unión decidió establecer un cuerpo de delegados que se repartían por la ciudad para la agitación y propaganda de los diversos matutinos5.

    La tarea de agitar consistía en pregonar la noticia de viva voz antes que sea leída en los periódicos. De esta manera llegaban no solo a las personas letradas sino también a los que no sabían leer. Por esta razón se puede considerar que el vendedor de periódicos colaboró como el agente eficaz en la transmisión de la información dado que, al iniciar el siglo XX, Bolivia tenía un nivel de alfabetización menor al veinte por ciento de su población y a lo largo del siglo, varios gobiernos intentaron establecer programas de alfabetización sin la sostenibilidad necesaria para cumplir su cometido6.

     

    1. El Sindicato de Suplementeros y Canillitas

    La fundación del Sindicato durante la revolución de mayo de 1936

    A un año del fin del conflicto por el Chaco, se produjo una convulsión social que cambió la historia del país. Durante los primeros días de mayo de 1936, los trabajadores obreros aunados en torno a la Federación Obrera del Trabajo (FOT) y la Federación Obrera Local (FOL) realizaron el mayor movimiento de protesta conocido hasta entonces, solicitando tres cosas: aumento general de salarios, pensión y trabajo para los excombatientes y las viudas de la guerra, y la confiscación de los bienes de la Standard Oil Company debido a que había exportado petróleo de contrabando hacia la Argentina y defraudado el pago de impuestos. El movimiento se agudizó desde el 10 de mayo con una huelga general que paralizó el centro de poder.

    Todas las imprentas cerradas, no circulaban autos ni tranvías, (...); los mercados, que estaban controlados por la FOL, no abrieron sus puertas; el comercio y los bancos también cerraron; las fábricas cesaron por el paro de los obreros textiles; la suspensión de labores en la ciudad, fue total (Álvarez, 2016: 169).

    El presidente Tejada Sorzano optó entonces por la última herramienta y ordenó que el Ejército saliera a reprimir al movimiento obrero. Pero antes, el dirigente gráfico Waldo Álvarez se reunió con el alto mando a la cabeza del teniente Germán Busch que se comprometió con no reprimir las manifestaciones. Las concentraciones y mitines de protesta en la ciudad de La Paz más el completo apoyo del Ejército, obligaron a dimitir a Tejada Sorzano el 17 de mayo. El momento de la unión de ambos grupos -militares y obreros- conseguiría no solo la victoria sino abriría el nuevo capítulo histórico.

    Efectivamente los gráficos constituyeron la cabeza de la huelga general del sector obrero. Era tal su influencia que lograron paralizar los servicios de los periódicos durante 12 días. Entre el 9 y el 21 de mayo la ciudad quedó "silenciada" porque no se voceaba ninguna información por los canillitas que, sin duda, estaban absolutamente comprometidos y asociados con el cuerpo gráfico. De uno dependía el otro y viceversa, una correlación laboral que acompañó el momento revolucionario. Este sentimiento los unió a la lucha sindical como un suelo cuerpo. Para cumplir su misión fue entonces que, a la cabeza del no vidente José Sánchez, se reunieron alrededor de veinte canillitas, entre adultos y jóvenes, varones y mujeres, y decidieron organizar el Sindicato de Suplementeros y Canillitas el 17 de mayo de 1936 (en adelante, Sindicato). Sánchez fue el primer Secretario General de la nueva organización. Lo secundaron en las diversas secretarías Mercedes Azardum, Silverio Flores, Silverio Terrazas, Juan Sánchez y Justina Larrazábal.

    Los estatutos del Sindicato

    En Asamblea General, el 13 de septiembre de 1937 los socios aprobaron los estatutos orgánicos. En atención al decreto de 1933 que ordenaba su inscripción para el reconocimiento correspondiente7, la nueva organización fue reconocida por el Ministerio de Trabajo y Previsión Social el 29 de abril de 1938. Los estatutos sancionados definieron la identidad, forma de ingreso y objetivos del Sindicato que se autoidentifica como una agrupación obrera de proletarios organizados. Una agrupación abierta que no reconoció credo político o religioso de sus integrantes. Su objetivo principal fue la protección mutua y de beneficencia para con sus asociados. Para ello habilitaron una Caja Social para recaudar los aportes de ingreso y mensuales para cubrir las necesidades de salud en caso de enfermedad y una cuota mortuoria general de Bs. 1 ante el posible fallecimiento de alguno de sus socios8. Este año se produjo la Convención Nacional que fue escenario de la emisión del Código del Trabajo, así como otros importantísimos temas de carácter nacional como el problema indigenal y agrario, y el papel de la mujer en la lucha sindical (Lora, 1980,T.4:14).

    Una vez aprobados los estatutos, conformaron su mesa directiva que estaba compuesta por el Secretario General, el de de Relaciones, de Actas, de Propaganda y Cultura, de Justicia, de Correspondencia, de Hacienda y de Beneficencia. Asimismo, determinaron ser parte de la Confederación Sindical de Trabajadores de Bolivia (CSTB) a la que delegaron dos representantes. En el Segundo Congreso de la CSTB realizado en enero de 1939, el más importante de la época, entre otros dirigentes sindicales de los zapateros, cerveceros, etc., participaron Timoteo Rodríguez y Mercedes Ar-zadum representando al Sindicato de Suplementeros y Canillitas.

     

    El Estado y el Sindicato

    Un lugar para vivir: el hogar Quintanilla

    Durante mucho tiempo los vendedores de periódicos pasaban la noche en la intemperie a fin de esperar la salida de los periódicos. La mayoría, como hoy, vivía lejos de la ciudad. Para estar presentes en el momento de reparto del periódico, varios buscaban alguna casona derruida o algún portal abandonado. Una de aquellas noches lluviosas de octubre de 1939, "tres canillitas, acurrucados contra una vieja pared, perdieron la vida cuando ésta se derrumbó aplastándolos". Una "verdadera catástrofe" que conmocionó a la sociedad paceña. El clamor llegó a instancias del gobierno por lo que el presidente Carlos Quintanilla instruyó que, por medio del Ministerio de Trabajo, se realicen las gestiones para adquirir un lugar donde pudieran refugiarse. Así, el general Demetrio Ramos, entonces ministro, gestionó la compra de una casa en la calle Graneros n° 139. El 7 de noviembre de 1939, se sufragó la suma de Bs. 200.000 para adquirir la casa a Elisa Rubín de Celis y un mes después, fue otorgada en cesión y transferencia a título gratuito y a perpetuidad al Sindicato de Lustrabotas9 y Suplementeros (Banzer, 1959).

    Al principio se estipuló que este Hogar dependiera directamente del Ministerio de Trabajo, y que contaría con un administrador "uniformado" encargado del ordenamiento disciplinado e higiénico y del mantenimiento del edificio en buenas condiciones. El administrador estaría colaborado por los dirigentes de los gremios y el portero. En caso de necesidad de mantenimiento, el Ministerio de Trabajo y la Alcaldía prestarían la ayuda necesaria. Las ganas de llevar adelante el proyecto se expresaron en la creación de una pequeña escuela nocturna con un director y dos maestros de primero y segundo curso de instrucción primaria (Ibid.). Durante mucho tiempo funcionó la escuela que educó a varios niños y jóvenes vendedores de periódicos.

    Rumbo al bienestar social

    Durante el gobierno de Gualberto Villarroel (1943-1946) se impulsó la creación de la Escuela Nacional de Servicio Social que posteriormente dependió, desde 1951, del Ministerio de Trabajo10. Ella era la responsable de formar asistentes sociales que se graduaban realizando estudios de caso. Dos de esos trabajos, elaborados por Elsa Miranda en 1955 y Corina Banzer en 1959, reflejan algunas características de la situación del gremio afiliado en el Hogar Quintanilla.

    En 1955, esta residencia albergaba a 90 canillitas. De ellos casi la mitad (37) eran mujeres de las que 33 tenían hijos. Varias de ellas eran madres solteras puesto que sólo existían 26 padres que estaban casados o mantenían una relación de convivencia. En la clasificación por edad, cuarenta y dos integrantes (20 varones y 22 mujeres) tenían entre veinte y cuarenta y cinco años. El segundo grupo era de los niños comprendidos entre los siete y catorce años donde existían 22 varones y 2 mujercitas que se dedicaban generalmente al trabajo de vendedores ambulantes. De todos, 58 comerciaban los periódicos en puestos fijos y treinta y dos realizaban el oficio deambulando por las calles11 (Miranda, 1955).

    Durante los gobiernos del Movimiento Nacionalista Revolucionario (1952-1964), como parte de la implementación de sus planes sociales, se impulsó la creación de un fondo común y la construcción de viviendas sociales estableciéndose mutuales de ahorro y préstamo con el fin de fomentar el ahorro interno. La primera norma estableció un gravamen de Bs. 5 sobre cada ejemplar de periódico vendido que era distribuido de la siguiente forma: Bs. 2 para los trabajadores gráficos, el mismo monto para los de la prensa, y Bs. 1 fue destinado a los vendedores de periódicos. Este gravamen debía ser depositado por las empresas en una cuenta del Banco Central de Bolivia, y su administración quedaba a cargo de la Caja Nacional de Salud12. Sin embargo, la medida que benefició directamente a los canillitas en magnitud nacional fue la Ley N° 75 emitida el 5 de enero de 1961. Por medio de esta, se incorporaba a los "vendedores de periódicos y loterías" al régimen de vivienda popular y se creaban tres fuentes de recursos para solventar el fin:

    a) La participación fijaba por ley en las utilidades 3% de las utilidades de la Lotería Nacional.

    b) Recargo de 2% sobre el monto de los avisos comerciales y publicaciones pagadas registradas en los periódicos y revistas del país.

    c) Aporte personal del asegurado en la proporción del 5% tomando como base el salario nominal de Bs. 250.000. mensuales (art. 1o).

    Los recursos indicados en los dos primeros incisos serían directamente depositados por la Lotería y por las empresas editoras de periódicos, mientras que del aporte mensual se haría cargo la Federación Nacional13 en una cuenta especial creada en el Banco Central de Bolivia llamada "Vivienda Popular para Vendedores de Periódicos y Loterías" (art. 3o). Por último, se definió que un delegado de la Federación participara en el plan de inversiones que se ejecutare a futuro. Todo este plan tenía que estar supervisado por el Instituto Nacional de Vivienda14. El proyecto quedó pendiente por un tiempo.

    Fue recién durante el gobierno de David Padilla (1979), que se creó el Consejo Nacional de Vivienda para Voceadores de Periódicos, Revistas y Loterías15. Con el ánimo de administrar los recursos contenidos por este gremio, la norma establecía que el Consejo estuviera encargado de planificar la adjudicación y construcción de las viviendas. Para regir la subvención se mantuvo los porcentajes estipulados en 1961 (3% sobre las utilidades de la Lotería Nacional16, 2% de recargo sobre el monto pagado de los avisos comerciales y publicaciones), excepto que ya se determinó que el aporte mensual de cada beneficiario sea del cinco por ciento sobre el salario nominal que alcanzaba esta vez a Bs. 2.500. Se estipuló también que los beneficiarios del Consejo eran los Voceadores activos de Periódicos, Revistas y Loterías que estuvieran debidamente sindicalizados y federados así como aquéllos pasivos que estuvieran en estado de invalidez permanente o que se hayan acogido al seguro por vejez.

    El Consejo Directivo conformado por representantes de los diversos ministerios y de los diferentes gremios debía presentar hasta fin del año 1979 un plan de actividades donde se formule "el primer plan de viviendas de interés social" que iba a ser ejecutado en los siguientes tres años. Pero el Consejo jamás funcionó perjudicando los intereses de los asociados. Un intento de relanzamiento se produjo en marzo de 1981. García Meza abrogó el decreto de 1979 que creaba un Consejo descentralizado y lo reincorporaba al Consejo Nacional de Vivienda (CONAVI) con las mismas condiciones de generación de recursos para su sostenimiento.

    El tambo San Antonio: el gran proyecto de una vivienda social

    Movidos con el ímpetu de conseguir otro ambiente que acogiera a las nuevas generaciones de vendedores, los miembros del Sindicato solicitaron al gobierno de René Barrientos la dotación de una nueva infraestructura. Este gestionó la compra de un inmueble en la suma de Bs. 881.033,20; y a fines de 1968, el Ministerio de Economía Nacional mediante Resolución Ministerial N° 8764, aprobó su adquisición. El bien estaba ubicado al final de la calle Sagárnaga, en el populoso barrio de Chijini. Era el tambo San Antonio, uno de los lugares tradicionales de la ciudad donde se comercializaban diversos alimentos como verduras y frutas que llegaban en camiones desde diversos puntos del departamento y del país. Pero fue luego de casi veinte años que el tambo se adjudicó definitivamente al Sindicato.

    El 10 de mayo de 1985, el entonces presidente Hernán Siles Suazo dio la autorización al CONAVI para que realice la entrega definitiva del inmueble. El fin era que se consolidara como el espacio de vivienda común y sede social para los afiliados del Sindicato. Mediante el mismo decreto se resolvía que cualquier transferencia o enajenación que se produjese a partir de su promulgación tendría un carácter nulo de pleno derecho, y si así sucediere CONAVI ejercería plena propiedad de hecho17. Sin embargo, la propiedad no se mantuvo en manos del

    Sindicato debido al ahogo que ejercían los impuestos anuales que en determinado momento ascendieron a los cuarenta y dos mil dólares, algo inalcanzable para los afiliados que dejaron de lado el proyecto multifamiliar.

    Memorias de la Asamblea Popular y las dictaduras

    Un capítulo principal de la defensa de los recursos de información se produjo en 1971. Juan José Torres había asumido el poder con la visión de establecer un gobierno paritario junto al movimiento obrero. Ese año se convocó a la Asamblea del Pueblo con el serio ánimo de volcar el poder a su favor. El gremio de los canillitas organizó el Congreso Nacional de Vendedores de Periódicos que se reunió en un ambiente de la plaza Alonso de Mendoza. Durante este tiempo, Erna Obleas de Torres les otorgó un reconocimiento social en pro del resguardo de su esforzado trabajo: "nos han dado unos ponchos impermeables, botas de goma, juguetes y golosinas". Julio Sánchez cuenta que esa época, todavía un niño, era "la primera vez que yo he recibido juguetes"18.

    En el ambiente de la ciudad se sentía la efervescencia de "sacar" a los agentes de la represión capitalista. Sin concretar la verdadera dimensión de sus acciones "varios universitarios querían tomar la rotativa del El Diario" que entonces se destacaba por ser el agente mediático de la oligarquía. Sin embargo, esta intención era vista por el Sindicato como un atentado a su trabajo, pues no tendrían ya su medio de trabajo. Había que buscar acciones que no afectasen los intereses del bajo pueblo. Ante esta intentona, el Sindicato logró conducir a "varios compañeros [que] han puesto pecho a El Diario porque querían hacer volar". Esta acción fue, a los pocos días, secundada por los trabajadores de aquel matutino que, organizados, lograron cooperativizar hasta la reversión ejecutada por la dictadura de Banzer.

    Como fue característico en varios gobiernos represores en otros países de Latinoamérica, los gobiernos de factos de Hugo Banzer y Luis García Meza realizaron operativos para sesgar la palabra del pueblo. Siguiendo la estrategia de la doctrina de Seguridad Nacional para reprimir la expansión de la ideología de izquierda, Banzer ordenó la confiscación de todo material que fuera a divulgarse en pro de la revolución socialista. La bota militar llegó a confiscar los libros rojos de la China de Mao Tse Tung que, según los canillitas, se vendían bastante, especialmente porque la mayoría de los que compraban eran los avezados universitarios. De igual manera, apenas García Meza asumió el poder, mandó confiscar varios periódicos que declaraban la ilegitimidad de su régimen. Cuando un grupo de canillitas se encontraban recogiendo el tiraje de Última Hora "los soldados de García Meza nos han cerrado la reja, y nos han metido gases". Oportunamente lograron conseguir una escapatoria por unas rendijas que daban hacia el río Cho-queyapu y llegar a sus puntos de venta. Sin embargo, el ente represivo no dio descanso. Algunos vendedores relatan cómo "hemos sacado el periódico, pero los soldados han venido a nuestras esquinas y le han echado un líquido y nos han quitado el periódico"19.

    Un momento de lucha ante el abuso se produjo en 1973. En total congruencia con la política liberal, los empresarios de los periódicos determinaron el aumento del cien por ciento en el precio de venta de cada ejemplar. Es decir que el periódico que en días de semana costaba Bs. 1, subió a Bs. 2; y los ejemplares de fin de semana costaban Bs.3, afectando la economía de la ciudadanía. Asimismo, también determinaron el alza del costo de los avisos y, afectando la economía de los vendedores, les restringieron el porcentaje de ganancia que recibían por la venta. Este hecho motivó la movilización inmediata de todos los afiliados. El conflicto llegó a enfrentar a las empresas con el Sindicato que pedía la reposición de su ganancia para poder conseguir el sustento diario. De hecho, el Sindicato llamó a todos sus afiliados para efectuar una huelga general indefinida hasta que el conflicto quede solucionado. Mas la huelga fue suspendida porque se trató de establecer un diálogo, pero los empresarios mantuvieron su postura rígida, incluso abandonando las sesiones de negociación que se habían establecido. Amenazaron con paralizar la producción gráfica desde el 17 de enero de 1974 si es que los canillitas seguían en su demanda. Esta acción desconocía completamente las disposiciones legales en materia laboral. Hasta ese momento era vana la asistencia de los Ministros de Trabajo y del Interior que, al parecer, se inclinaban a favorecer el acto empresarial.

    El Sindicato buscó entonces la cooperación de la Central Obrera Boliviana que apoyó plenamente la demanda. Varios sectores obreros manifestaron su pleno apoyo declarando salir a las calles si la demanda legítima de los canillitas no era solucionada prontamente. Los principales dirigentes del Sindicato llegaron a reunirse en el palacio de gobierno con el general Banzer quien, obligado por la presión sectorial, no tuvo más remedio que negociar con las empresas periodísticas para la reposición del porcentaje de ganancia que reclamaban los canillitas.

    Otro momento que marcó la memoria de los miembros del Sindicato fue la muerte de el Pukas, Marco Antonio Quisbert. Eran tiempos del gobierno de facto de Luis García Meza. Durante esos días, varios canillitas bajaban cada madrugada desde Villa Fátima hasta el centro de la ciudad para esperar la salida de los ejemplares matutinos. Elizabeth Chalco relata que cuando había toque de queda "no nos dejaban bajar en grupos, nos decían que teníamos que bajar de dos en dos". Hugo Valdez recuerda aquella madrugada: "Hemos bajado junto con mi tío a las tres y media de la mañana".

    Un par de soldados que hacían guardia los retuvieron interrogándoles.

    Hemos bajado por Quilliquilli, ahí nos han acorralado los soldados. Nos han dicho: ¿dónde están yendo?, ¡No! Ustedes se quedan, ¡manos arriba!!
    Justo estábamos manejando periódicos.
    L
    es hemos dicho: estamos yendo al periódico, nosotros somos vendedores. Los soldados dijeron: bueno vayan por los rincones.

    Mientras requisaban a cada uno, el Pukas

    ...estaba bajando por el centro... más o menos a la altura de la [plaza] Uyuni, ahí ha recibido impactos de bala desde el Quilliquilli... el impacto le ha perforado los periódicos hasta el pecho.
    Entonces hemos escuchado un tiro que justo le había llegado a Marco Antonio Quisbert.
    Lo hemos enterrado en el Cementerio General.
    Rondaba apenas los quince años cuando murió20.

    Reconocimientos

    En el transcurrir de su historia, varios gobiernos reconocieron de una u otra manera la participación del Sindicato en el entorno social. Durante el primer gobierno de Víctor Paz, se les concedió la Orden Boliviana del Trabajo en primer grado. Luego, fueron los gobiernos departamentales y locales que reconocieron su trabajo. En 1989, el alcalde Ronald Mac Lean, les otorgó la condecoración Pedro Domingo Murillo de la ciudad de Nuestra Señora de La Paz en el grado de Honor Cívico; y en 1995, el prefecto Julio Mantilla les entregó el Mérito oficial en el grado cultural, mediante Resolución Prefectural N° 49-95. También recibieron condecoraciones de otras instituciones paceñas como Los Amigos de la Ciudad que les dio la Gran Orden al Mérito, y el Comité Pro La Paz con la condecoración Pedro Domingo Murillo de la ciudad de Nuestra Señora de La Paz, en el grado de Comendador.

    A fines del año 2014, la Asamblea Plurinacional realizó las gestiones correspondientes para declarar el 17 de mayo de cada año como el "Día Nacional del Canillita" en homenaje a la fundación del primer Sindicato durante la revolución social de 1936. En 2016, el Sindicato se encuentra promoviendo ante la Asamblea la promulgación de una ley que restablezca algunos de los beneficios descritos anteriormente.

     

    2. Estructura dirigencial y dirigentes destacados

    Desde la fundación del Sindicato hasta el presente, la organización mantuvo una estructura dirigencial que respondía a las necesidades administrativas internas y de relación con el resto de la sociedad. De esta manera la primera mesa directiva estaba compuesta por la Secretaría General a la cabeza de José Sánchez, la Secretaria de Relaciones ejercida por Mercedes Azardum, la Secretaria de Hacienda a cargo de Silverio Flores, la Secretaria de Actas por Silverio Terrazas, la Secretaria de Justicia por Juan Sánchez, y la Secretaria de Beneficencia a cargo de Justina Larrazábal. En 1937, año en que se aprobaron los estatutos, se incluyeron las Secretarias de Propaganda y Cultura y la de Actas cambió su denominación como la de Correspondencia.

    A lo largo del siglo XX no hubo cambios significativos en las denominaciones secretariales. De todas ellas se ha mantenido el registro documental de las siguientes Directivas:

     

    3. Actividades sociales y figuras destacadas en el deporte

    Los Cebollitas: carnavales, aniversarios y el Gran Poder

    El conjunto de zampoñaris "Los Cebollitas" nació junto con el Sindicato. Como uno de los requisitos para formar parte de éste era mostrar alguna aptitud deportiva o cultural, los jóvenes movidos por la habilidad con los instrumentos nativos decidieron integrar un conjunto folklórico representativo del gremio. De acuerdo con Ricardo Cahuaya, hijo de uno de los integrantes, se denominaron con este singular nombre porque hacían vibrar tanto a sus instrumentos que causaban gran sentimiento a los que los escuchaban.

    Así casi de forma inmediata consiguieron obtener relevancia. Cuando se empezó a venerar la imagen del Señor Jesús del Gran Poder en la zona de Chijini, cada día viernes se realizaban procesiones individuales de diferentes partes de la ciudad. Se cuenta que uno de esos días, la "aristocracia de los canillitas" conformó un grupo de zampoñaris para rendir homenaje a la sagrada imagen. Los "famosos" Cebollitas fueron el primer conjunto con el que comenzó la devoción danzada que fue declarada en 2002 Patrimonio Cultural de Bolivia manteniendo actualmente gran repercusión21.

    A mediados de la década de 1950, el carnaval paceño se iniciaba en la avenida América y, después de recorrer las calles Evaristo Valle, Comercio y Ayacucho terminaba en El Prado. Los bailarines vestidos en su mayoría de pepinos, se repartían en diferentes salones de fiesta a lo ancho de la ciudad como El Fantasio, el Teatro Municipal o el Club Ferroviario. Mas la gran mayoría del pueblo volvía a la Evaristo Valle para entrar a bailar al Tumurama, hoy Tambo Quirquincho. Allí la fiesta se organizaba con la música de los grupos de entonces como los Hermanos Molina y la orquesta Mariaca. Pero el grupo más dedicado con el "que ponían a bailar a todos con su sicuriada" era el de los zampoñeros de los canillitas que amenizaban la fiesta hasta el caer de la noche22.

    Alrededor de la década de 1970, el grupo asistió a la fiesta de Copacabana en el mes de agosto. Como es tradición, la fiesta convocaba la procesión de varios asistentes de diversas poblaciones especialmente paceñas. Se solían producir algunas peleas originadas por diferentes motivos. El relato oral da cuenta que hubo un episodio donde los sikuris canillitas "se habían peleado grave con los de Achacachi, que no conformes con la derrota les prepararon una emboscada en Huarina pero los Canillitas se habían ido de Copacabana por Yunguyo, dando la vuelta por Perú..." (Chuquimia en Ichuta, 2003: 89). El problema quizá haya sido generado por algún celo producto del reconocido prestigio interpretativo que galanteaban los sikuris canillitas.

    Su popular fama los encumbró a estrados internacionales. Fueron invitados a realizar giras internacionales por diferentes partes del mundo. Representando la esencia de la música boliviana, llegaron a tocar en escenarios de China, Checoeslovaquia, España, Francia, Estados Unidos y México. Incluso, con el nombre de Sikuris del Altiplano, ganaron el primer lugar en el afamado festival de Cosquín en Argentina donde compartieron escenario con el cantautor Horacio Guaraní. Asimismo, fueron copartícipes de varias actuaciones a nivel nacional y en giras internacionales con los ballets folklóricos más conocidos de nuestro país como Fantasía Boliviana y el ballet de Chelita Urquidi.

    Los Cebollitas fueron tan conocidos que sus canciones llegaron a ser parte del fondo musical del documental producido por el Instituto Cinematográfico Boliviano denominado "La leyenda de la Kantuta" (1970). Este centro, existente entre 1953 y 1969, promovió la película para ser presentada en el festival de Venecia donde fue reconocida por recuperar la esencia de la música altiplánica.

    Teatro

    Recordemos que una de las condiciones para pertenecer al Sindicato, era realizar alguna actividad deportiva o cultural. Varios de sus afiliados tuvieron la inclinación por desarrollar sus aptitudes en diferentes campos. Unos destacaron en el deporte mientras que varios se distinguieron por su actividad cultural. Uno de ellos se dedicó a reflexionar y escribir sobre su propia realidad. Mario Amestoy Flores escogió la poesía para mostrar la vida de los vendedores de periódico. Su fama creció en la urbe paceña como uno de los poetas populares por lo que pasó a ser conocido como "El pregonero de los Andes".

    Soy el pregonero
    Peregrino del dolor
    Que en esta noche
    Yo no quiero olvidar
    Bellas ilusiones
    Que ayer me hicieron soñar
    Y los recuerdos
    Hoy me hacen sufrir
    Soy canillita de corazón

    Soy el pregonero
    Que en mi afán se olvida
    El ahogar penas de mi corazón
    Penas y tristezas de mi amiga soledad
    Porque he crecido sin padre ni hogar
    Soy canillita
    De amores y desengaños

    Con mis canciones
    De amargo dolor
    Voy por mi vida
    Cargando mi cruz
    Porque no tengo
    Ni padres ni hogar
    Soy canillita
    Pregonero de noticias22.

    En el campo de las letras varios autores, en el mismo camino de Amestoy, escribieron inspirados por la vida urbana de los vendedores de periódicos. Raúl Salmón de la Barra, alcalde de la ciudad y escritor, redactó su primera obra de teatro titulada El Canillita. La obra, de la que lastimosamente no quedó impreso ningún ejemplar23, fue estrenada el 24 de septiembre de 1943 en el Teatro Municipal Alberto Saavedra Pérez. Aparte de tener un éxito taquillera significó también la primera actuación teatral de Salmón interpretando al personaje principal de la historia.

    Fútbol

    Una de las condiciones primordiales para ser parte del Sindicato era no solo demostrar una íntegra moral que tenía que ser refrendada con la inclinación para practicar algún deporte. Así se encuentran tres disciplinas en las que han destacado de sobremanera varios de sus miembros asociados.

    El Primer Campeonato Nacional de T'ejeta

    La memoria recuerda con orgullo que la tradición futbolera comenzó en las calles pateando una "t'ejeta". Uno de aquellos años de la década de 1960, que es difícil precisar, se habían conformaron tres equipos que representaban a los lugares donde realizaban sus actividades antes o después de pregonar los periódicos. Uno era el del Hogar Quintanilla, el segundo se formó con los que se reunían en el Cine Princesa, y el tercero era el de la plaza Murillo. Ante la visita oportuna de un grupo de canillitas de la ciudad de Cochabamba, tuvieron la iniciativa de organizar un campeonato, el Primer Campeonato de Pelota de Trapo. Un campeonato relámpago de fulbito que se había decidido jugar en la inclinada plaza Murillo. Los partidos efectuados a partir de las nueve de la noche "eran contiendas deportivas donde se dejaba todo" (Sánchez, 2006). Algunos nombres recordados de aquellos encuentros son los de Hugo Ayaviri, Hugo Espinosa, el loco Enrique, el Toscani-to (Roberto Fernández), el Silverio, Gregorio Callejas, Julio Reynolds y el "Charolitas" Jiménez.

    Pero no faltaron las contrariedades pues una de esas noches la diversión fue reprimida. El regimiento de Carabineros de La Paz que entonces se encontraba en lo que hoy es el anexo del edificio de la Asamblea Legislativa, al ser alertados por dicha actividad, salió en tropa para hacer "corretear" a los futboleros. Así Pablo Sanjinés todavía recuerda como "en medio campeonato, la central de la policía que estaba ahí,..., nos han hecho corretear los soldados, porque no podíamos hacer un campeonato en plena plaza... hasta que se fueron, hemos vuelto a insistir hasta terminar el campeonato". Así el ímpetu deportivo los impulsó para "tomar" nuevamente la plaza y concluir el campeonato. Ganó la representación cochabambina que resultó premiada con un juego de medallas24.

    El Club New Player

    Durante la década de 1940 era costumbre de la clase obrera organizar campeonatos de futbol en la cancha del estadio obrero. La Liga Obrera aglutinó a los equipos de todos los sindicatos afiliados. Y ante la convocatoria, el Sindicato de Canillitas organizó el club de fútbol New Player. Uno de los fundadores fue el canillita Eliseo Mendoza. Y, en la trayectoria del club, uno de los dirigentes que destacó por su infatigable trabajo fue Angelino Mamani.

    Entre sus filas transitaron jugadores canillitas como Pedro Iturral-de, Carlos Morales, Isaac Paredes, Daniel y Mario Sánchez, Bernabé Rojas, Sixto Villegas, Lino Vargas, Pacífico Peñaranda, Roberto Fernández y Mariano Mamani. Entre las figuras consagradas que llegaron a jugar en equipos de la liga nacional de fútbol estuvo Enrique Chalco, hijo de Juan Chalco "canillita no vidente" que paseó su técnica también por el Hiska Nacional de donde saltó a jugar en el club Always Ready y que estaba pronto a ser fichado por uno de los equipos paceños más grandes, TheStrongest.

     

    4. La tradición familiar: (auto)identidad del canillita

    La figura y la identidad del canillita nacieron en el seno mismo del pueblo. Cuando se fundó el Sindicato en 1936, varios de los 20 miembros fundadores dedicaron su niñez a ganarse el sustento diario voceando las noticias por las calles paceñas. Algunos de ellos eran los hijos e hijas que ayudaban a su papá o a su mamá a sostener el hogar. Otros miembros significaban el enconado esfuerzo para vivir como es el caso de los canillitas no-videntes que buscaban en sus hijos y parientes a los lazarillos que les comenten las noticias para así poder vocearlas a la ciudadanía. Aquí vale recalcar la figura quizá olvidada de Cirilo Rojas, defensor del territorio nacional y sobreviviente de las arenas del Chaco que a su retorno no encontró mayor oportunidad de trabajo que el de dedicarse a este oficio. Así ejercieron el oficio a lo largo de su vida y lo heredaron a sus descendientes por medio de la práctica cotidiana convirtiéndose en una orgullosa tradición familiar.

    Por iniciativa propia, en 1960, el Sindicato entonces a la cabeza del histórico dirigente José Sánchez, "un dirigente muy respetable", decidió identificar a todos sus afiliados con un carnet. Este contenía la fotografía y las huellas digitales de cada afiliado. Freddy Vargas sigue conservando el suyo desde que se afilió al Sindicato cuando tenía seis años de edad el 30 de mayo de aquel año.

    Freddy Vargas Illanes (n. 1953), hijo de Agapito Vera Vargas y nieto de Miguel Vera y Trinidad Vargas, expresa cómo vendía periódicos desde el primer año de escuela colaborando a su papá y siguiendo la tradición de sus abuelos. Durante la década de 1960 pasó su niñez y juventud voceando las noticias de Presencia y El Diario por la mañana y de Ultima Hora por la tarde. Especialmente éste era el que tenía que vender rápidamente: "era pa' correr para ir a la Pérez Velasco, a la Comercio, a la Mariscal Santa Cruz, hacia el Prado hasta la Universidad". Hugo Valdez (n. 1951) también comenzó a vender cuando apenas tenía 13 años. Huérfano a temprana edad "he empezado a ayudarle a mi abuelita... ella me ha criado".

    Un reportaje de 1986 cuenta parte de la historia de la que era entonces "la suplementera más antigua de La Paz"25. De 70 años, Flora Terán fue descrita como una "mujer de condición humilde" y analfabeta que vendió periódicos por mucho tiempo. Cochabambina de nacimiento, vino a La Paz casada con un soldado que murió en la Guerra del Chaco. Entonces tuvo que empezar a trabajar para sostener a su familia de tres hijos que quedaron huérfanos de padre e instaló su lugar de venta en la avenida 6 de agosto esquina Pedro Salazar donde perseveró en su trabajo por más de cincuenta años. De sus tres hijos, uno murió y sólo quedaron un varón y una mujer. Su hija Luz Román Terán, hoy con alrededor de los 80 años de edad, relató parte de sus memorias. Recuerda cómo, junto a su madre y a su hermano, vivieron en el conventillo hoy demolido conocido como la Embajada Cochabambina, al final de la calle Comercio, en la calle Castro de la zona de Santa Bárbara. Entre otros episodios, también recordó aquel 21 de julio de 1946 cuando el presidente Gualberto Villarroel fue torturado y asesinado.

    ...la tarde del 20 de julio de 1946 llegando de la escuela, su mamá le informó que el periódico "La Razón" de propiedad en ese entonces del sr. Aramayo [h]a sido destrozado y les avisan que el periódico Presencia sacará un número especial.
    Y las dos vendedoras se dirigen al periódico. Llegando a la imprenta les dan la noticia de que en el periódico no les darían crédito.
    Y la madre y la hija se acercan al gerente del periódico y le piden que les dé al crédito [por lo que] el sr. Medina les reprocha y les dice:
    - Ustedes nunca tienen plata. Pero de tanto ruego accede a darles crédito y les pregunta que cuántos números sacarían... su madre respondió que 50 o 100 números del periódico. Pero el sr. Medina les reprochó y les dice que cómo irán a llevar tan poco, haciéndoles notar que iban a vender como pan caliente y ellas accedieron a llevar 500 periódicos.
    Por entonces el ejemplar costaba a 20 ctvs., y ellas lo revendían a 40 o 50 ctvs., y, con el mismo dinero, iban [a la empresa] y sacaban más ejemplares después de haber vendido.

    Al día siguiente, en el transcurso de su camino para recoger los ejemplares, se enteraron del colgamiento de Villarroel en uno de los postes en la plaza Murillo, junto a Waldo Ballivián Soria Galvarro y a Luis Uría de la Oliva. Ella recuerda que

    al colgarlo, el cordel se rompió tres veces.
    Eso era perdón de Dios,... no debieron matarlo.

    Por eso es que "cada 21 de julio en la ciudad caían fuertes tormentas en señal de que Dios se había enojado con los paceños y nos estaba castigando"26.

    Doña Ana Fernández, nieta de una de las fundadoras, Luisa Fernández, se inició en el gremio desde los siete años en el mismo lugar de la calle Comercio esquina Jenaro Sanjinés: "mi mama me hacía sentar con Ultima Hora, ahí vendía" y mientras se distraía con sus amigos jugando con pelota de trapo en las puertas del ex cine Princesa, esperaba la salida del periódico hasta altas horas de la noche. Cuando el cansancio por la espera les vencía, dormitaban en los pasillos de aquel cine "porque había una calefacción, una plancha y era calientito". Don Pablo Sanjinés (n. 1948) mantiene vivo el recuerdo de cómo "a los cuatro años mi madre nos ha hecho vender ya los periódicos" yendo a recoger el primer ejemplar del periódico La Razón en plenos días de la revolución nacional de 1952.

    Simón Choque Mayta tiene grabada en su memoria episodios comunes a varias de las familias. Recuerda como su papá Celso Choque Huallpa se había dedicado a vender periódicos sin siquiera saber leer ni escribir porque "nunca ha entrado al colegio". Sus ganas de superación cambiaron su vida. Tenía la necesidad de saber las noticias para poder obtener su ganancia diaria. Su hijo recuerda cómo es que "gracias al periódico desde que ha iniciado a vender, ha empezado a leer poco a poco... hasta a mi mamá le enseñaba".

    Beatriz Lourdes Cruz Oblitas, representante de la cuarta generación de vendedores de periódicos, ha mantenido la tradición y el puesto de venta de su bisabuela Petrona Rodríguez, de su abuela Francisca y de su papá Manuel Cruz, en la tradicional esquina de la avenida Camacho y calle Loayza. Todos los descendientes de los primeros miembros y de los canillitas que se afiliaron al Sindicato a lo largo de sus ochenta años, se sienten agradecidos "por ese trabajo [que] a nosotros nos ha sacado adelante".

     

    Conclusiones

    Prácticamente desde el inicio del gremio, los canillitas se destacaron por ser los inmediatos difusores de la información. A diferencia de hoy en día, durante gran parte del siglo XX no existían tantas empresas periodísticas. Durante mucho tiempo destacaron matutinos como El Diario, Presencia, Última Hora u otros como El Pueblo, Aquí, La Noche y tantos otros que no lograron sostenerse durante mucho tiempo debido a diferentes circunstancias.

    De esta manera, apenas salía el stock de la edición cotidiana, los canillitas salían prestos a "corretear" por las calles de la ciudad para vender los ejemplares. Con el paso del tiempo, especialmente las mujeres canillitas, decidieron ir ocupando diversos espacios en las calles y avenidas.

    Fueron las madres, que no podían "corretear" con la carga de sus wawas, las que se asentaron principalmente en las esquinas más concurridas por la gente. Recogían los periódicos en sus awayos que cargaban hasta su esquina. Vendían los periódicos mañaneros en sus puestos: "era en el suelo, no había esa vez mesitas,... no había, en el suelo con sus aguayitos"27.

    Por mucho tiempo, el oficio del canillita fue mayormente ejercido por niños y jóvenes. Apenas aprendían los cálculos del cambio de moneda y todavía sin saber leer, las noticias corrían en sus agudas voces por las "oídas" de los que sí sabían y de los que rumoreaban los detalles. Al contrario de los jóvenes corredores de la ciudad, las mujeres, especialmente las mayores, comenzaron la tradición del sentaje en diversas esquinas y plazas de la ciudad. Todos sus miembros pertenecieron siempre a los estratos más bajos de las clases populares. Algunos fueron migrantes rurales y otros, como Rodolfo, crecieron en la comunidad que los acogió en un hogar. Mientras la clase alta se esforzaba por civilizar la ciudad y adquirir el refinamiento europeo, esta comunidad social no abandonó su oficio que muchas veces conjugó con el arte de lustrar los calzados o de ser q'ipiris (cargadores) en los mercados. Así surgió la venta de periódicos, paradójicamente, de la mano de uno de los sectores adelantados de la modernidad como era la industria gráfica.

    Los herederos de hoy en día resultan ser memorias vivas de la historia, testigos presenciales y protagonistas del desarrollo y distribución de la información. Su ritmo de cada jornada no ha cambiado. A las cuatro de la mañana ya se encuentran listos para trasladarse a las agencias de las diferentes empresas periodísticas. Allí, entre las cinco y siete de la mañana recogen, al llamado de su nombre, el lote de periódicos que serán vendidos durante la jornada. A través de sus voces las noticias más importantes fluyeron y fluyen por entre los oídos de la ciudadanía. Algunos fueron protagonistas de los mismos hechos históricos que a la mañana siguiente, divulgaban por las calles, o que murieron en el intento de difundir la información. Otros fueron y son los artífices de los logros para mejorar las condiciones de vida de sus compañeros. Los más fueron y son los que levantaron y levantan la voz para dar a conocer las noticias gratas e ingratas, con el fin de trabajar de manera honrada y difundir la información.

    Hoy, el Sindicato cuenta con alrededor de 200 afiliados entre abuelos, padres, hijos y nietos. A partir de él, con la necesidad de cubrir el mercado lector, se conformaron tres sindicatos más: El de la Zona Sur fue fundado el 14 de noviembre de 1983 con 56 afiliados; el de la ciudad de El Alto, el 27 de julio de 1987 con 76 afiliados; y el Sindicato "27 de mayo" fue fundado en 1993 con una mayoría de mujeres afiliadas28.

     

    Fuentes:

    Testimonios del Sindicato de Vendedores de Periódicos de La Paz:

    Freddy Vargas Illanes, n. 1953 (22.03.2016; 05.04.2016)

    Hugo Valdez, n. 1951 (22.03.2016; 05.04.2016)

    Luz Román Terán, n. 1954 (22.03.2016; 05.04.2016)

    Ana Fernández, n. 1971 (22.03.2016; 05.04.2016)

    Pablo Sanjinés, n. 1948 (22.03.2016; 05.04.2016)

    Simón Choque Mayta, n. 1953 (22.03.2016; 05.04.2016)

    Beatriz Lourdes Cruz Oblitas, n. 1960 (22.03.2016; 05.04.2016)

    Julio Sánchez Rojas n. 1961 (07.03.2016; 22.03.2016; 25.04.2016; 05.04.2016)

    Elizabeth Chalco, n. 1965 (07.03.2016; 2.03.2016; 5.04.2016)

     

    Notas

    2 La Prensa, 17.05.2012.

    3 ERBOL Digital. Testimonios de vida. Rodolfo: 34 años que vendo periódicos vestido como el Che. Archivo de audio, febrero de 2013 (08.03.2016).

    4 Waldo Álvarez fue uno de los fundadores de la Federación de Artes Gráficas en 1916 y, luego de dos décadas de trabajo gráfico y político, se convirtió en el primer ministro obrero durante el gobierno de David Toro (1936-1937).

    5 El Diario, 23.09.1930, pág. 4: "Se reorganizó la Unión Canillitas, de suplementeros".

    6 El 20 de diciembre de 2008 se declaró a Bolivia como "Territorio Libre de Analfabetismo" por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), siendo el resultado del Programa Nacional de Alfabetización "Yo, sí puedo" creado por Decreto Supremo N° 28675 de 13.04.2006.

    7 Decreto Supremo de 22.11.1933.

    8 Estatutos del Sindicato de Suplementeros y Canillitas.

    9 El Sindicato de Lustrabotas se fundó el 26 de junio de 1926 con el nombre de Unión de Lustradores, reorganizándose luego en la forma sindical cooperativista, llamándose Sindicato de Lustrabotas. Sus estatutos fueron aprobados el 17 de marzo de 1953 (Banzer, 1959).

    10 En 1964 la Escuela pasó a depender de la UMSA que la transformó en la carrera de Trabajo Social, Decreto Supremo N° 6846 de 31.07.1964.

    11 En el trabajo de Miranda también es posible observar que seis integrantes tenían entre 15 y 19 años, mientras que quince tenían entre 46 y 59 años y solo tres más de 60.

    12 Decreto Supremo N° 4997 de 19.07.1958.

    13 La Federación Nacional de Vendedores de Periódicos y Afines de Bolivia se creó el 17 de mayo de 1955 en la ciudad de Cochabamba. Actualmente congrega a cerca de dos mil afiliados en los Sindicatos de Cochabamba, Oruro, Santa Cruz, La Paz, El Alto, zona Sur, 27 de mayo, Chuquisaca, Potosí y Tarija. La Federación adquirió su personería jurídica en mayo de 2011 mediante Resolución Suprema 5485.

    14 Decreto Supremo N° 4385 de 30.04.1956.

    15 Decreto Supremo N° 16506 de 30.051979.

    16 Originalmente señalaba que sea sobre los boletos vendidos. Sin embargo, el gobierno de García Meza observó la contradicción con el texto de la Ley de 1961, por lo que ratificó éste mediante Decreto Supremo N° 17746 de 22.10.1980.

    17 Decreto Supremo N° 20796 de 10.05.1985.

    18 Entrevista con Julio Sánchez, 22.03.2016.

    19 Entrevista con Freddy Vargas Illanes, 22.03.2016.

    20 Entrevistas con Elizabeth Chalco, Hugo Valdez y Julio Sánchez, 22.03.2016.

    21 20 de mayo de 2009. La Asociación de Conjuntos Folklóricos del Gran Poder en sus "Bodas de Perla". http://www.entradasfolkloricas.com/2009/05/la-asociacion-de-conjuntos-folklori-cos.html (08.03.2016).

    22 Sábado, 13 de febrero de 2016. Carnaval de antaño en la memoria y fotos de Cordero. http://artepinturacultura.blogspot.com/2016/02/carnaval-de-antano-en-la-memoria-y.html (08.03.2016).

    22 Archivo Sindicato de Vendedores de Periódicos de La Paz.

    23 Comunicado por Daniel Gonzáles, actor del teatro popular paceño que conserva los derechos legales sobre las obras de Raúl Salmón.

    24 Entrevista con Pablo Sanjinés, 22.03.2016.

    25 El Diario, Suplemento Femenino, mayo de 1986.

    26 "Recuerdos y vivencias de dos vendedoras de periódicos". Archivo Sindicato de Vendedores de Periódicos de La Paz.

    27 Testimonio de Freddy Vargas.

    28 La Razón, especial Día del Canillita, 17.05.2012.

     

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    Fuentes gubernamentales

    Redactor Cámara de Diputados, 1948, 1957, 1979.

    Decreto Supremo N° 16504,30.05.1979.

    Decreto Supremo N° 16506,30.05.1979.

    Decreto Supremo N° 17746, 22.10.1980.

    Decreto Supremo N° 18139,19.03.1981.

    Ley N° 624, 29.12. 2014.