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 issue37Jordán Quiroga, Augusto (2010). Themis, con los pies descalzos. La Paz: Plural Editores, 186 págs. IBSN: 978-99954-1-305-7Stefanoni, Pablo (2015). Los inconformistas del Centenario. Intelectuales, socialismo y nación en una Bolivia en crisis (1925-1939). La Paz: Plural editores, 383 págs. ISBN: 978-99954-1-643-0 author indexsubject indexarticles search
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    Historia-Revista de la Carrera de Historia

    Print version ISSN 2519-0253

    Historia  no.37 La Paz  2017

     

    RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS

     

    Combès, Isabelle (2014). Kuruyuki. Cochabamba: Editorial Itinerarios (Colección Scripta Autochtona, 13), 329 págs. ISBN: 978-99954-859-4-8

     

     

    María Teresa Ramos1
    1 Abogada y estudiante de la Carrera de Historia, UMSA, La Paz. Correo electrónico: matereramos@hotmail.com

     

     


     

     

    Kuruyuki, palabra que no a todos suena familiar pero que remite a un capítulo memorable de la historia boliviana y que ha sido y es utilizado por diversos sectores para justificar ciertas ideologías, es el título de una de las más recientes obras de Isabelle Combès. La autora, Doctora en Antropología Social y Etnología (Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales, París), actualmente es investigadora asociada del Instituto Francés de Estudios Andinos así como coordinadora de la colección Scripta Autochtona (respecto a la historia indígena de las tierras bajas bolivianas) y del Centro de Investigaciones Históricas y Antropológicas del Museo de Historia de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno; más allá de ser miembro del Taller de Estudios e Investigaciones Andino Amazónicos (Barcelona), es profesora permanente de la Universidade Federal da Grande Dourados (Brasil).

    Siguiendo esa línea, mostrando su interés en las tierras bajas de Bolivia y la historia indígena de la región, Combès cuenta con numerosas publicaciones (libros, artículos, capítulos de libros, edición, compilación y coordinación de libros), entre las que se puede citar: La tragédie can-nibale chez les anciens Tupi-Guaraní (1992), Etno-historias del Isoso. Chané y chiriguanos en el Chaco boliviano (siglos XVI a XX) (2005), Zamucos (2009), Diccionario étnico. Santa Cruz de la Sierra y su entorno en el siglo XVI (2010), De la una y otra banda del río Paraguay. Historia y etnografía de los itatines (siglos XVI-XVIII) (2015) y el libro objeto de la presente reseña, Kuruyuki, publicado en 2014.

    En el Chaco boliviano se encuentra Kuruyuki, lugar escenario y testigo de la última sublevación protagonizada por los chiriguanos al mando de Apiaguaiqui Tumpa, contra un ejército republicano comandado por Ramón Gonzales y Tomás Frías2 el 28 de enero de 1892. Con esta batalla que duró varias horas y cuyo saldo fueron miles de muertes entre los chiriguanos, subsecuentes matanzas, ejecuciones de los cabecillas, persecuciones, ventas e incluso el regalo de sobrevivientes, y pese a continuar un estado de alerta y amenaza por posibles levantamientos postreros, se dio fin a un duro proceso de resistencia en contra de los blancos o como también les llamaban: karai.

    Dejándonos esta visión en claro, la autora cuenta el porqué de su obra y emprende un viaje que, empezando por un estado del arte del tema en cuestión, destaca la necesidad de abordar el asunto con una perspectiva que reconoce las dificultades que implica conocer a detalle lo ocurrido pero que, a pesar de ello, se acerca al suceso y trata de reflejarlo fielmente de acuerdo a toda la información disponible, analizándola y contrastándola entre sí.

    Bajo ese entendido, dedica el primer capítulo a las fuentes en las cuales se basó para realizar esta investigación, recurre y va también en busca de las fuentes primarias mismas utilizadas por los autores que previamente trataron el asunto. Resalta que, si bien hay algunos escritos previos a 1972 que hacen referencia a este episodio, es el libro de Hernando Sanabria Fernández, Apiaguaiqui-Tumpa. Biografía del pueblo chiriguano y de su último caudillo, publicado ese año, el que lo sacó del olvido y que fue en éste esencialmente, en el que se basaron estudios posteriores. Documentos de varios archivos de distintos lugares, periódicos y otras publicaciones contemporáneas, testimonios orales e incluso literatura son las fuentes detalladas en el capítulo mencionado que enriquecen la investigación.

    A continuación Combès estructura los siguientes capítulos dividiéndolos en un Antes de Kuruyuki, La sublevación de 1892, Los interrogantes de Kuruyuki y Después de Kuruyuki, cada uno con sus respectivas subdivisiones, para luego de escribir sus Palabras finales, dejarnos con los documentos y publicaciones utilizados en su investigación. Vale la pena resaltar el uso de mapas, cuadros y figuras sin las cuales la llegada del contenido de la obra al lector sería incompleta

    El líder de la sublevación llevaba el título de Tumpa (Apiaguaiqui Tum-pa); entonces, en Antes de Kuruyuki, la autora se embarca primeramente en una travesía respecto al término, y luego de un análisis minucioso concluye en que quienes eran tenedores de ese título eran considerados por los chiriguanos como hombres dioses. Luego, hace un recuento de las sublevaciones de este pueblo ocurridas antes y después de la fundación de la República, señalando que es posible que ellas se hayan incrementado durante la época republicana dado el avance de los blancos hacia la zona que ocupaba este pueblo. Se enfoca entonces en tres zonas chiri-guanas para poner en vista, a grosso modo, los antecedentes mencionados. Así, resalta la sublevación de 1864 en Cuevo que muestra ya una desavenencia entre capitanes de la zona y la presencia toba junto con la chiriguana en estos movimientos en contra de los blancos, pese a una relación de alianzas y desencuentros entre ambos en un principio. También detalla la sublevación de 1874 a la que la autora califica como la más cruenta ya que fue duramente reprimida incluso hasta años después con una masacre, ante lo cual muchos indígenas deciden refugiarse en las misiones franciscanas, creándose la misión de San Pascual de Boicovo en 1875; empero, en 1877 otra masacre es perpetuada y entonces, hacia 1878, chiriguanos de Ivo y Cuevo solicitan la creación de otra misión, petición consolidada mucho después y solo en parte, lo que será considerado como una causa para la sublevación de 1892. Personajes presentes en 1874 aparecen en el episodio de 1892; incluso el mismo Tumpa habría estado presente en la masacre de 1877 en la que su madre habría sido victimizada. Finalmente, documentos de la época señalan que desde aquellos años ya se presagiaba la llegada de un protector, un enviado de dios, o un dios mismo, una esperanza mesiánica para el futuro

    Así llegamos a la Sublevación de 1892, momento en que los karai ocupan toda la región otrora chiri-guana incluso con alianzas con muchos capitanes nativos. En ese sentido, Combès propone una división para el estudio de este suceso, empezando en diciembre de 1891 con la aparición de la figura de Apia-guaiqui en Kuruyuki, no sin antes tratar de acercarnos a este líder a través del origen de su nombre y su vida. Empero, en este aspecto, señala las dificultades en cuanto a fuentes, versiones, etc. que llevan incluso a contradicciones pero que permiten afirmar que, al momento, el Tumpa tenía menos de 30 años y que con él, ya en diciembre de 1891 en Kuruyuki, se empiezan a congregar muchos chiriguanos en pos de la sublevación general de la que ya existen rumores al respecto entre los karai. Con una malinter-pretación karai, pese a intentos y encuentros conciliadores previos con ambas partes armadas, se entra en una etapa que la autora denomina de asaltos hasta la batalla final.

    De este modo, ya en los primeros días de enero de 1892 empiezan los asaltos por parte de chiriguanos, con matanzas, quemas y saqueos a fuertes y haciendas karai. Sostiene la autora que Cuevo, Ñumbite y Tacuarandi fueron los lugares testigo de los más importantes acontecimientos. Los subsiguientes días estuvieron marcados por alzamientos y combates, posicionando a Santa Rosa de Cuevo como cuartel general de los karai; actitudes ambiguas de capitanes nativos (Chanchi y Tengua) también fueron visibles con los datos disponibles, Combès trata de dar un aproximado del número de implicados, mostrando que las fuerzas karai reunían en su gran mayoría a chiriguanos aliados. Sostiene asimismo que esta guerra era vista por los karai como una "guerra de razas", más no es posible saber si esta visión era compartida por los chiriguanos. Lo que sí se ve son influencias cristianas de tipo mesiánico mucho más fuertes colocando al Tumpa como un dios. Finalmente llegamos al 28 de enero, a la batalla de Kuruyuki que duró ocho horas en las que se habrían enfrentado a alrededor de unos 1200 karai con chiriguanos aliados por un lado, contra unos cinco a seis mil indígenas que terminaron derrotados, retirándose los sobrevivientes. Las cifras respecto al número de chiriguanos muertos, de acuerdo con las fuentes disponibles, varían de 500 a más de 1000 siendo que nativos aliados incluso habrían matado a mujeres y niños probablemente no contabilizados

    Luego del análisis de lo acaecido, la autora dedica un capítulo a Las interrogantes de Kuruyuki, en el que enfatiza los puntos que quedan "borrosos, oscuros o sujetos a dudas" (Combès, 2014: 75), siendo estos los referidos a las causas, las cifras, los actores y a la derrota. Así, por ejemplo, en lo que respecta a las causas que serían los abusos de los karai, recalca la necesidad de tener en claro que existían muchos estamentos chiriguanos, lo que explica también la superioridad de "chiriguanos aliados" presentes en el ejército republicano. Por otra parte, algunas fuentes señalan los días de carnavales como fecha prevista para la sublevación; Combès sostiene que, siguiendo esa premisa, la fecha se habría adelantado tal vez por la llegada de refuerzos al bando karai y previniendo la llegada de más de ellos. En cuanto a las cifras, de acuerdo con los datos disponibles, se ve que había una superioridad numérica en los chiriguanos: esto se explica con el hecho de que participaron con sus familias ya que no había lugar donde éstas podrían estar protegidas o resguardadas, dado el avance karai en sus tierras; de ahí que en la larga batalla los chiriguanos hayan luchado tan ferozmente y ésta se haya convertido en una masacre.

    Así, tanto en el lado karai como en el nativo, no se ven bandos compactos ni homogéneos, pero en el caso de los karai, esto no afectó en el momento decisivo y su consecuente victoria, al contrario del caso chiriguano en el que las divisiones internas, luchas por capitanías, traiciones, actitudes ambiguas, ausencia de otros sectores nativos, rivalidades entre pueblos, etc., fueron tal vez las principales causas del fracaso. A la postre, las interrogantes en cuanto a la derrota se abocan al número de sublevados con fuentes que proporcionan cifras que están lejos de ser homogéneas. Pese a estas inevitables incertidumbres, se puede afirmar que la ausencia toba fue determinante para la derrota. "No fue tanto el bando karai el ganador del 28 de enero, sino una opción de vida: la de una convivencia inevitable con los blancos, una porción consciente de que arcos y flechas no lograrían expulsar a los intrusos, una opción mayoritaria que se impuso en el campo de batalla" (Combès, 2014: 109).

    Finalmente, Después de Kuruyuki pone ante nosotros un panorama en el que sigue la alarma y rumores de alzamientos que no llegan a concretarse, hay persecuciones, matanzas, etc. de los sobrevivientes que se inician prontamente. Quienes escapan, se indica por una parte, van al Chaco y se alían con pueblos de la región; otros encontrados heridos son ejecutados, llevados a Sucre, regalados, vendidos, muertos en el camino, llevados a Argentina o al Beni como esclavos. Los cabecillas son capturados y ejecutados al poco tiempo y la captura del Tumpa, posible a denuncia de un tal Gararenai, culmina con el fusilamiento de este líder el 29 de marzo. Combès, en último lugar, nos habla de los herederos, grupo compuesto por diferentes grupos étnicos al que se suman chiriguanos quienes, al mando de Cayuguari luego de la derrota, se dedican a asaltar y desolar haciendas karai por el Isoso y el Parape-tí. Expediciones militares fueron enviadas en contra de esta especie de guerrilla, logrando la captura de nativos que sufrieron posteriormente la suerte de los sublevados en Kuruyuki. Incluso ya en el siglo XX fueron despachadas nuevas expediciones militares y en 1927 se tiene la certeza que el cabecilla (Cayuguari) ya murió.

    En sus Palabras finales, la autora asevera que nada consiguió Kuruyuki: los peones vivieron en peores condiciones; la misión solicitada en Ivo se concretó dos años después; los herederos fueron vistos en todo caso como ladrones más que como rebeldes y se inició, en todo caso, una lucha legal, burocrática por la recuperación de tierras. Se trata, declara Combès, de un proceso, de una cadena de sublevaciones, una guerra iniciada desde el siglo XVI, teniendo como capitulo álgido Kuruyuki pero que terminaría tal vez con la cesación de las acciones al mando de Cayuguari. En cuanto a otros autores que trataron el tema, ve que la obra Sanabria Fernández es más una novela, y los restantes apuestan por una visión tan solo en blanco y negro que, como se demostró, no aplica ni explica el caso.

    Kuruyuki se destaca por el nutrido análisis de las fuentes, por ese alejamiento de la pasión y manipulación de datos ciñéndose lo más posible a las fuentes primarias que, si bien responden a uno u otro interés, son el más fiel testimonio que nos acerca a este episodio que, a su vez, ha sido y es manipulado y usado por distintos grupos con determinadas inclinaciones ideológicas. Pese a las dificultades puestas honestamente de manifiesto por la autora respecto a las fuentes, interpretaciones y traducciones que llevan incluso a contradicciones, la búsqueda exhaustiva de fuentes y la implacabilidad con todos los otros autores que trataron el tema constituyen el aporte más importante y serio de este libro respecto a este capítulo de nuestra historia.

    Isabelle Combès, con su Kuruyuki, nos abre las puertas a descubrir, adentrarnos y analizar ese mundo olvidado por mucho tiempo, manipulado por unos y desconocido por otros, un mundo que nos hace ver que el andino-centrismo al que estamos tan acostumbrados no lo es todo, que procesos de larga duración, personajes y acontecimientos fundamentales para todo boliviano están presentes y han hecho también historia en las llamadas tierras bajas de Bolivia, sobre los que también nos llama a seguir investigando y estudiando. Asimismo, el análisis de esta página de nuestra historia llama a la propia reflexión actual; si una de las causas de la derrota de la sublevación estudiada fue las desavenencias entre nativos, lo que nos enseña Kuruyuki es que debemos dejar de lado esa visión y mentalidad egoísta que responde a intereses propios y personales, estas pretensiones individualistas que nos alejan de fijar más bien un objetivo común en pro de todos, mirándonos como iguales que somos, como bolivianos, sin importar en qué parte del territorio nacimos o cual es nuestro apellido o el color de nuestra piel. Solo así podremos avanzar y lograr vivir en un país que trabaje por el bienestar de todos y cada uno, cerrando brechas abiertas siglos atrás.

     

    Notas

    2 Subprefecto de la provincia de Azero (Combès, 2014: 5).

     

    Páginas de internet

    https://f.hypotheses.org/wp-con-tent/blogs.dir/2055/fi-les/2014/07/2-Investigado-ra-Combes-Isabelle.pdf        [ Links ]

    http://www4.ub.edu/teiaa/index.php/es/miembros/80-isabe-lle-combes        [ Links ]