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    Estudios Bolivianos

    versión impresa ISSN 2078-0362

    Estudios Bolivianos  n.18 La Paz  2013

     

    ÁREA DE SALUD

     

    Bases energéticas de la medicina académica y de la medicina tradicional

     

     

    Alberto de la Galvez Murillo Camberos1

     

     


    Resumen

    El artículo hace referencia al origen común (la auto-asistencia) de las medicinas tradicional y académica, y a su diferente evolución posterior, aunque no necesariamente separada. Destaca también que una de las bases de ambas es la energía universal, cuyos efectos positivos es posible advertir al margen de los sistemas nervioso y hormonal. Se muestra cómo ambas medicinas han incorporado la energía en sus procesos sanadores, ya sea mediante aparatos y procedimientos para diagnóstico y tratamiento, o a través del uso de la mente y la voluntad. Muchos de los resultados pueden ser explicados recurriendo a la "ley de la atracción", y principios como: todo lo que va regresa y, no hay efecto sin causa. Hay consideraciones relativas a las bases energéticas de la "enfermedad por susto", y un breve análisis de la alteración energética del organismo como punto de partida de la enfermedad.

    Palabras clave

    Energía // Medicina energética // Enfermedad.


    Abstract

    This article refers to the common origin (self-care) of traditional medicine and academic, and its different subsequent evolution, but not necessarily separated. Also stresses that one of the bases of the two is the universal energy, which positive effects are possible to note outside the nervous and hormonal system. It is shown how both medicines have incorporated the energy in their healing processes, whether through devices and procedures for diagnosis and treatment, or through the use of the mind and the will. May of the results could be explained turning to "the law of attraction" and the fundamentals of "anything that goes comes back, and that, there is no effect without a cause. There are considerations concerning the energetic basis of "the sickness due to a frightening experience", and a short analysis of the energetic alteration of the organism as a point of departure of the sickness.

    Key words

    Energy // Energetic Medicine // Illness.


     

     

    Introduccion

    La curiosidad apareció hace más de tres millones de años, en el paleolítico inferior, cuando el Australopitecus primero, y después el Homo Erectus, a la vez que observaban cosas, situaciones, entidades, objetos y relaciones2, estructuraron también un sistema de coordinaciones conductuales consensuadas que hicieron el lenguaje y la cooperación entre individuos. Cuando la observación deja de ser para sí, es decir, únicamente para el individuo (contemplación), y el sistema de coordinaciones conductuales consensuadas deja de darse solamente en el sistema nervioso, y se da en el fluir de los encuentros recurrentes de los humanos, la cooperación surge como actividad de los seres vivos3, que les permite crear, probar y aplicar.

    En este proceso de la evolución han tenido su origen tres estrategias sociales de protección sanitaria para mantener la salud: medicina académica, la medicina tradicional y la auto-asistencia. Estas estrategias que logran diferentes niveles de desarrollo y de aplicación, dada la influencia de los patrones de acumulación, la urbanización, el avance de la ciencia y la técnica, la política sanitaria vigente, la divulgación del conocimiento científico, además del comportamiento cultural y antropológico de las colectividades frente a las enfermedades.

    La medicina académica, la medicina tradicional y la auto-asistencia se convirtieron en las formas habituales de preservación y reparación de la salud, sin que el desarrollo o respaldo mayor a una de ellas, por ejemplo la medicina académica, signifique que el grueso de los habitantes la utilice en mayor medida.

    Uno de los mayores méritos de la auto-asistencia en la región andina y en otras partes del mundo, en realidad en todas, es haber dado origen a la medicina tradicional, y después, juntas, a la medicina alopática o académica. Hipócrates, uno de los padres de la medicina académica, era médico tradicional que practicaba la medicina greco/árabe-unani, la que más ha contribuido al desarrollo de la medicina. Si tienen un origen común y no obstante haber desarrollado de manera diferente, aunque no necesariamente separada, no constituye una arbitrariedad afirmar que ambas tienen también una base energética.

    La medicina energética o vibratoria tiene como denominador común la producción de campos magnéticos pulsadores que inducen a las corrientes a fluir dentro los tejidos. Esa "energía sanadora", esté producida por un aparato médico o proyectada por el cuerpo humano (generalmente a través de las manos), esté proyectada por la mente del terapeuta, por los deseos y voluntades de un grupo de personas, o por la oración; es energía de una particular frecuencia o grupo de frecuencias que estimula no sólo la reparación de uno o más tejidos, duros o blandos, sino también la cura de muchas enfermedades, de hecho cualquiera, y que actúa al margen de los sistemas nervioso y hormonal.

    La medicina académica ha incorporado la energía en sus diferentes variedades, tanto para el diagnóstico como para el tratamiento de las enfermedades. El electrocardiograma, el electroencefalograma, el diagnóstico por imágenes, el electrobisturí y muchas otras tecnologías médicas son ejemplos, incluida la sesión de psicoterapia a cargo de psicólogos o psiquiatras. Asimismo, el componente ritual de la medicina tradicional tiene que ver con la energía universal, a la que se vincula directamente mediante el animismo, y también para movilizarla a través de la magia y el simbolismo.

     

    La energia

    La energía es la unidad básica del universo. Es lo que sostiene a la materia, la concentra y hace que adquiera forma y funcionamiento. La ausencia de energía revierte el proceso, sometiendo a la materia a la desin-tegración, es decir, a la pérdida de la información sobre su utilidad y al fenómeno de entropía, es decir, la degradación de la energía que, si es total, precipita la muerte4. La energía da vida a todos los miembros de los reinos, animal, vegetal y mineral, porque de acuerdo con la tradición, todos esos elementos tienen un alma o ajayu. Es decir, hay un cuerpo material, una envoltura, pero es la energía contenida en ese cuerpo lo que le da forma y funcionamiento. El funcionamiento de la materia se debe a la vibración de la energía. Todo es vibración, y la vibración es energía en movimiento.

    La vibración tiene lugar en lo que antes se consideraba el espacio vacío del cuerpo humano. Sin embargo, no resulta fácil comprender cómo la energía, que tiene una perspectiva electrónica como parte del octavo plano astral, se convierte en materia, para habitar los primeros siete planos astrales, y adquirir carácter atómico, material, que es un estado limitativo y transitorio.

    Esto puede deberse, por una parte, a que antes fuimos campos de conciencia (formas de vida en distintas manifestaciones) más evolucionados, y que por alguna razón dejamos de serlo, al perder parte de nuestra energía y volvernos seres con más materia; es decir, campos de conciencia menos evolucionados y más lentos que requieren vehículos más densos (cuerpos físicos) para transportarse. Por el otro, tal vez estemos en plena evolución hacia el octavo plano astral, que es una de las interpretaciones de lo que podría estar ocurriendo con la humanidad a partir de diciembre del 2012.

    Los biólogos, que trabajan con los procesos que tienen lugar en el nivel celular, se preguntan si una persona, de manera proactiva, consciente o intencional, puede ser capaz de cambiar los márgenes de su biología de un modo médicamente significativo, solamente por o mediante lo que piensa y siente.

    Las ondas magnéticas cerebrales, asociadas con la corteza sensorial y motora, se fortalecen cuando se practica una acción, una y otra vez, como ocurre cuando uno ensaya con un instrumento musical. Pueden ocurrir cambios similares con la repetida práctica de diversas terapias que emplean las manos. No es de sorprenderse si las diversas prácticas yoguis, de artes marciales y contemplativas, también conduzcan a campos biomagnéticos más fuertes y coherentes5. Si bien se necesita más trabajo de investigación, la explicación más lógica sobre la amplificación es que las ondas de actividad eléctrica y magnética del cerebro se amplifican al pasar por los tejidos periféricos. Las moléculas vibratorias por todo el cuerpo pueden lograr una sincronización cooperativa con los ritmos cerebrales. Cuantas más y más moléculas se sincronizan dentro de la matriz viviente cristalina en cuanto a sus vibraciones, más se fortalecen los campos6. El trabajo corporal y otras prácticas repetitivas como el yoga, Qi Gong, tai chi, meditación, toque terapéutico, etc., gradualmente pueden conducir a una coherencia más estructural (cristalinidad) en los tejidos, facilitando tanto la detección como radiación de campos energéticos. Es probable que también participen formaciones de moléculas de agua asociadas con las macromoléculas7.

    El elemento catalizador de la energía es el agua. Teniendo en cuenta el elevado porcentaje de agua en nuestro cuerpo y en el planeta (alrededor del 75% en ambos), y al hecho de que el agua es afectada por las vibraciones de la energía-materia, se puede deducir los efectos que las vibraciones ejercen en el agua corporal y, como consecuencia, en nuestra conformación molecular. Debido que el agua es el único vehículo en el universo trasmisor de vibración-energía, se ha experimentado exponiendo muestras de agua a la influencia de vibraciones de palabras escritas y habladas, pensamientos, oraciones, fotografías y música, entre otros. Después de la prueba, se tomaron las muestras y se las fotografió molecularmente. Las vibraciones positivas, como palabras suaves y amorosas, dieron lugar a la formación de bellos cristales hexagonales. Debido a que las corrientes eléctricas siempre originan campos magnéticos, el sistema nervioso también es fuente de algunos de los campos biomagnéticos presentes dentro y alrededor del cuerpo humano. El sistema nervioso regula todos los movimientos musculares, siendo por lo tanto, esencial para convertir los pensamientos en acciones energéticas, no solamente dentro el cuerpo, sino también fuera de él (telekinesis y telepatía, por ejemplo).

    Hay experiencias en curso sobre esto en atletas, músicos y procesos de sanación, entre otros. Los experimentos consisten en visualizar mentalmente, por ejemplo un ejercicio y repetirlo muchas veces, pero sin hacer nada físicamente. Al ensayar mentalmente una acción, se envía información por el cuerpo, por intermedio del sistema perineural y otros sistemas conductivos, a todas las células relevantes. El resultado es un "pre-condicionamiento" de los conductos bioquímicos, reservas energéticas y patrones de flujo de información. Entonces, las células, en todas partes, se equilibran para trabajar juntas cuando surja la exigencia8. Esto está en relación con "El secreto", es decir el proceso mental, positivo y reiterativo que permite convertir las ideas en realidades. Según los promotores de "El secreto", es posible que una persona logre lo que quiere, por más grande que sea (felicidad, riqueza, salud).

    Todos trabajamos con un poder, llamado ley de la atracción. Ese poder, que es como un imán, permite atraer a la vida de cada persona las ideas que una y otra vez se repiten en su mente. Si las ideas son positivas, atraerá cosas y situaciones positivas; las ideas negativas atraen cosas y situaciones negativas. Cada idea tiene una frecuencia vibratoria, y hay que repetirla en la mente una y otra vez para que funcione, ya que las ideas no se plasman inmediatamente. Las personas amargadas, inseguras, egoístas, con baja autoestima, es decir con "mala vibración", atraen solamente cosas negativas, porque todo el tiempo su mente está en blanco y negro, es decir en negativo.

    Si está enfermo y piensa, "no quiero estar enfermo", estará y seguirá enfermo. Si tiene un trabajo que no le gusta y todos los días se queja, siempre tendrá el mismo trabajo, porque siempre estará lamentándose. Imagínese trabajando en otra cosa, contento. Imagine que lo llaman, o que lee en el periódico una convocatoria laboral de su interés, y que la gana. Debido a que la mayoría piensa en lo que no quiere, y no se explica por qué sucede una y otra vez, hay cuatro cosas a tener en cuenta:

    •    Pensar en positivo, comprobando que el sentimiento a que da lugar la idea sea del agrado de la persona; la ley de la atracción no funciona para hacer daño ni para lograr algo indebido.

    •    Ser específico en el pensamiento.

    •    Plantear la idea en la mente de manera adecuada.

    •    Repetir la idea en la mente una y otra vez, horas, días o semanas, hasta que se concrete.

    Ese poder o ley de la atracción no es otra cosa que la energía universal, ligada a otra ley natural, "todo lo que va, regresa". Si hago daño, éste regresará a mí. Si pienso positivamente, el efecto de retorno será semejante. No hay efecto sin causa.Es el poder de la mente (intención), vinculado a la física cuántica (no hay un universo en que la mente no entre en él). Es el acceso que todos tenemos a los registros askasicos.

    Sin embargo, los pensamientos y deseos para hacer funcionar la ley de la atracción están en contra del Tao, una de las filosofías de vida originadas en China, que habla fundamentalmente de la no-acción, de la humildad, el amor y la sencillez. Uno de los versos del Tao dice:

    No hay mayor calamidad
    que tener muchos deseos.
    No hay mayor mal
    que ser ambicioso.
    No hay mayor falta
    que entregarse a la codicia.
    Así, saber contentarse
    es una satisfacción constante9.

    Volviendo a los campos electromagnéticos generados por diversos órganos del cuerpo humano, si el que se produce en el cerebro es más débil que el del corazón, es decir que abarca menos espacio circundante, según lo que se sabe hasta hoy, ¿cómo explicar la curación a distancia? El Reiki permite incrementar a distancia el nivel de energía de las personas. Si el terapeuta desea enviar energía, debe primero ponerse de acuerdo con la persona, en especial la hora del contacto, imaginarla ese momento y proyectar la energía hasta el tercer ojo de la persona.

    En la curación a distancia, el efecto sucede primero en el aura, para luego extenderse al cuerpo físico. Para incrementar el efecto, el practicante dibuja en su mente determinados símbolos relacionados con este tipo de práctica, y pronuncia ciertos sonidos mantra. El practicante de Reiki, que es una persona "sintonizada" y a la que le ha sido abierto "el canal" por un maestro en una ceremonia de iniciación, no envía su energía personal, sino que moviliza la energía universal hacia y a favor de la persona enferma.

     

    Medicina academica y energía

    La medicina energética es considerada una rama de la medicina académica, pero hay que reconocer que todavía persiste cierto escepticismo sobre ella, no obstante que varios procedimientos diagnósticos y terapéuticos de la medicina convencional están basados en la aplicación o aprovechamiento de la energía. Lo que pasa es que algunos descubrimientos se realizan antes de tiempo y simplemente no pueden incorporarse al pensamiento contemporáneo10, sin antes derrumbar paradigmas.

    A comienzos del siglo XX se descubrió que los diversos órganos del cuerpo humano producen campos eléctricos que pueden ser detectados en la piel; es decir, hay campos eléctricos por dentro y por fuera del cuerpo. Esto dio lugar al desarrollo de importantes recursos clínicos, como la electrocardiografía y la electroencefalografía.

    Las terapias, ultrasónica, térmica, con rayos láser, así como la acupuntura, digitopuntura y otras, están basadas en el movimiento de campos energéticos y electromagnéticos, en los que el terapeuta manipula "circuitos" mediante el estímulo de "interruptores". También, se ha explorado la aplicación de campos magnéticos y eléctricos para estimular la sanación. Lo asombroso es que estos campos pueden ser emitidos también desde la mano humana, bajo ciertas condiciones. La electricidad biológica es un fenómeno a gran escala que surge de los movimientos de los iones cargados, como el sodio, potasio, cloro, calcio y magnesio. Cuando una corriente eléctrica fluye a través de un conductor, se crea un campo magnético en el espacio circundante. El campo biomagnético del corazón se extiende indefinidamente en el espacio. Si bien su fortaleza disminuye con la distancia, no hay un punto en el cual sea posible decir que el campo termina11.

    En 1906, Willem Eindhoven, un físico holandés, grabó la electricidad del corazón en un galvanómetro. Este descubrimiento le permitió recibir el Premio Nóbel en 1924. En 1963, Gerhard Baule y Richard McFee, detectaron en laboratorio el campo electromagnético del corazón, en el Departamento de Ingeniería Electrónica de la Universidad de Siracusa, en Nueva York.

    Ahora sabemos que cada latido cardiaco se inicia con un pulso de electricidad procedente del nódulo sinusal. Esta energía se produce porque un gran número de partículas cargadas (iones de sodio, potasio, cloro, calcio y magnesio), fluye por las membranas musculares para impulsar la contracción. Esas corrientes también se esparcen por los tejidos circundantes12. Es posible que el hábito de fumar, por efecto de algunas de las más de 500 sustancias nocivas del tabaco, altere el funcionamiento del nodo sinusal y el movimiento de los iones, dando lugar a arritmias cardiacas y muerte súbita.

    En 1929, Hans Berger comunicó que también podían ser registrados campos eléctricos desde el cerebro, aunque mucho más pequeños, empleando electrodos adosados al cuero cabelludo. Esos registros recibieron el nombre de electroencefalograma13. Gracias al progreso de la tecnología, ahora se sabe que el corazón produce el campo electromagnético más fuerte del cuerpo humano. En comparación, el emitido por el cerebro es débil.

    En consecuencia, hoy se reconoce que los campos energéticos tienen un papel fundamental en la regulación de la estructura y función del cuerpo. Ya dijimos que la materia es energía transformada, y que ésta determina la forma y la función. Los meridianos de la acupuntura son conductos de baja resistencia para el flujo de la electricidad. Estos constituyen los canales principales de transmisión en el tramado celular continuo del cuerpo y que llegan a cada célula y su cito-esqueleto, es decir a lo que hoy los biólogos llaman el sistema nervioso de la célula.

    Los sistemas que regulan el funcionamiento del cuerpo humano son, desde la perspectiva clínica, dos: el nervioso y el hormonal. Pero hay un tercero, primitivo, porque apareció antes que el sistema nervioso, y que ejerce efectos sobre las células y tejidos como defensa contra las enfermedades y favoreciendo la cicatrización de heridas. Los meridianos de la acupuntura y otros sistemas de sanación energética tienen que ver con este sistema primitivo de regulación. La primitiva ameba, que carece de sistema nervioso, reacciona a estímulos externos tanto para evitar ser dañada como para incorporar alimento. Se trata de un sistema primitivo, diferente al hormonal y nervioso, que fue descrito por Manaka en 1995 como el "sistema del signo X"14. Manaka demostró que este sistema está separado del nervioso, al describir los diversos tratamientos empleados en la medicina oriental, que afectan profundamente al cuerpo sin producir ningún efecto en el sistema nervioso. Es muy potente porque regula las comunicaciones y migraciones celulares que intervienen en la defensa contra las enfermedades y en la sanación de las heridas. Este sistema sirve, por ejemplo, para explicar los resultados de la acupuntura15.

    Los estudios en el cerebro humano realizados hace 50 años, permitieron establecer que las fibras nerviosas inter-hemisféricas del cuerpo calloso generan corrientes eléctricas neurológicas. Esas corrientes, conocidas como el campo de Babbitt, fueron observadas por este investigador cien años antes, cuando después de encerrarse varias semanas en un cuarto oscuro, al salir se dio cuenta que podía percibir campos de energía alrededor de las personas.

    En la detección del cáncer se ha estudiado tanto los cambios de voltaje como la emanación de calor, que es mayor en las células neoplásicas. En esta diferencia de generación de calor entre las células cancerosas y las normales se basa, por ejemplo, el método diagnóstico denominado "centellografía". La ovulación es otro ejemplo de actividad energética interna, tanto térmica como eléctrica. En el primer caso, 24 horas antes de que el óvulo sea expulsado por el ovario, la temperatura corporal de la mujer se eleva en 0,5aC. Su aplicación ha permitido desarrollar el método de anticoncepción natural conocido como sinto-térmico. Asimismo, a partir del hecho de que varios días antes y varios días después de la ovulación, el potencial eléctrico en el ovario esté por debajo de cero, cinco a seis días antes de la ovulación, hace su aparición un campo eléctrico oscilante, que sobrepasa el cero poco antes de la ovulación.

    Los cinturones, fajas y sujetadores que hoy son ampliamente promocionados como métodos para bajar de peso, movilizar y eliminar la grasa corporal, y para crear musculatura, están basados en la electroterapia que genera vibraciones de diferente intensidad, lo que no quiere decir que sean efectivos. Hace falta la evidencia científica que demuestre su utilidad o ineficacia.

    El empleo de la energía (eléctrica, magnética, térmica, acústica, lumínica, elástica, gravitacional, cinética, vibratoria, fotonica) tiene un amplio campo de aplicación en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades, mediante procedimientos y tecnología que, por una parte, están a la vista, y por otra, permiten realizar mediciones y registros. Es decir, está presente la evidencia física de su existencia y su utilidad.

    Pero, la credibilidad surge como problema en procedimientos más sutiles, como la acupuntura, la digitopuntura, la radiestesia médica o el reiki. Y más cuando se habla del poder de la mente, tanto del terapeuta como de la propia persona enferma.

     

    Medicina tradicional y energía

    La medicina tradicional andina maneja el origen de la energía desde una perspectiva religiosa, porque se la considera un obsequio de la divinidad, y resulta ser la sustancia real del universo, la sustancia primigenia y elemental de la que están constituidas todas las cosas.

    La medicina natural que mejor describe a la energía universal elemental es el Reiki, palabra japonesa que significa "energía vital universal". "Rei" significa universal y hace referencia a la parte espiritual, a la esencia energética cósmica, que interpenetra todas las cosas y circunda todos los lugares. "Ki" es la energía vital individual que rodea el cuerpo, manteniéndolo vivo16.

    Otra es el Tai Chi, que no obstante ser un arte marcial, promueve el flujo del Ki a través de los meridianos de energía, dando como resultado una amplia gama de beneficios que mejoran la salud y calidad de vida de quien lo practica. Esto es posible comprender debido a que uno de los tres fundamentos del Tai Chi es la respiración consciente.

    Aunque al nacer existan movimientos musculares y latidos del corazón, el primer signo energético de vida es la respiración. Esta tiene un componente mecánico y otro energético. El mecánico es espontáneo, gracias al proceso nervioso que la comanda incluso en el estado de sueño, pero debido a que con frecuencia las personas no saben respirar, este componente mecánico puede limitar la capacidad pulmonar y afectar al componente energético, que es el aprovechamiento de la energía, porque con cada inspiración no solamente ingresa aire a los pulmones, sino también átomos con información del universo. Al exhalar, también expulsamos átomos con información. Una partícula atómica puede recorrer en 15 días todo el orbe. Hoy podríamos estar respirando átomos que hace días o semanas estuvieron al otro lado del planeta.

    La medicina tradicional andina tiene un componente terapéutico, básicamente herbolario, y otro ritual, de carácter, mítico, mágico-simbólico y animista, que tiene que ver con la parte psíquica de las enfermedades. El componte terapéutico y el componente mágico-simbólico relativo al ritual, pueden ser observados, en cambio lo mítico y animista no, por lo que sólo queda creer o no en él17 (Cuadro 1):

     

    La curación ritual en el mundo andino: lo misterioso

    Tanto en el cristianismo como en la concepción kallawaya de la vida, hay el mundo de arriba, el mundo terrestre o de aquí, y el mundo oscuro o de abajo. Los tres establecen relaciones con los hombres y mujeres y con su entorno, y con el pasado, el presente y el futuro. Los aztecas también le daban mucha importancia a los mundos de arriba y de abajo; distinguían 13 partes en el primero y 11 en el segundo.

    Para los cristianos, el mundo de arriba (Cielo, Paraíso, Jardín) pertenece a Jehová y su Hijo, y está habitado además por nueve jerarquías: serafines, querubines, tronos, dominaciones, principados, potestades, virtudes, arcángeles y ángeles. Lo mismo para los kallawaya (aunque en menor variedad), que además incluyen a la virgen María y a los santos.

    El mundo de abajo es el infierno (oscuridad, caos, abismo), habitado por satanás y su séquito de demonios. Para los kallawaya, ese mundo es más complejo, pero tal vez menos oscuro, y pertenece o está habitado por varias entidades, entre ellas el demonio o supaya. Esas entidades se movilizan continuamente hasta el mundo de aquí, y no harían daño si son invocadas o reciben ofrendas, y hasta pueden retirar el castigo cuando la persona afectada realiza una ceremonia "de pago" a cargo de un oficiante reconocido.En las culturas andinas, la invocación al mundo de arriba y al de abajo es indistinta y según conveniencia. No sucede así en el cristianismo: o se está con Dios o con el diablo.

    Debido a esta forma de percibir la relación del humano con esas entidades, no habría la concepción de "pecado" sino más bien de incumplimiento. Por tanto, no es la oración por el afectado ni la petición de perdón que liberan, sino el "pago". En el cristianismo es lo contrario, porque la oración, la petición de perdón y el arrepentimiento son el mecanismo fundamental para liberarse de la culpa, es decir del pecado, aunque hay también elementos semejantes al "pago", como ser el diezmo y la ofrenda.

    Al igual que en el catolicismo, en el mundo kallawaya hay muchos intermediarios, y hasta benefactores directos, que además de resolver la necesidad, llevan las peticiones a Dios y a la virgen María. Es como una sucursal más cercana del mundo de arriba al mundo de aquí, y está habitado por santos, espíritus de los antepasados, de las montañas y de los lugares sagrados. Pero el intermediario principal es el Ankara, un viento, que hace de servidor y mensajero llevando las ofrendas y los mensajes a su destino.

    En el mundo andino, la gente común, es decir los jawaris, no puede comunicarse directamente con el mundo de arriba ni con el de abajo. Por tanto, no le es posible platear directamente su petición, sin recurrir a intermediarios, ni realizar ceremonias de "pago". En el catolicismo, en cambio, hay, de manera equivocada, intermediarios, pero también es posible pedir perdón, bendiciones y gracia, directamente.

    Ambas concepciones, la andina y la católica, han experimentado modificaciones y distorsiones. En la primera, a partir de la conquista, el mundo de arriba y el de abajo tienen nuevos habitantes: Jehová, Jesucristo, la Virgen María, los santos, ángeles, arcángeles y querubines; y lucifer y su séquito en el mundo de abajo. En el catolicismo, hay intermediarios no obstante lo expresado por Jesucristo: "Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene el Padre sino por mí". En realidad, no está claro si antes de la llegada de los españoles, había los mundos de arriba y de abajo; tal vez el de arriba, habitado por los espíritus tutelares, pero ¿y el de abajo?

    Algo interesante de las iglesias rurales en Bolivia es que expresan tradiciones, creencias y valores indígenas, mucho más que sus contrapartes de las ciudades. Fueron construidas para indígenas y así representan verdaderamente la fusión creativa entre la cultura española y la cultura local, el mestizaje18.

    En muchas de esas iglesias, algo característico son las pinturas de ángeles en estilo barroco. Carabuco, Calamarca, Ayo-Ayo, Santiago de Callapa, Caquiaviri (ubicadas en el departamento de La Paz), entre otras, exhiben cuadros de ángeles trono, ángeles abanderados, ángeles militares, y de Gabriel, Baraquiel y Miguel, entre otros. En los rituales kallawaya, las únicas instancias que curan por su propio poder o fuerza son Dios, la virgen María, la Pachamama, el cabildo (lugar específico en las casas y lugares sagrados, donde se queman las ofrendas y hay sacrificios) y los lugares sagrados.

    En sus oraciones, el o la ofrendante menciona con frecuencia a la virgen María y a la madre Tierra como si fueran una sola entidad, en una evidente muestra del sincretismo entre la cultura ancestral y la española que introdujo el cristianismo en tierras americanas. Los kallawaya creen que no solamente el hombre, la mujer, pueden enfermar, sino también, la casa, el campo, el tiempo, las herramientas, los animales, las cosas, es decir todo lo que tiene vida, y lo inanimado, porque tienen alma, y en consecuencia pueden enfermar, y también ser curados.

    Tratándose de personas, el ritual de curación no tiene el propósito de devolver la salud eliminando la enfermedad, sino más bien de reparar el desequilibrio, originado en un susto, en el olvido de las ofrendas o el pago de deudas a los entes tutelares, en la invasión del cuerpo por espíritus malignos. Al ser restituido el equilibrio, sobreviene la salud y se aleja la desgracia y la mala suerte. En el prólogo que Porfirio Díaz Machicado hace para el libro Plantas medicinales de Bolivia", de Enrique Oblitas Pobrete, dice: "toda acción kallawaya es una búsqueda de rectificaciones a la mala suerte"19.

    En el ámbito de la cultura andina, y fundamentalmente de la kallawaya, la curación es un proceso ritual básicamente mágico y simbólico en el que hay: (a) un lenguaje, traducido en oraciones, (b) una sucesión de actos o procedimientos, (c) ingredientes y, (d) el oficiante, que en ocasiones recibe la ayuda de un "soldado". Todo igual que en la misa católica, y más complejo que la consulta médica, la sesión de psicoterapia y la ayuda pastoral, que también son actos simbólicos.

     

    Enfermedad por susto

    Todos los pueblos han tenido la misma evolución histórica en sus conocimientos, actitudes y prácticas frente a las enfermedades y otras calamidades. Sin embargo, una vieja concepción prevalece en ciertos contextos territoriales y humanos, en los que todavía se identifica y trata enfermedades y desgracias a base de concepciones animistas, mágicas y simbólicas. El animismo es la creencia que atribuye alma a todos los seres vivos y objetos, y a los fenómenos naturales, con el propósito de tornarlos favorables por medio de prácticas mágicas.

    La magia es encantamiento, y también hechicería, por lo que es un don o capacidad propia del yatiri, del chaman, del layqa y del mago moderno. El simbolismo es un sistema de símbolos, es decir el conjunto de expresiones relativas a una creencia o mito. A su vez, los mitos pueden ser reales o imaginados. Guillermo Francovich, en su libro "Los mitos profundos de Bolivia", señala:

    ...los mitos constituyeron la sabiduría inicial del ser humano.Este encontró en los mitos las primeras explicaciones de la realidad y los fundamentos de su comportamiento frente a ésta (...). El saber científico y el mito son así las manifestaciones de dos actitudes del pensamiento frente a la realidad20.

    El mito primordial de nuestra cultura andina es muy antiguo, y por supuesto anterior a la llegada de los españoles. Se origina en la grandiosidad de las cordilleras que circundan el territorio y en la creencia nativa de que tienen ajayu21. En ellas no pueden morar otros que no sean los achachila, los dueños de las montañas sagradas, los lugarniyojkuna, por lo que constituyen lugares sagrados.

    La ofrenda a los lugares sagrados que están en las alturas, consiste en sacrificar una llama viva, animal que se alimenta de los pastos que crecen en las montañas. Al derramar la sangre, es como si ofrendáramos nuestra propia sangre, porque la llama representa a los hombres, y la alpaca a las mujeres.

    Por eso, Nayjama, el "buscador" (libro de Fernando Diez de Medina), es el enamorado de los Andes, de sus montes, de sus planicies, de sus pobladores, de sus ciudades. Es el hombre que frente a las cordilleras se siente fascinado pero también sobrecogido. Es natural que los primitivos moradores del Kollasuyo hicieran de su tierra, rodeada de montañas, un mundo mágico:

    Animistas, sintiendo que todas las cosas tenían alma y vida, los kollas dieron su preferencia a la mitología de las montañas y las piedras (...). Creían que sus antepasados habían salido de los flancos de los montes (...). Esa vieja creencia sirvió todavía para explicar el origen de los incas22.

    En este marco, es posible establecer que habría cuatro causas para las enfermedades de origen mítico, de las que dos tienen además componente animista: (a) la pérdida del alma o ajayu, por actos de omisión o error, pero también en situaciones incidentales y accidentales; (b) la invasión al cuerpo físico de otras energías vitales o "ánimas", por la intromisión del humano en territorios "ajenos" donde moran fuerzas vitales errantes que carecen de cuerpo físico; (c) la acción de los demiurgos, que pueden invadir el cuerpo (posesión), o actuar de forma malévola en contra de una persona; (d) maleficios o embrujamientos.

    El campesino andino considera que las enfermedades ocurren por castigo de los dioses; por maleficios o acciones de los espíritus, de las personas muertas o de los objetos; del demonio. Hay una interesante taxonomía relacionada tanto con las enfermedades como con los demiurgos que las ocasionan; además, éstos pueden actuar introduciéndose en el cuerpo o provocando la pérdida del alma o ajayu.

    En la tradición andina, todas las personas, los animales y las plantas, incluso la lluvia, los ríos y las montañas, poseen una energía vital denominada alma o ajayu. Cuando ocurre pérdida de esa energía vital, hay enfermedad, decadencia o sobreviene la muerte. La misma tradición dispone medidas preventivas y curativas, tanto para evitar la salida del alma como para lograr que retorne al cuerpo físico.

    Debido a que se considera que todo cuerpo animado o inanimado y los fenómenos atmosféricos tienen alma, cuando hay sequía en la comunidad, corresponde invocar al ajayu de la lluvia para que ésta se manifieste sobre la tierra. Sin embargo, hay cierta complejidad cuando se trata del alma y del ajayu, que al parecer no serían lo mismo.

    La tradición andina otorga dos almas a toda persona. Una, athun ajayu, que cuando abandona el cuerpo físico es porque la persona tiene que morir; la otra, juchchui ajayu, que cuando deja el cuerpo material provoca desequilibrio en el individuo (ansiedad, enfermedad progresiva, psicosis). Por lo general la gente cree que la enfermedad del susto (en algunos contextos se la conoce como "espanto") hace más víctimas entre niños pequeños, en ocasión de una caída, o cuando sus padres los llevan a sitios no conocidos, o cuando por olvido son dejadas prendas del niño en la casa de parientes o amigos. También, dicen que puede afectar a personas mayores cuando sufren una emoción violenta o que enfrentan alguna situación de miedo o terror.Entre los adultos, la pérdida del ánima sería más compleja y menos identificable, como se verá más adelante.

    En tanto el ajayu no regrese al cuerpo persistirá el mal, que si es grave o se prolonga pondrá en riesgo la vida misma del "enfermo". No son raros los relatos de que tal o cual persona "se consumió como un pajarito" por haber enfermado de susto. Una variante de la enfermedad por pérdida del ánima es la "colerina", que afecta a personas mayores cuando tienen un disgusto. Entonces, los familiares dicen, "se enfermó de colerina", o "se murió de colerina". El disgusto, que es una emoción negativa violenta, provocaría la pérdida del alma por el cuerpo físico. Si el alma, que sería el centro de la energía vital, no retorna a su envoltura material, la persona muere.

    La medicina tradicional andina, no obstante que su componente ritual tiene que ver con la energía vital, no tiene términos ni concepciones para el aura humana (por lo menos no se sabe que así sea). El aura humana es una emanación sutil y magnética producida por fuerzas etéreas provenientes del propio cuerpo, pero no del físico sino del energético, en realidad de los chakras. Debido a que cada chakra es un punto colector tanto de desarrollo personal como de conflicto, su bloqueo afecta la integridad energética del cuerpo, predisponiéndolo a la enfermedad, tanto física como mental. Si es así, se puede suponer que cuando una persona está en desequilibrio energético, incluso por emociones, pasiones, sentimientos, excesos, puede perder el alma o ser atrapado por fuerzas vitales extrañas.

    Hay, pues, una conexión entre la energía vital, que es interna, y su expresión externa, el aura, no visible para la mayoría de personas, y cuyas características y extensión dependen de la integridad energética. La curación de la enfermedad del susto consiste en llamar al alma para que se reintegre al cuerpo de la persona enferma. Entonces, el hechicero o curandero, agitando una prenda del enfermo, llama al ajayu y le pide que tome posesión del cuerpo que abandonó. En este caso, el alma vaga libremente, pero en otras situaciones, además de que abandona el cuerpo físico, puede ser además, atrapada por otras fuerzas vitales extrañas (demiurgos, por ejemplo).

    Pero como siempre ocurre por necesidad y conveniencia popular, el tratamiento de la enfermedad del susto ha sido simplificado, especialmente en las ciudades. La madre sale de la casa a las doce de la noche llevando una prenda del pequeño, con la que "llama" al ajayu en un breve recorrido de ida y retorno a su vivienda. También, cuando la enfermedad reviste cierta gravedad o se prolonga, el curandero recurre a una ceremonia denominada "misa dulce".

    La frecuencia de la enfermedad por pérdida del ajayu ha estimulado a tal punto el conocimiento popular y tradicional, que existe una práctica preventiva del mal, en especial cuando el ánima sale del cuerpo como resultado de una caída; el conocimiento popular aconseja para tales situaciones dar de comer al niño un poco de tierra del lugar; la madre, a la vez, casi inmediatamente después de la caída o susto del niño, invoca al ajayu del pequeño.

    La enfermedad del susto no es privativa del área andina, es decir Bolivia y Perú, fundamentalmente. Hay reportes de su existencia en pueblos originarios de: Venezuela, Guatemala, Colombia, Argentina, Panamá y México. El ajayukamana es el especialista nativo encargado de curar la mente, el alma, la pérdida del ajayu. Es el psiquiatra nativo, dotado de habilidades mentales para movilizar las fuerzas vitales. Su poder mental o karma sería mayor que el de otros especialistas médicos nativos23.

    En las sociedades antiquísimas, lo espiritual ocupaba lugar preponderante en la vida de los hombres y mujeres, y no es sorprendente, entonces, que hubiera existido de parte de esos pueblos un interés particular por las cosas de la mente y del espíritu. En la sociedad egipcia antigua, Anubis es el chacal que merodea por los cementerios. Es el patrono de los embalsamadores y, como señor del mundo de los muertos, el encargado de conducir el alma de los difuntos ante el tribunal de Osiris, en tanto se proceda al embalsamamiento. Las culturas orientales hablan del alma, del aura y de los chakras, como las formas puras de la energía vital que emana del cuerpo físico. El alma, ánima o ajayu es nuestro Ego, nuestro Super Yo, el verdadero "Yo". Es el cuerpo astral o Espíritu Superior que usa nuestro cuerpo físico o envoltura material, pasajera y mortal.

    El aura representa las líneas de fuerza del cuerpo que tienen diferentes colores, con un espectro más amplio del que la vista humana podría alcanzar sin ayuda de la clarividencia. Los colores áuricos emanan de los centros más importantes del cuerpo; son los centros de concentración psíquica, conocidos como chakras, lotos o ruedas. La esfera dorada, aureola o fuerza psíquica superior que rodea la cabeza es parte del aura, y está formada por las emanaciones vitales del chakra coronario. Es la expresión de la autorrealización, del plano psíquico superior al que llegan los hombres de bien, que se dan a conocer al hombre y mujer comunes, por la fuerza que emana de su corazón y por el halo dorado que rodea su cabeza. Poseedor el humano de energía vital, de un cuerpo astral que hace unidad con el cuerpo físico, es razonable suponer que en determinadas circunstancias pueda perderlo, de forma voluntaria (viaje astral o desdoblamiento) o involuntaria (disgregación o pérdida).

    En el desdoblamiento, el cuerpo astral viaja libremente en un plano superior y puede ser testigo de hechos pasados o futuros; tales experiencias en el plano astral dan lugar a la producción de fenómenos clarividentes. Para que el cuerpo astral abandone voluntariamente su envoltura material o cuerpo físico, es necesario que éste entre en un estado denominado trance, aunque han sido descritos viajes astrales durante el sueño, que parecen ser bastante frecuentes entre la gente común, cuando al despertar no se sabe explicar determinada situación supuestamente "soñada".

    En la pérdida involuntaria de la energía vital, la duada alma-materia no puede mantener su unidad, y se rompe, provocando en el cuerpo físico diferentes estados de anormalidad. Sin embargo, tanto en esta situación como en la anterior, el cuerpo etéreo, aunque viaja libremente, permanece unido a su envoltura material mediante un haz de energía que algunos han llamado cordón de plata. La integridad del haz de energía, al mantener la unidad alma-cuerpo, aunque desdoblada, permite la continuación de la vida, y por tanto la posibilidad de que el cuerpo astral retorne a su envoltura material. Cuando el cordón de plata se rompe, sobreviene la muerte.

    Esta doble perspectiva ha motivado en el hombre andino la creencia de que tiene dos almas: una, juchchui (o uchuy) ajayu, que al salir del cuerpo provoca enfermedad, y otra, atún (ojathun) ajayu, que al abandonar el cuerpo ocasiona la muerte. En realidad, es el mismo cuerpo astral, solo que en el primer caso el cordón de plata permanece intacto y en el segundo se ha roto.

     

    Enfermedad y fuerzas vitales

    En el contexto de la medicina tradicional es posible aceptar el hecho de que hay cuerpos astrales vagando entre los vivos, y que también hay otras fuerzas vitales, muy poderosas, como parte ya no de cuerpos físicos humanos, sino de otros cuerpos que habitan la tierra y que poseen vida, como las montañas, o la propia morada, es decir la vivienda (el kuntur mamani).

    En la sociedad actual el término apropiado sería "fantasmas", es decir una memoria errante que carece de cuerpo físico, pegada a su antigua vida por no haber liberado, al momento de morir, toda la información contenida en el cuerpo metal. Por tanto, en este marco de la energía vital, presente en los cuerpos y en el espacio, hay que considerar las enfermedades por invasión al cuerpo físico de fuerzas vitales extrañas; habitualmente, más poderosas que el cuerpo astral de los humanos.

    Sin embargo, algunas de las enfermedades del segundo grupo, como larphata, kaikka y chullpa pueden originarse en la pérdida del cuerpo astral, el que queda atrapado en los lugares donde hay cadáveres (cementerios), apachetas o chullpas. Es posible, aunque de forma hipotética, que las hua-cas y chullperios mantengan su poder mágico acumulando energía vital robada de los vivos.

    Las enfermedades que provocan serían de tratamiento más difícil y complicado, en cuanto a la liberación del cuerpo astral, ya que además hay una expresión orgánica del mal (desnutrición, osteomielitis, etc). En cambio, el sajrawaka aprovecha la salida del ajayu para penetrar en el cuerpo y causar enfermedad. Por tanto, en las enfermedades por pérdida involuntaria del alma o ajayu, hay tres posibilidades: (a) pérdida del alma, y ésta simplemente queda vagando libremente, (b) pérdida del alma, que además queda "atrapada" y, (c) pérdida del alma y subsiguiente invasión al cuerpo de otras fuerzas vitales.

    La enfermedad del susto es consecuencia de la pérdida involuntaria del ánima, ajayu o cuerpo astral, cuando la persona, generalmente un niño o niña, experimenta un sobresalto o sufre una caída o golpe fuerte, o también cuando es llevado por los padres a lugares no conocidos, es decir visitados por primera vez, en los que, hipotéticamente, existe una gran carga vital libre, que requiere ser reforzada a expensas de otras energías vitales que están en unidad con cuerpos vivos. En los adultos, la pérdida del ajayupuede constituir un proceso crónico, traducido en desgracias reiteradas, insatisfacción con la vida, y otros aspectos. El oficiante nativo experimentado trata de establecer donde fue que la persona afectada pudo haber perdido su alma, en un incidente tal vez ocurrido hace muchos años.

    Hay mucho que me puede asustar: el camino oscuro, una sombra de la luna, una piedra que sorpresivamente cae con estrépito, una caída en el camino, un encuentro inesperado, la semioscuridad de la noche, hasta mi cabildo me puede asustar25.

    La pérdida de energía vital ocasiona dos tipos de situaciones: (a) inquietud, llanto frecuente o insatisfacción, que hacen decir a la madre que el niño o niña "no está como otros días"; (b) enfermedad biológica, generalmente infecciosa. Ina Rösing añade:

    Indolencia, tristeza, sentirse herido y vulnerado, fiebre y ronchas, insomnio y falta de apetito, todo esto puede tener relación con el susto.

    En la cultura kallawaya el paludismo es o era atribuido a pérdida del ánima por susto. Ver una culebra; ser arrastrado por un río; la aparición de un felino, o una caída violenta, en las áreas tropicales, causan el mal, que sin embargo es curado recurriendo a la corteza de la quina, pero en el marco de un tratamiento mágico, animista y mítico. Debido a que la enfermedad tiene un componente mítico (la pérdida del alma, ánima o ajayu), el tratamiento asume contenido simbólico y animista, ya que se trata de restituir al cuerpo físico su componente etéreo. Rösing dice:

    El asustado se enferma. Para recuperar la salud, el lugar debe poner en libertad el alma, y para que de libertad, nosotros también debemos dar algo.

    Aun en casos de enfermedad del susto, o mancharisqa en la cultura kallawaya, que se acompaña de expresión orgánica, como una diarrea, por ejemplo, el tratamiento mágico aplicado, que en realidad sólo es la representación de algo más profundo y significativo (la utilización o canalización de la energía vital), podrá ayudarnos para la razonable comprensión de los hechos, por cuanto los familiares y el curandero emplean sus respectivas energías vitales (aquellos sin saberlo y éste, ¡quién sabe¡) para solucionar el caso. La esperanza, entonces, inevitable acompañante sentimental del acto mágico, no es más que la canalización de la energía vital de todos los concurrentes.

    Cuando la esperanza, por acción de la personalidad y la energía vital que irradia el yatiri, es transformada en convencimiento, la energía vital es más intensa y dirigida;es el poder de la mente, de la voluntad, que se manifiesta por ondas eléctricas generadas por el cerebro. Todo esto permite conducir el cuerpo astral del paciente, temporalmente fuera de su envoltura material, al interior de ésta, con lo que el problema queda solucionado.

     

    ¿Cómo y dónde se origina la enfermedad?

    La energía atraviesa libremente el cuerpo físico de una persona sana, por los chakras, meridianos de energía y nadis. También rodea al aura o campo energético. Esa fuerza energética, como realidad básica que se condensa, equilibra y forma la materia, nutre los órganos, tejidos y células, y regula todas las funciones vitales. Pero cuando esa energía resulta bloqueada y se interrumpe su circulación por el cuerpo físico, sobreviene una disfunción en los órganos, tejidos y células del cuerpo, dando inicio a la enfermedad. El cuerpo vibra según los estímulos que recibe, pero cada célula tiene su propio nivel de vibración. Las emociones son importantes en el mantenimiento de la salud, pero también en la generación de una potencial situación de enfermedad. No es lo mismo escuchar música clásica, que rock o música derrotista.

    Las palabras, los pensamientos y las emociones tienen su propia energía y vibración. El cuerpo se enferma cuando "sintoniza" con sonidos inarmónicos (palabras ofensivas, recuerdos dolorosos, música derrotista, pensamientos negativos), y si la duración de esa sintonía se prolonga en el tiempo o es aguda y traumática; se puede llegar incluso a la desintegración de algunas células o a su transformación (cáncer).

    Una variedad de pruebas tomográficas sugieren que aun no escuchando palabras pronunciadas o viendo palabras escritas, el cerebro se activa como si las escuchara o leyese, por esto, en mi opinión, las palabras hirientes, se refuerzan y duelen aún al recordarlas porque los centros cerebrales se activan casi como si las escuchara nuevamente26.

    Los excesos físicos, emocionales, mentales y espirituales provocan pérdida de energía; esas liberaciones no convenientes de energía propia ocasionan nudos o bloqueos energéticos que impiden la libre circulación de esa fuerza vital por el cuerpo, causando disfunción en órganos, tejidos y células, y por tanto enfermedad. No hay efecto sin causa; todo está relacionado mediante la red de la sincronicidad. Las sensaciones, pensamientos y emociones se generan desde lo in-manifiesto. El deseo y la voluntad pueden transformarse en acciones concretas. Pero vivir sólo para el cuerpo material produce sufrimiento, porque éste está sujeto a la entropía, a la enfermedad, la muerte y la descomposición.

    Según la medicina china, la enfermedad es consecuencia del desequilibrio de las dos modalidades del chi, es decir de la energía individual: el yin y el yang. Los diferentes componentes de esta medicina tradicional intentan corregir la situación anómala de la energía corporal, estimulándola, equilibrándola o, sedándola, según cada caso. Debido a esto, la enfermedad no es definida por síntomas ni por el nombre que tiene en la medicina académica, sino por desequilibrios de la energía en una persona, situación que el acupunturista establece: (a) con un extenso interrogatorio, (b) en un examen minucioso de la lengua y del estado general de la persona y, (c) con ayuda del estudio del pulso, o pulsología. En definitiva, se habla de alteraciones de la energía, y/o de presencia de calor o frío en determinada región u órgano del cuerpo. En este último aspecto tiene parentesco con la doctrina kallawaya de los pares opuestos. Desde la perspectiva de la medicina ayurveda, la enfermedad surge:

    .. luego de años de rutinas diarias y estacionales incorrectas, de hábitos desarmónicos, y de la acumulación de residuos tóxicos o radicales libres que no podemos digerir apropiadamente; así surge la base para los desequilibrios agudos y crónicos. Estos residuos tóxicos obstruyen el flujo de nutrición e información, creando la posibilidad de enfermedad física o mental27.

    Cuando los radicales libres a nivel mental obstruyen el flujo de sentimientos positivos y de claridad, surge el distress emocional y psicológico, ya que la buena salud depende de la habilidad de la unidad mente-cuerpo para metabolizar plenamente la información nutricional, emocional y sensorial que ingerimos diariamente28.

    El médico ayurveda trabaja para, primero, identificar el tipo constitucional mente-cuerpo y, a continuación, el desequilibrio específico. La lectura del pulso es fundamental. La terapia que instaura tiene el propósito de, reponer el equilibrio, normalizar la fisiología, mejorar los procesos digestivos y eliminar toxinas. Pero, así como cada persona es única, también lo es su tratamiento.

     

    Consideraciones finales

    El influjo de la energía vital en la curación de enfermedades ha sido objeto de investigación, en especial lo que el enfermo puede realizar en su beneficio mediante la concentración, meditación y disciplina. Así, ha sido posible demostrar la influencia de la mente sobre el dolor, la actividad cardiaca y la temperatura corporal, y también el poder mental (ichchhashakti, en las culturas orientales) en la producción de fenómenos paranormales (predicciones, levitación, telekinesis) a través del estado de trance.

    La producción o existencia de energía vital ha sido demostrada no solamente a través de las ondas cerebrales y la actividad eléctrica del corazón, habitualmente consideras como subproductos de estos órganos, sino que también hay pruebas de la persistencia de la energía que corresponde a un miembro seccionado, porque la persona percibe, siente o presiente la presencia de la parte perdida de su cuerpo; esta energía vital "remanente" ha sido detectada en forma instrumental hasta en las plantas. Frente a estas consideraciones, la ciencia médica acepta en forma implícita que la enfermedad y la muerte obedecen a la pérdida progresiva de energía vital, por envejecimiento o enfermedad que agotan la batería individual; la expresión más clara de ese agotamiento es la muerte cerebral, que en el electroencefalograma se delata como una línea de trazo continuo, uniforme y sin oscilaciones; en el contexto tradicional corresponde a la pérdida del atún ajayu, es decir a la ruptura del cordón de plata.

    Por otra parte, algunas personas tienen el poder de curar, lo que significa que están en posesión de una superabundancia de energía etérica, que pueden transmitirla a personas que carecen de ella. Esta superabundancia de energía vital se manifiesta no solamente en personas excepcionales o en los médicos nativos, sino también en los médicos que practican la medicina académica, entre los que es posible distinguir médicos "curadores" y médicos "enf ermadores", siendo suficiente en ocasiones cambiar de médico para que un paciente quede curado. Pero, la irradiación de energía vital puede también ser don en muchas personas comunes, porque la salud es tan contagiosa como la enfermedad. La medicina ha estado tan ocupada en reconocer en la enfermedad el acaecer individual y singular de una posibilidad general, que no ha adquirido todavía capacidad para entender que, así como un enfermo es capaz de enfermar a toda su familia, un sano es capaz de mantenerla con salud e incólume.

    En definitiva, aunque sea difícil creer en la existencia de enfermedades por pérdida del alma o energía vital como resultado de una caída sin lesión física, o de un sobresalto, no existe duda que en la enfermedad con expresión corporal hay una pérdida, posiblemente cuantificable, de energía vital, como resultado de las alteraciones moleculares que interfieren en la producción eléctrica a nivel molecular. La enfermedad provoca una pérdida de voltaje corporal por debajo el umbral que permite el estado de salud. Esta pérdida de voltaje que proviene de un segmento corporal altera el funcionamiento general, porque la energía vital es un todo que hace posible la unidad alma-cuerpo. Cuando la pérdida de energía es extrema se rompe la unidad materia-espíritu y sobreviene la muerte.

    Pero, la batería corporal que funciona mal puede ser recargada con energía vital proveniente de otros cuerpos físicos, como sucede durante la consulta médica con ambientación psicológica óptima (confianza, empatía), o durante los ceremoniales de curación, a cargo de practicantes nativos y pastores de diferentes Iglesias. En unos casos, tanto el enfermo como el oficiante (y hasta los familiares) se esfuerzan por canalizar energía vital hacia el cuerpo enfermo, y en otros es sólo el oficiante o los familiares que cumplen la tarea, como en los casos de enfermedad en niños y ancianos. Las curaciones realizadas por Jesucristo, milagrosas y resultado de la fe, también tienen que ver con la canalización de energía vital (divina en este caso), ejecutadas por el Maestro por amor a la humanidad. Una de las más extraordinarias curaciones que realizó fue en Capernaun, al sirviente de un oficial romano. El poder mental y divino de Jesús y la fe del romano, se potenciaron para curar a distancia al criado enfermo.

     

    Notas

    1 Médico ginecólogo obstetra. Maestro en salud pública. Especialista en educación superior en salud. Diplomado en salud materno infantil internacional (Medellín); Diplomado superior en bioestadística Informática. Entrenamiento en el Centro latinoamericano de perinatología y desarrollo humano (Montevideo). Ex-director nacional de Servicios de salud y calidad (Ministerio de Salud y deportes). Ex-consultor de: PROCOSI, Proyecto de salud reproductiva nacional (GTZ) y del Proyecto de salud materna y neonatal (USAID). Fue Presidente de la Sociedad de obstetricia y ginecología de La Paz. Docente investigador titular "C" (Instituto de Investigación en Salud y Desarrollo), docente de pregrado y postgrado, tutor y tribunal de tesis de postgrado, Facultad de medicina, UMSA. Consultor nacional e internacional en salud sexual y reproductiva, vigilancia epidemiológica de la salud y mortalidad materna. Co-autor de diez libros de texto. Autor de investigaciones y artículos científicos. Autor de documentos normativos en el MSD. Conferencista en ámbitos institucionales, académicos y no académicos. e-mail: adelagalvezmurillo@yahoo.com

    2      Alberto de la Galvez Murillo, Medicina tradicional y popular de Bolivia, p.4.

    3      Humberto Maturana, La realidad: ¿objetiva o construida?, pp. 26-9.

    4      Mónica Simone y Jorge Bertuccio, Energía, pp. 15-7.

    5      James L. Oschman, Medicina energética, p. 32.

    6      James L. Oschman, Medicina energética, p. 55-65.

    7      Idem, pp. 55-65.

    8      Oschman, Medicina energética, pp. 227-9.

    9       Lao Tse, El Tao para todos, p. 76.

    10     Oschman, Medicina energética, p. 223.

    11     Oschman, Medicina energética, p. 24.

    12     Oschman, Medicina energética, p. 25.

    13 Hans Berger, "Elektrenkephalogramm des Menschen," Archiv fur Psykchiatrica, Ne 87, pp. 527-70.

    14     Yoshio Manaka, "Chasing the dragon's tail: the theory and practice of acupuncture in the work of Yashio Manaka. Paradigm, p. 39.

    15     Oschman, Medicina energética, p. 74.

    16 Johnny De'Carli, Reiki Universal, p. 23.

    17 De la Galvez Murillo, "Medicina tradicional y popular de Bolivia", p. 79.

    18      Philipp Schauer, Iglesias rurales, p. 5.

    19     Enrique Oblitas Poblete, Plantas medicinales de Bolivia, p. 3.

    20     Guillermo Francovich, Los mitos profundos de Bolivia, p. 11.

    21     Idem, p. 17.

    22 Guillermo Francovich, Los mitos profundos de Bolivia, p. 18.

    23 De la Galvez Murillo, Medicina tradicional y popular de Bolivia, p. 234.

    24 De la Galvez Murillo, Medicina tradicional y popular de Bolivia, p. 113.

    25 Ina Rosing, La mesa blanca callawaya, p. 121.

    26 Ricardo Castañón Gómez, Cuando la palabra hiere, p. 166.

    27     Focus, "Medicina ayurvédica," http://www.psoriasi.org/psoriasis (acceso septiembre 13,2011).

    28     Fundación de Salud ayurveda prema, "¿Que es el ayurveda?," http://www. medicinaayurveda.org/quees.htm (acceso: diciembre 13, 2011).

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