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    Revista de Información, Tecnología y Sociedad

    Print version ISSN 1997-4044

    RITS  no.8 La Paz June 2013

     

    Artículo

     

    LA ETICA DEL HACKER Y EL ESPÍRITU DE LA ERA DE LA INFORMACIÓN

     

     

    Marina Luque Mamani

    Universidad Mayor de San Andrés
    Carrera de Informática
    Análisis y Diseño de Sistemas de Información
    maribell.1@hotmail.com

    marina_nicol.10@hotmail.com

     

     


    RESUMEN

    En el centro de nuestra era tecnológica se hallan unas personas que se autodenominan hackers. Se definen a sí mismos como personas que se dedican a programar de manera apasionada y creen que es un deber para ellos compartir la información y elaborar software gratuito. No hay que confundirlos con los crackers, los usuarios destructivos cuyo objetivo es el de crear virus e introducirse en otros sistemas: un hacker es un experto o un entusiasta de cualquier tipo que puede dedicarse o no a la informática. En este sentido, la ética hacker es una nueva moral que desafia la ética protestante del trabajo, y que está fundada en la laboriosidad diligente, la aceptación de la rutina, el valor del dinero y la preocupación por la cuenta de resultados. La ética del trabajo para el hacker se funda en el valor de la creatividad, y consiste en combinar la pasión con la libertad. El dinero deja de ser un valor en sí mismo y el beneficio se cifra en metas como el valor social y el libre acceso, la transparencia y la franqueza.

    PALABRAS CLAVE

    Valores del hacker, espíritu del hacker, ética hacker, valores dominantes, génesis protestante, el evangelio según Tux.


     

     

    1. LA ÉTICA HACKER DEL TRABAJO

    El espíritu subyacente a otras creaciones de los hackers es muy semejante a éste. Torvalds no está solo cuando describe su obra aludiendo a que "los hackers de Linux hacen algo porque lo encuentran muy interesante". Por ejemplo, Vinton Cerf, al que a veces se denomina "el padre de Internet", comenta lo fascinante que resultaba la programación con estas palabras: "Programar tenía algo increíblemente atractivo". Steve Wozniak, la persona que construyó el primer ordenador personal real, no duda en referirse a la maravilla que suponía programar: "Era el mundo más fascinante". Se trata de un espíritu general: los hackers programan porque para ellos los desafios de la programación tienen un interés intrínseco. Los problemas relacionados con la programación despiertan una curiosidad genuina en el hacker y suscitan su deseo de continuar aprendiendo.

    El hacker muestra además su entusiasmo sobre eso que le interesa: le llena de energía. Desde la época del MIT, en la década de 1960, el típico hacker viene despertándose de la siesta a primera hora de la tarde para ponerse a programar con entusiasmo, y persevera en sus esfuerzos, profundamente inmerso en la codificación, hasta altas horas de la madrugada. Un buen ejemplo de ello es el modo en que la hacker irlandesa de dieciséis años Sarah Flanery describe su trabajo en el llamado algoritmo de encriptación Cayley-Purser; "Me embargaba una sensación de total entusiasmo. Trabajaba constantemente días enteros hasta terminar, y era estimulante. Había momentos en que no quería parar". A veces esta alegría se muestra también en la propia persona del hacker. Es el caso de Sandy Lerner, conocida no sólo por ser una de las hackers creadoras de los direccionadores de Internet, sino también por montar desnuda a caballo. Raymond también ha dejado un buen resumen del espíritu general del hacker en su descripción de la mentalidad de quienes programan Unix: "Para aplicar de forma correcta la filosofía Unix, se debe aspirar a la excelencia. Es preciso creer que la programación es una artesanía merecedora de toda la inteligencia y pasión de que uno sea capaz. El diseño de programas y su implementación deben ser ante todo un arte del que se disfruta y una suerte de juego de alto nivel. Si esta actitud te parece ridicula o vagamente embarazosa, detente un momento y piensa; pregúntate que has dejado de lado. ¿Por qué te dedicas a diseñar programas en lugar de hacer alguna otra cosa para ganar dinero o pasar el rato? Debes haber pensado en algún momento que el hecho de programar merecía toda tu pasión... Para seguir adecuadamente la filosofía Unix es preciso tener (o recuperar) esa actitud. Es preciso que te importe. Necesitas jugar. Tienes que querer explorar".

    Al resumir el espíritu de la actividad del hacker, Raymond no duda en utilizar la palabra pasión, que corresponde a lo que Torvalds llama entretenimiento. Pero el término utilizado por Raymond es tal vez aún más adecuado porque, si bien ambas palabras tienen connotaciones que no se corresponden con este contexto, pasión expresa de una forma mucho más intuitiva que la palabra entretenimiento los tres niveles que describimos antes: la dedicación a una actividad que es, en esencia, interesante, fuente de inspiración y dicha.

    Hackers celebrado en San Francisco en 1984, Burell Smith, el creador del ordenador Macintosh de Apple, definía el término de este modo: "Hackers. Se puede hacer casi de todo y ser un hacker. Se puede ser un carpintero hacker. No es preciso disponer de elevada tecnología, pienso, que tiene que ver con la artesanía y con el hecho de dar importancia lo que uno hace". Raymond señala en su guía "Cómo convertirse en un hacker" que "hay quien aplica la actitud del hacker a otras cosas además del software, como la electrónica y la música; en realidad, cualquiera de las ciencias y de las artes muestra esta actitud en su máxima expresión".

    Si se les considera a este nivel, los hackers informáticos constituyen un ejemplo excelente de una ética del trabajo más general, a la que podemos dar el nombre de la ética hacker del trabajo, afianzada día a día, en la sociedad red, en la cual el papel de los profesionales de la información se halla en expansión.

    El predicador protestante Richard Baxter expresó la ética del trabajo en su forma pura: "Es por la acción por la que Dios se ocupa de nosotros y nuestros actos; el trabajo es la moral así como el fin natural del poder", y decir "oraré y meditaré [en lugar de trabajar] es como si un sirviente rechazara hacer un trabajo de suma dificultad y se limitara a cumplir sólo la parte más fácil y menor". Dios no se complace en ver a la gente meditar y orar, quiere que hagan su trabajo.

    Baxter resume esta actitud refiriéndose al trabajo como una "vocación", lo cual expresa muy bien las tres actitudes centrales de la ética protestante del trabajo debe ser considerado un fin en sí mismo, en el trabajo uno debe realizar su parte lo mejor posible y el trabajo debe ser considerado como un deber, que se lleva a cabo porque ha de ser realizado.

    A diferencia de la ética hacker del trabajo, cuyo precedente se halla en la academia, para Weber el de la ética protestante se halla en el monasterio y no hay duda de que, si analizamos la comparación de Weber, podemos percibir muchas semejanzas. En la Edad Media, este prototipo de la ética protestante del trabajo existía sólo en los monasterios y no influyó en la actitud predominante de la Iglesia, y mucho menos en la de la sociedad en general. Fue sólo con la Reforma protestante cuando el pensamiento monástico se diseminó por el mundo rebasando los muros del monasterio.

    La naturaleza radical del hackerismo consiste en su propuesta de un espíritu alternativo para la sociedad red, un espíritu que finalmente cuestiona a la ética protestante. Y sólo en este sentido cabe afirmar que todos los hackers son realmente crackers: porque intentan romper el cerrojo de la jaula de acero.

     

    2. LOS SIETE VALORES DE LA ÉTICA HACKER

    Los siete valores dominantes de la sociedad red y de la ética protestante son el dinero, el trabajo, la optimización, la flexibilidad, la estabilidad, la determinación y la contabilidad de resultados. Pocos hackers informáticos comparten esos valores en su integridad, aunque deben ser considerados colectivamente en razón de su interrelación lógica y social.

    La ética hacker del trabajo consiste en fusionar pasión y libertad. Esta parte de la ética hacker ha sido la que ha ejercido una influencia más amplia. En la ética hacker del dinero, abordada en el tercer y cuarto capítulos, el elemento más llamativo es que muchos hackers siguen aún el hackerismo originario al no considerar el dinero un valor en sí mismo y al motivar su actividad en función de metas como el valor social y la accesibilidad. Estos hackers quieren realizar su pasión junto a los demás y crear algo que tenga valor para la comunidad y merecer por ello el reconocimiento de sus iguales. Además, permiten que los resultados de su creatividad sean utilizados, desarrollados y puestos a prueba por cualquiera, de modo que todos puedan aprender unos de otros.

    El tercer aspecto esencial de la ética hacker es su actitud en relación a las redes, o la ética, definida por los valores de la actividad y la preocupación responsable. En este contexto, actividad implica una completa libertad de expresión en la acción, privacidad para proteger la creación de un estilo de vida individual, y rechazo de la receptividad pasiva en favor del ejercicio activo de las propias pasiones. Preocupación responsable significa aquí ocuparse de los demás como fin en sí mismo. Esto incluye la meta de lograr que todos participen en la red y se beneficien de ella, así como ayudar de forma directa a quienes han quedado abandonados en los márgenes de la supervivencia. El hacker que vive según esta ética a estos tres niveles -trabajo, dinero, ética- consigue el más alto respeto por parte de la comunidad. Y se convierte en un héroe genuino cuando consigue honrar el séptimo y último valor. Este valor se trata de la creatividad, la asombrosa superación individual y la donación al mundo de una aportación genuinamente nueva y valiosa. La ética hacker difiere tanto de las versiones protestante como pre protestante.

     

    3.    CONCLUSIONES

    Los hackers informáticos constituyen un ejemplo excelente de una ética del trabajo más general, a la que podemos dar el nombre de la ética hacker del trabajo, afianzada día a día, en la sociedad red, en la cual el papel de los profesionales de la información se halla en expansión. El típico hacker viene despertándose de la siesta a primera hora de la tarde para ponerse a programar con entusiasmo, y persevera en sus esfuerzos, profundamente inmerso en la codificación, hasta altas horas de la madrugada. Cuando un ser humano está ocioso, encuentra una actividad sucedánea " comer" y luego acusa a otra persona de sus consecuencias perjudiciales. Una vida en la que uno es el responsable único de sus actos es de todas la más difícil. Un aspecto esencial de la ética hacker es su actitud en relación a las redes o la ética.

     

    4.    REFERENCIAS

    [1] Berkeley Internet Ñame Domain. A Brief History of BIND. Disponible en: www.isc.org/products/BIND/bind-history.html.        [ Links ]

    [2] Dempsey, Bert, Debra Weiss, Paul Jones, y Jane Greenberg. A Quantitative Profile ofa Community of Open Source Linux Developers, Chapel Hill. Disponible en: www.ils.unc.edu/ls/research/reports/TR-1999-05.pdf.        [ Links ]

    [3] Platón, Alcibiades, trad. D. S. Hutchinson, en Complete Works. Traducción castellana, Diálogos.        [ Links ]

    [4] Ritchie, Dennis, "The Evolution of the UNIX Time-Sharing System"        [ Links ]