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    Umbrales. Revista del Postgrado Multidisciplinario en Ciencias del Desarrollo

    versión impresa ISSN 1994-4543

    Rev. Umbr. Cs. Soc.  n.21 La Paz dic. 2010

     

    Aportes

     

    Paradigma neoliberal y campesinado: entre la emigración y la capitalización de la naturaleza

     

     

    María Tarrío, Luciano Concheiro y Patricia Couturier1

     

     


    Resumen

    El artículo trata sobre los efectos perniciosos de las políticas neoliberales sobre el agro mexicano y sus trabajadores, mostrando la pérdida de la soberanía y la seguridad alimentarias, así como la desestructuración de las economías campesinas de México. Asimismo, describe las estrategias de lucha de las organizaciones campesinas ante la agresión a sus condiciones de vida y reproducción, deteniéndose en particular en el movimiento “El campo no aguanta más”. Otro aspecto relacionado que aborda el ensayo es el de la desruralización nacional y la migración obligada hacia el norte. Desde esta discusión plantea la necesaria reinvención de políticas públicas para los productores del campo, que apuntan hacia una nueva ruralidad.


    Abstract

    This article deals about the pernicious effects which neoliberal policies are having upon Mexican agriculture and its laborers, showing the loss of sovereignty and food security, as well as the unsettling of Mexican peasant economies. Likewise, it describes the strategies employed by peasant organizations in the struggle against the attack to their conditions of livelihood and reproduction, focusing particularly on the movement “El campo no aguanta más” (The countryside does not stand it any longer). Another related aspect approached by the essay is the depopulation of Mexican rural areas and the forced migration to the North. From the foregoing discussion it argues about the necessary remaking of public policy for producers in the countryside, pointing to a new rural existence.


     

     

    Introducción

    “A principios de los años 80 da comienzo una nueva forma de dominación que se presenta bajo el manto ideológico de la llamada modernización neoliberal. La política comercial adoptada a partir de 1983 llevó por una década a una apertura indiscriminada para poder acceder a mayores beneficios inicialmente por consideraciones de eficiencia interna, a una primera etapa de apertura en una visión unilineal de nuestra economía. La posibilidad de obtener beneficios adicionales de una mayor apertura dependería de un mayor acceso a los mercados de otros países. Este es el objetivo fundamental de la política de negociaciones comerciales de nuestro país” (Blanco, 1994: 8).

    El párrafo anterior fue escrito en 1994 por Herminio Blanco, uno de los principales delegados de nuestro país en las negociaciones del TLCAN. Fue también cuando nuestro país se incorporó al Primer Mundo según declaraciones de los gobiernos de la época. En efecto, el gobierno mexicano, como la mayor parte de los gobiernos de la región, puso en marcha, además de la reforma del Estado, la política de ajuste que se profundiza a partir de 19882 y la reforma estructural cuya dimensión económica consistió en un fuerte proceso de privatización de las empresas paraestatales que comienza con Miguel de la Madrid y continúa con las administraciones posteriores. El gobierno impulsa la desnacionalización del patrimonio nacional para beneficiar a las empresas privadas, nacionales y extranjeras con la consecuente pérdida de la soberanía sobre el patrimonio de la nación sin que la pregonada eficiencia de la iniciativa privada, que justificaba la venta de los bienes del sector público, se confirmara como una realidad.

    El gobierno mexicano pone en práctica una política de ajuste, de cambio estructural y de privatización del patrimonio nacional similar a las seguidas en algunos países del Cono Sur en la década de los setenta, sólo que en el caso mexicano las transformaciones socioeconómicas, de igual o mayor envergadura que las de Chile y Argentina, no necesitaron cruentos golpes de Estado ya que fueron suficientes los poderes presidenciales y la movilización del aparato y partido de Estado para llevar a cabo la tarea encomendada desde las cúpulas hegemónicas multinacionales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, de acuerdo al espíritu y los lineamientos del Consenso de Washington, establecido en 1989. Estas transformaciones son consideradas como prolegómenos de la globalización, tal y como se viene expresando en estos últimos años, mientras que la década de los ochenta pasó a la historia como la “década perdida” para el desarrollo.

    En el sexenio de Salinas de Gortari, con el pretexto de promover las reformas necesarias para el desarrollo del sector agropecuario, se pone en marcha el Plan Nacional de Modernización del Campo y se dan los lineamientos para eliminar la política proteccionista y para dar paso a la apertura comercial del sector. Para ello se promueve la reforma jurídica y los cambios al artículo 27 Constitucional y a las leyes y programas correspondientes para hacer efectivas las políticas impulsadas por el gobierno que en la práctica está resultando una nueva forma de privatización. Como parte de las acciones políticas del salinismo se impulsa el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que el grupo en el poder considera necesario para el país. A pesar de que el sector agrícola era el menos favorecido en los tres países, las negociaciones se dan dentro de una gran apertura de México hacia los países miembros, sin reciprocidad en las reglas del juego y sin tomar en cuenta a los actores sociales involucrados, lo que implicaba la pérdida de nuestra soberanía y seguridad alimentaria y la desestructuración de las economías campesinas de México. Sólo los grupos empresariales, vinculados con productos agrícolas de exportación, se han beneficiado.

    Según el gobierno salinista, con la integración de México a la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) el país dejaba de pertenecer al llamado Tercer Mundo para incorporarse al club de los países ricos y por tanto al mundo desarrollado. Irónicamente, cuando despertamos de este imaginario gubernamental nos encontramos con un país en decadencia, con más dificultades y menos posibilidades que las que teníamos con anterioridad al paradigma neoliberal-global y por supuesto al TLCAN. Este modelo, impulsado por el gobierno, se caracteriza por su carácter concentrador y excluyente, por su falta de sensibilidad hacia la población mayoritaria, por la escasez de empleos y la precariedad de los salarios, por el olvido de la historia agraria nacional, por la negociación de un TLCAN desfavorable para nuestro país, por una apertura nacional sin reciprocidad, sin tomar en cuenta las diferencias físicas y socioeconómicas ni las asimetrías entre los países y sin salvaguardas que protejan al sector agropecuario mexicano frente a los intereses de los países miembros del TLCAN.

    Las políticas de los gobiernos mexicanos para el área rural y los subsidios diferenciados entre los países miembros acentúan la brecha que existe entre los productores de los países del TLCAN y coloca a nuestros campesinos en desventaja ante los demás. Los subsidios del gobierno estadounidense representan una competencia desleal para los pequeños productores mexicanos (Tarrío y Comboni, 2004) que viven en una crisis permanente que los lleva a la pérdida de sus condiciones de sobrevivencia y reproducción social. A pesar de la presión ejercida por los campesinos para renegociar el capítulo agropecuario del TLCAN, el gobierno no escuchó.

    Este trabajo aborda algunos problemas del campo mexicano que analizaremos desde tres dimensiones: en la primera parte analizamos la crisis de los productores rurales y las luchas campesinas mediante la organización del movimiento “El Campo no Aguanta Más”. A través de múltiples manifestaciones de descontento las organizaciones campesinas demandan la revisión y renegociación del capítulo agropecuario del TLCAN. Argumentan que la situación de deterioro del campo y de los campesinos y la falta de expectativas para la población rural, caída de la producción por falta de apoyos para los agricultores y competencia desleal de los países miembros, conlleva a que un número creciente de población rural mexicana, principalmente jóvenes, se vea obligado a cruzar la frontera como indocumentados para satisfacer las necesidades de sobrevivencia familiar. Este problema será analizado en la segunda parte del trabajo.

    Los efectos del TLCAN conllevan a que una gran parte de los productos que consumimos, antes producidos en México y actualmente importados de los Estados Unidos, sean producidos fuera del país. Los productos que se importan del vecino país son, en gran parte producidos, por trabajadores mexicanos. Trabajadores que son necesarios para el crecimiento de la economía estadounidense pero no reconocidos; su estatus es de indocumentados y por tanto considerados por el gobierno estadounidense como delincuentes a pesar de que cuentan con una fuerza de trabajo barata y disponible sin que haya representado ningún costo de reproducción social para Estados Unidos.

    En el tercer apartado analizaremos algunas formas de capitalización de la naturaleza y las respuestas campesinas a partir de los enfoques de la nueva ruralidad que lleva a que el sector primario se caracterice por una diversidad de actividades campesinas que van desdibujando las específicas actividades agropecuarias de tiempos pasados. Las variadas estrategias de vida de los actuales habitantes rurales para su reproducción social representan espacios cada vez más disputados y restringidos debido a la expansión de los grupos de capital en los espacios rurales.

     

    I. De las demandas de los actores a la realidad campesina:pérdida de las condiciones de sobrevivenciay reproducción social en el campo mexicano

    En una situación de deterioro que afecta profundamente su nivel de vida, los campesinos se ven obligados a organizarse en una lucha por su sobrevivencia y reproducción social.

    La precaria situación en el campo se acentuó al cumplirse el primero de enero de 2003 el plazo de diez años que implicaba la desgravación de varios productos agropecuarios y amenazaba con la quiebra de la producción nacional, principalmente para el primero de enero de 2008 con la apertura total del capítulo agrícola del TLCAN. Ante esta situación y la falta de respuestas objetivas del gobierno a los problemas de los productores, las diversas organizaciones campesinas convocaron a una “megamovilización” el 20 de noviembre del 2002 para renegociar el capítulo agropecuario del TLCAN, demanda que podemos comprender en el contexto de este trabajo. A diez años de la firma del Tratado la profundización de la crisis del campo es innegable, una crisis que ha llevado a la población rural a la pobreza e inseguridad y también a múltiples expresiones de descontento, quizá movida por las expectativas que el presidente Fox había despertado en su campaña por la presidencia y que al tomar posesión del gobierno olvidó.

    En el primer año de gobierno la administración foxista había propiciado que las movilizaciones campesinas y de productores agrícolas vuelvan a tomar las carreteras, las calles, los puentes fronterizos, las oficinas públicas y las instalaciones de PEMEX. Maiceros, arroceros, algodoneros, copreros, cañeros, cafetaleros y trigueros le recuerdan al gobierno y al país que el campo lleva un largo período de crisis y que durante los últimos meses la situación se había agudizado a tal grado que hizo necesaria la utilización de los escenarios adecuados para plantear sus demandas sin que las acciones para resolver los problemas del agro hayan respondido de manera tangible a las promesas de la campaña del ejecutivo federal (Tarrío y Concheiro, 2001).

    Asimismo, a fines de 2001 cuatro organizaciones (AMUCSS, ANEC, CNOC y RED MOCAF) se expresan en un documento con el siguiente encabezado: “El campo no aguanta más, otro presupuesto rural 2002 sí es posible”. Se declaran en desacuerdo con la iniciativa de presupuesto para 2002 que recorta en 5% en términos reales respecto del 2001 el monto asignado a la SAGARPA y en 12% el de la SEMARNAT. Para el desarrollo productivo del campo sólo considera 3.1% del gasto total programable, lo que representa la proporción más baja de la historia. El apoyo a la comercialización de granos, oleaginosas y fibras es recortado en 84.8% en términos reales (ANEC, 2001).

    Las organizaciones afirman que el campo enfrenta una realidad de estancamiento económico, exclusión social, deterioro ambiental y malestar generalizado que no quiere ser vista por el Ejecutivo Federal. La iniciativa presidencial de presupuesto para 2002, castiga de nueva cuenta al campo mexicano y en especial a los pequeños y medianos productores. Dicen que lo único que interesa al proyecto gubernamental para el campo es la expulsión de mano de obra pauperizada y la privatización de las tierras y recursos naturales campesinos e indígenas (Ibidem).

    En enero de 2002 diversas organizaciones sociales de productores agropecuarios exigen al Congreso de la Unión que asigne un presupuesto que impulse al campo mexicano y lo saque de la crisis en la que se encuentra. Opinan que el sector agropecuario requiere un incremento de 5,400 millones de pesos para asegurar su subsistencia y reproducción social. Grandes y pequeños agricultores de diversos Estados se mantienen en plantón frente a la Cámara de Diputados y aseguran que el rescate del campo requiere únicamente de voluntad política del gobierno panista y de los legisladores. Informan que en los últimos cinco años los insumos para la producción aumentaron 40% mientras los precios de los productos sólo se incrementaron en 5%. Presionan para que se eviten las importaciones que afectan severamente a la producción nacional. Las importaciones, dicen, afectan a los productores y a la industria nacional debido a la baja calidad de los productos que ingresan al país. Se registra “contrabando técnico” y que, con el pretexto del libre mercado, nos encontramos con un libertinaje comercial. Su presencia en la Cámara de Diputados busca exigir que los discursos se traduzcan en hechos concretos (ANEC, 2002).

    Las estrategias de lucha de las organizaciones campesinas ante el deterioro rural

    Este año se perfila como la última llamada para las organizaciones rurales que se movilizan exigiendo renegociar el TLCAN para el campo (Concheiro y Tarrío, 2004). Los productores del agro han optado por estrategias de lucha muy originales en las que los símbolos emblemáticos del campo penetran en la gran urbe, así, nos encontramos con “el corral de las veinte vacas frente al Palacio legislativo, pasando por la ‘parada frente a la embajada de Estados Unidos y la entrada a caballo a la Cámara de Diputados. Varias marchas empezaron a encontrarse el 2 de diciembre de 2002: unas, las de deudores, dejarían un corral con 20 vacas frente al Palacio Legislativo, las otras marcharían a la embajada del país del norte para evidenciar de donde llega la etiqueta “la muerte del campo mexicano” y, en medio de la protesta creciente, una semana después, la “carga” a caballo de barzonistas que junto con otros actores sociales hicieron sobre el palacio de San Lázaro cuando en realidad ya estaban abiertas las conversaciones para concretar un acuerdo entre el legislativo y los movimientos campesinos para las modificaciones al presupuesto del gobierno federal” (Bartra, 2004: 19-35).

    La falta de disposición del gobierno para prestar atención a los problemas del campo y de los campesinos, muchos derivados de la sumisa posición de los funcionarios mexicanos en la negociación del capítulo agrícola del TLCAN, abona una relación lesiva para el país. Ante la falta de disposición para renegociar mejores condiciones para los productores, el sector afectado sigue una estrategia de toma de puentes. “Se trata de protestar contra el TLCAN y sumar fuerzas, más allá de los grupos organizados; por ello había que llamar la atención del ‘gran público’ en el lugar por donde pasa el comercio entre México y Estados Unidos. En el primer minuto de enero de 2003 varias organizaciones campesinas de las 12 organizaciones firmantes del manifiesto inicial tomaron el Puente Internacional Córdova-Américas entre Ciudad Juárez y el Paso Texas, como símbolo de la defensa de la agricultura nacional ante las importaciones agropecuarias norteamericanas subsidiadas y protegidas comercialmente” (Ibidem).

    La respuesta represiva del gobierno por atacar las vías de comunicación actuó a favor del movimiento. A partir de esta acción y de la iniciativa presentada por un Diálogo Nacional para la “Salvación del campo mexicano” se logra movilizar a varias organizaciones sociales rurales y urbanas que, en distintos momentos, se sumarían al movimiento. El 6 de enero de 2003 la Unión Regional de Organizaciones Campesinas Autónomas (unorca) inicia una huelga de hambre frente la columna de la Independencia para presionar al gobierno a participar del diálogo en favor de la independencia alimentaria del país. El 6 de enero la CNC se enfrenta al representante del Secretario de Agricultura, conocido como el “Rey del Ajo”; lo acusan de ser el causante de agudizar la crisis del campo mexicano y de los campesinos. Se establece una alianza, de hecho, entre las organizaciones independientes y la CNC. Esta alianza de organizaciones van a conformar un movimiento denominado: “El campo no aguanta más”.

    El 6 de enero de 2003 el movimiento “El campo no aguanta más” anunciaba en los Pinos, el “Acuerdo Nacional para el Campo Mexicano” con representación de 12 organizaciones nacionales y regionales para ratificar el compromiso de diálogo y negociación, la construcción de una nueva política para el agro y la refundación del pacto del Estado mexicano con la sociedad rural.3 El movimiento es el resultado de un esfuerzo sin precedentes y de unidad de 12 organizaciones rurales autónomas y plurales con profundas raíces y grandes contribuciones en la construcción de nuestra soberanía alimentaria y de un campo con equidad, bienestar, crecimiento y sustentabilidad, pero sobre todo, en la defensa y revalorización de un campo “con” campesinos.

    Destacan la importancia de su trabajo para contribuir a la solución de los problemas del sector, de la producción de productos orgánicos para mercados alternativos, la administración autogestiva de empresas comercializadoras, unidades de almacenamiento microbancos campesinos. Son ejemplo internacional en el manejo y protección de bosques y selvas con la organización y participación de los ejidos y comunidades, luchan por defender y valorizar, entre otros, los patrimonios territoriales.

    Ante la inminencia de la entrada en vigor del décimo año del TLCAN, se proponen aunar fuerzas y capacidades para denunciar la situación de los productores y para aportar “Seis propuestas para la salvación y revalorización del campo mexicano”, la “Moratoria y renegociación del apartado agropecuario y forestal del TLCAN. En segundo lugar, el programa emergente para la revalorización y reestructuración de la agricultura nacional, fomento a la producción para el mercado interno y la exportación, rentabilidad y certidumbre en los ingresos, intervención del Estado para el reordenamiento de los mercados, empleo rural, agricultura sustentable y conservación de los recursos naturales. Para ello es necesario el diseño de políticas específicas en cada rama: producción, región y tipo de productores y pobladores rurales. El objetivo es el crecimiento sectorial con equidad, sustentabilidad, soberanía y, sobre todo, con los campesinos (Ibidem).

    Se propone: la reforma al órgano de gobierno de la nueva financiera rural; los aspectos cualitativos del presupuesto rural; acceso a la inocuidad de los alimentos para todos los ciudadanos y reconocimiento a los derechos y cultura de los pueblos indios conforme a los acuerdos de San Andrés (Ibidem). El movimiento pasa a una iniciativa de movilización que retoma los puntos anteriores para desarrollar la “Propuesta de un acuerdo nacional para el campo”; una agenda de política pública para el campo mexicano y una propuesta para negociar con el gobierno foxista (Concheiro et al…: 7)

    Organizaciones campesinas y gobierno en la negociación del Acuerdo Nacional para el Campo

    Organizaciones rurales y algunas sindicales, en un solo frente de redes y alianzas, algunas frágiles y coyunturales, aun en sus diferencias, dan al movimiento “El campo no aguanta más” fuerza en tanto que organismo de voces múltiples y que a pesar de estar representado por personalidades confrontadas en el tiempo, va adquiriendo organicidad, capacidad de movilizar recursos y una personalidad propia, alcanzando consensos sobre qué y sobre quién debe declarar y proponer en cada uno de sus actos y apariciones públicas.4

    En la marcha de las organizaciones rurales del 31 de enero de 2003 participaron la mayoría de las organizaciones rurales del país incluyendo algunas indígenas así como importantes contingentes de organizaciones sindicales,5 además de trabajadores y estudiantes de las universidades públicas y centros de educación media superior. El episcopado y los obispos apoyaron el movimiento por medio de la Comisión Episcopal de la Pastoral Social; un contingente que llenó el zócalo sin dejar el Ángel de la Independencia, su lugar de partida. Los campesinos llenan el Zócalo y reclaman un lugar digno en la vida de la Nación. La fuerza del movimiento obliga al gobierno a sentarse a negociar una segunda agenda de política pública propuesta por el movimiento en las mesas que se llevaron a cabo en el emblemático Archivo General de la Nación (AGN) en lo que pareciera ser una disputa por la historia.

    Para los integrantes del movimiento “El campo no Aaguanta más” reunirse en el AGN a dialogar sobre el futuro del campo y del país tiene un gran simbolismo. Que la voz de los campesinos de México se escuche en el agn hace eco de otras voces, de ancestrales demandas que comparten la aspiración de construir un mejor país. En voz de los mismos actores campesinos se escucha: “Los campesinos hemos mantenido viva nuestra memoria y por generaciones las comunidades han valorado los testimonios del pasado”.6

    Si bien el movimiento “El campo no aguanta más” pudo impulsar las negociaciones, no pudo evitar que reaparecieran las viejas prácticas cliente-lares, siendo las organizaciones campesinas integrantes del Consejo Agrario Permanente las más favorecidas. Como ejemplo: el CAP se llevó el 61.06% del Fondo de Apoyo a Proyectos Productivos para 2003. A pesar de estos contratiempos se logró que el Acuerdo Nacional para el Campo tuviera seguimiento en la Cámara de Diputados para discutir el presupuesto de 2004, después formar una comisión especial para el seguimiento del Acuerdo –con la oposición del Partido de Acción Nacional– y sobre esa base la formulación del presupuesto de 2005 (Concheiro y Tarrío, 2004…).

    El movimiento El campo no aguanta más: balance y reclamos campesinos

    Después de la firma del ANC, el movimiento, aunque siguió unido, dejó de generar propuestas e iniciativas. En la etapa de seguimiento del ANC, se estancó en una lucha de poderes y en inútiles confrontaciones internas. A pesar de eso el MECNAM formó parte de las comisiones, subcomisiones y mesas de trabajo para la revisión de las reglas de operación como una de las cuestiones primordiales y de gran importancia del seguimiento en dicho acuerdo”. Durante más de dos meses el Movimiento se enfrascó en la discusión de cómo posicionarse ante la opinión pública. Sin duda esto debilitó al Movimiento, éste perdió la iniciativa y estaba desaprovechando lo que había logrado con la firma del ANC. Se realizó una reunión extraordinaria en la que se establecieron mecanismos de funcionamiento y reglas internas, así como la representación del movimiento en la Comisión de Seguimiento y Medios de Comunicación (ANEC, 2003).

    Un documento sin fecha, encabezado por 8 organizaciones y a nombre del Movimiento el campo no aguanta más, hace un balance del ejercicio del gobierno para 2004 en 6 puntos y plantea las demandas para 2005. Retomamos los aspectos más significativos:

    I. En términos generales opina que hubo una administración ineficiente y descoordinada del presupuesto de 2004, con un enfoque asistencialista. 1) Subejercicio sistemático en la mayoría de las dependencias y programas. Sólo un 20% de los recursos presupuestados fueron recibidos por los beneficiarios; 2) predominio de un enfoque asistencialista sobre el productivo, casi el 70% del presupuesto rural se canaliza a una multiplicidad de programas de asistencia a la población rural; 3) la SHCP ha incumplido el compromiso de reasignar 2 mil millones de pesos adicionales para el Programa Especial Concurrente para el Desarrollo Rural 2004; 4) el gobierno ha incumplido sistemáticamente diversos ordenamientos relativos a la rendición de cuentas y diversos mandatos para la coordinación y reestructuración de las dependencias y programas vinculados con el sector rural; 5) persiste, en algunas dependencias y programas, la utilización discrecional y clientelar de los recursos públicos.7 En cierta manera es un balance poco positivo del funcionamiento de las instituciones gubernamentales.

    II. Informan que la iniciativa de presupuesto rural para 2005 enviada por el presidente Fox a la Cámara de Diputados el pasado 8 de septiembre contiene graves reducciones y omisiones respecto del presupuesto aprobado por los diputados en diciembre pasado como reducción real del 16.1% y 36.5% al presupuesto de la SAGARPA y la SRA, respectivamente. El gasto programable de la SAGARPA implica una reducción de 5 mil cien millones de pesos y demandan un incremento de 10% en términos reales.

    III. Reorientación de las prioridades para el presupuesto rural 2005. Existe un predominio del gasto asistencialista, falta de prioridades, extrema dispersión y discrecionalidad en el ejercicio de los programas rurales. Proponen como ejes prioritarios: desarrollo productivo del sector agropecuario, forestal y pesquero con base en las pequeñas y medianas unidades de producción; ordenamiento de los mercados con base en la participación corresponsable del gobierno y los productores organizados y el fortalecimiento de la capacidad de administración de la oferta por productores organizados: conservación, restauración y manejo comunitario forestal, pesca sustentable y artesanal, uso agrícola eficiente del agua y apoyo a la organización autogestiva, autónoma y plural de los campesinos, pescadores, productores agropecuarios y forestales y pobladores rurales, en general, con base en reglas claras, públicas e incluyentes. No al uso clientelar, corporativo y excluyente de los programas rurales.

    IV. Incorporación de aspectos cualitativos prioritarios en el Decreto de Presupuesto 2005.

    V. Incorporación de un artículo transitorio en la ley de ingresos 2005 para obligar al cobro de los aranceles para las importaciones de maíz blanco, maíz amarillo y leche en polvo que rebasen los cupos de importación establecidos en el TLCAN.

    VI. Establecimiento de un secretariado técnico permanente en la Comisión Intersecretarial para el Desarrollo Rural Sustentable.8

    En agosto de 2004, en el Congreso de la CNC celebrado en Ixtapan de la Sal, se acusa al gobierno de incumplimiento porque sigue sin resolverse el problema de las carteras vencidas y el financiamiento no llega a tiempo. También se acusa al gobierno de desviar recursos de PROCAMPO y solicitan que explique dónde están los 650 millones de pesos del padrón alterno del organismo. El Secretario de Agricultura afirma que el Acuerdo Nacional para el Campo “no es letra muerta ni está grabado en piedra”9, mientras que el presidente del pri y el dirigente de la CNC advierten que los campesinos ya no están dispuestos a “seguir aguantando el fracaso del modelo político económico”. El presidente del pri afirma “[...] que las cifras macroeconómicas de crecimiento de un 5% del sector agropecuario tratan de ocultar que las políticas para el campo están agotadas” (ANEC, 2004). Asimismo en diciembre del pasado año, productores de maíz de siete estados del país denuncian que la SAGARPA sostiene una política en contra del fomento a la productividad del maíz porque los 300 pesos de apoyo sólo alcanzarán el precio vigente en los últimos cuatro años a pesar de que los costos de producción se elevaron 25% en el último año. Los intermediarios y las comercializadoras solamente están pagando 1450 pesos por tonelada del grano. SAGARPA mantiene un ambiente de indefinición en la política comercial del grano porque no ha anunciado cuál será el precio de referencia del mercado (ANEC, 2004).

    Asimismo, en el Foro Nacional de Evaluación del Acuerdo Nacional para el Campo, representantes de las organizaciones campesinas manifestaron su preocupación por la posibilidad de que en la controversia entre el ejecutivo y el legislativo sobre el aumento del presupuesto para el campo la Suprema Corte de Justicia de la Nación dictamine en contra. Advierten que la inconformidad en el sector está creciendo porque el presidente Fox se ha empeñado en no cumplir los compromisos del anc.10

    Recientemente integrantes del Movimiento Agrícola Sinaloense y del Frente de Defensa de los Productores Agrícolas amenazaron con realizar movilizaciones de protesta por los reducidos precios que el gobierno ofreció pagarle por el maíz. Demandan 1900 pesos por tonelada mientras que el gobierno le ofrece 1 650 pesos. Pretenden rebajarle 50 pesos por tonelada respecto del año 2004. Los productores alegan la elevación del precio de los insumos y dan como ejemplo el precio del amoníaco que pasó de 2 mil 400 pesos la tonelada a 5 mil, 108%. Sinaloa produce 4.5 millones de toneladas de maíz y el país registra un déficit anual de 6 millones de toneladas. Los productores lamentan que se enfrenten a la misma historia todos los años y amenazan con tomar el aeropuerto de Culiacán y las carreteras de la entidad.11

    El campo mexicano en ruinas. Empobrecimiento de los agricultores”12

    El campo mexicano se encuentra en estado crítico a consecuencia de las políticas neoliberales impuestas desde los años 80. El retiro de subsidios, la indiscriminada apertura comercial y el poco interés oficial por este sector han puesto de rodillas a los productores agrícolas quienes dependen ahora de las remesas enviadas por sus familiares desde los Estados Unidos o han tenido que vender sus tierras para pagar sus deudas. Esta situación ha obligado al país a gastar millones de recursos para importar cada vez más alimentos, lo que provoca la caída en los precios mientras aumentan los costos de producción. El problema se ha agudizado en los últimos años pese a las afirmaciones del presidente Fox de que el campo se está recuperando pues el sector presenta indicadores de crecimiento superiores al promedio nacional,13 sin que esto esté avalado por datos reales.

    Académicos, diputados e investigadores del campo afirman que la devastación del sector agropecuario se debe a un modelo económico que margina la integración territorial y obstaculiza de manera consciente la soberanía alimentaria. Distinguen tres etapas en el proceso de descomposición: la primera, entre 1982 a 1988, en la que los precios de garantía cayeron abruptamente mientras que los precios de los insumos se incrementaron y marginaron a muchos agricultores. La segunda, 1988 a 1994, las autoridades eliminaron el crédito rural y profundizaron la apertura comercial; muchos agricultores nacionales se vieron obligados a competir en desventaja frente a las importaciones, principalmente estadounidenses, que recibieron enormes subsidios. En 1992, se reformó el artículo 27 de la Constitución y se dio por terminada la reforma agraria. La tercera etapa, a partir de 1994, cuando entra en vigor el TLCAN y la desaparición de CONASUPO que representó el tiro de gracia para numerosos campesinos sin que por otra parte se hubiera creado empleos para hacer frente a la sobrevivencia de los expulsados del campo (ANEC, …). Estos fueron los aportes a la modernización del agro que hicieron los políticos neoliberales formados con buenas becas en Estados Unidos, cuyas ideas terminaron desmantelando el aparato productivo del país en aras de su modernización en un intento de transponer a nuestro país el modelo estadounidense pese a que la realidad mexicana es muy diferente y las consecuencias para México han sido devastadoras.

    Se estima que 50 mil productores son expulsados anualmente de sus tierras por falta de oportunidades. Datos recabados por varias universidades del país refieren que “en la última década desaparecieron 3 millones 700 mil productores con rentabilidad. De las 15 mil granjas porcícolas quedaron 4.500 y el número de cabezas de ganado se redujo en 30%, en consecuencia de exportadores pasan a ser importadores de cárnicos.. Entre 1983 y 2001 el precio del maíz disminuyó en 56.2%, el de trigo en 46%, el de fríjol en 37%, la soya en 62.4%. El pib agropecuario y forestal disminuyó en 14.3% entre 1981 y 2001 (Ibidem). En 1990 la participación de las importaciones de granos básicos en la producción nacional era de 31% y en 2003 de 60% (Tarrío, Comboni y Concheiro, 2007).

    El resultado de las políticas para el campo conlleva a que éste se quede sin campesinos. Desde el norte hasta el sur la población campesina e indígena esta recorriendo los mismos caminos para poder sobrevivir. La importación de alimentos deja sin trabajo a los campesinos y los obliga a aceptar sueldos mínimos como jornaleros en las zonas rurales o con mínimos salarios en las urbanas, si es que encuentran trabajo. Los campesinos jóvenes, ante las difíciles condiciones de reproducción social, se ven obligados a emigrar a Estados Unidos como indocumentados, con todos los riesgos que ello implica.

    “[...] Las pérdidas económicas no son las únicas consecuencias de las políticas aplicadas al campo. La clase campesina se encuentra sumergida en un proceso de extinción en números y en términos culturales. Muchos pueblos del país están en el abandono debido a que sus habitantes emigraron a las ciudades o a Estados Unidos ante la imposibilidad de seguir trabajando sus tierras y mantener a su familia. Gran cantidad de productores que aún mantienen sus parcelas han experimentado un retroceso tecnológico en sus modos de producción; fertilizantes y maquinaria agrícola ya no está al alcance de sus bolsillos” (Tarrío, Comboni y Concheiro, 2004).

    Las políticas neoliberales para la agricultura jugaron un importante papel en la desestructuración y desaparición del campesinado; consiguieron que en el campo solo queden los ancianos y aumenten los pueblos “fantasma”; los jóvenes optan por la migración. No obstante, ante la eventualidad del trabajo en los Estados Unidos cabe preguntarse: ¿desaparecerán los campesinos o tendremos un nuevo tipo de campesinado que viva entre el agro mexicano y la emigración?

    Eventualidad laboral y bajos salarios de los trabajadores

    Una mirada a los ingresos de la población asalariada nos da una visión más profunda del drama que vive la población trabajadora cuando 16.6 millones de trabajadores que representan 62.4% perciben menos de tres salarios mínimos. Las cifras de INEGI muestran los reducidos salarios de los trabajadores del país y la inseguridad laboral dado que más de la mitad, el 52%, tiene un contrato por tiempo u obra determinada o está sin contrato; en esta última categoría se encuentra el 44.3% y el 41% no tiene prestaciones. Se está dando una gran precarización del empleo, misma que se irá profundizando si se aprueba la ley federal propuesta por el “gobierno del cambio” (Zúñiga, 2005).

    Es un hecho que el mercado laboral ha cambiado y que las cifras oficiales sobre la ocupación formal no reflejan la realidad del país. Una economía varada, empresas agobiadas con la compleja red de trámites que deben enfrentar y la falta de una estrategia de crecimiento han propiciado que los nuevos empleos sean generados cada vez más fuera de los mecanismos convencionales. Se crean plazas pero la mayoría sin estabilidad para el empleado, con sueldos castigados y sin prestaciones que nada tienen que ver con el costo de la vida y se recurre a esquemas de contratación al margen de la regulación laboral14 (Ver Cuadro 1, Anexo).

    La desestructuración de las economías campesinas es una realidad evidente que desemboca en un movimiento migratorio creciente de población joven que busca nuevas formas de vida en los países del norte como indocumentados. La emigración actual cumple dos funciones muy importantes para el país: por una parte actúa como principal válvula de escape a las presiones del mercado de trabajo mexicano, tanto que sin esa válvula la paz social se vería seriamente amenazada. Por otra parte, sin la entrada de divisas que de manera creciente ingresan al país por el gran número de emigrantes que cruzan la frontera como indocumentados, la estabilidad socioeconómica estaría en riesgo. Coincidimos con la opinión de que el incremento de remesas tiene como sustrato el fracaso de la política económica instrumentada por la administración foxista (Aragonés, 2005).

     

    II. Desruralización nacional y migración furtivahacia el norte15

    “...el fin de las actividades que reproducen culturalmente a la comunidad plantea un fenómeno de desruralización a nivel nacional. La desruralización no sólo es a nivel económico, sino educativo, cultural y social”.

    Víctor Quintana

    Subordinada a la aldea global y a la incapacidad de los gobiernos del Tercer Mundo para satisfacer las necesidades básicas de la población, la movilidad migratoria se ha convertido en un fenómeno preocupante para las instituciones de los principales países receptores. El potencial desestabilizador que representa la incorporación de las poblaciones extranjeras de recursos pauperizados a una estructura sociocultural y política ya establecida aumenta en función del acotamiento de los Estados-nación y de su fragilidad económica. En este sentido, el proceso de globalización neoliberal, que hasta hoy ha generado regionalización y polarización aguda también ha impulsado el regreso al nacionalismo. La riqueza coadyuva a que los movimientos migratorios sean percibidos en estos países como una anomalía y no como un fenómeno natural del propio modelo liberalizador (Abascal, 1998).

    Tampoco los desposeídos mexicanos pueden encontrar un oasis tranquilo en los espacios privilegiados de los países del norte para ganarse el pan de cada día, está el riesgo de ser regresados al país de origen o sucumbir a los peligros que representa entrar el vecino país como indocumentados.

    Para acceder a ese espacio deben enfrentarse a las fronteras nacionales y a todo un sistema de agresividad y de falta de respeto a los derechos humanos que considera como delito la aspiración a un hipotético medio de sobrevivencia en los espacios marginados de la aldea global. En correspondencia a la migración furtiva del sur, crecen las milicias racistas conformadas por los ‘ejércitos de ciudadanos’ ahora denominados ‘cazamigrantes’ y por la Policía fronteriza de los Estados Unidos para hacer frente a los indeseables emigrantes que “invaden” su país (Tarrío y Concheiro, 1998).

    Los expulsados del sur no son bienvenidos a la mesa de los que viven en los reducidos espacios de los países desarrollados, alteran la paz y la armonía de su modus vivendi. Ni siquiera como trabajadores que van a contribuir a la creación de riqueza a bajo costo son admitidos en los mercados marginales de trabajo. Este hecho cuestiona la existencia de un espacio global para el bienestar de la humanidad, presente en el discurso de los gobernantes, que defienden la globalización, mientras que la ofensiva crea pueblos fantasmas en zonas agrícolas16 y la Organización Mundial de Comercio falla contra el arancel antidumpig mexicano del arroz (Rudiño, 2005).

    En la búsqueda de alternativas: la emigración nacional, causas y desafíos

    En el caso de México existen factores internos que actúan de manera específica como la situación económica y la creciente pobreza en el país en la expulsión hacia el norte a un gran contingente de ciudadanos mexicanos desafiando todos los riesgos de la emigración indocumentada y la concepción de ilegalidad que sobre la misma tiene el gobierno de Estados Unidos. A pesar de los recursos México es el país latinoamericano que más población expulsa hacia el exterior debido a la falta de empleo, la desatención del campo a la importación de productos agrícolas y a la competencia desleal, aceptada por los gobiernos neoliberales, factores que van más allá de los compromisos establecidos en la negociación del TLCAN, una negociación muy desfavorable para productores mexicanos. Los bajos precios de los productos campesinos, los bajos salarios que perciben los trabajadores y el deterioro del poder adquisitivo de los mismos se suman al hecho de que el 70% de los trabajadores no tiene seguridad social. Es decir, 30 millones de trabajadores de los 42.4 millones que conforman la PEA no goza de esa prestación (Rodriguez, 2005).17 La OIT informa que el poder adquisitivo de los salarios en México tiene un rezago de 20 años y, según el Banco Mundial, la canasta básica es inaccesible para 35% de los campesinos mexicanos (González, 2005).

    En 1900 había 103 mil mexicanos en Estados Unidos, 0.8% de la población total. De 1910 a 1930 la tasa de migración se triplica, cae de manera significativa durante el desarrollo estabilizador pero ante el agotamiento del modelo en los años setenta y con el inicio de la estrategia neoliberal se presenta un significativo aumento alcanzando en la actualidad el 9%. Los trabajadores mexicanos viven las consecuencias de la política neoliberal y con el TLCAN la fuerza de trabajo se transnacionaliza. La población nacida en México y que labora en Estados Unidos representa 20% de la PEA mexicana y si agregamos a los nacidos en EU de origen mexicano el porcentaje se eleva a 50%. La migración actúa como una válvula de escape a los problemas de desempleo en nuestro país (Garabito, 2005).18

    La migración es la principal válvula de escape a las presiones del mercado de trabajo mexicano, tanto que sin esa válvula la paz social se vería seriamente amenazada y también la estabilidad económica. México ha creado una adicción en torno al trabajo migratorio y el costo de esa adicción es la alta dependencia y vulnerabilidad respecto al flujo migratorio regulado desde fuera.19

    En las últimas décadas la migración experimentó incrementos en su intensidad y magnitud; se multiplicaron y diversificaron las zonas de origen y las de destino así como las rutas migratorias; la emigración se perfiló con un cariz más permanente y menos circular. Entre 1970 y 2003 la población de origen mexicano y la nacida en México pasó de 5.4 millones a 26.7 millones. De éstos, 16.8 millones nacieron en Estados Unidos, 8.1 millones son hijos de inmigrantes mexicanos y 8.7 de la segunda generación o más (CONAPO, 2004).20

    Con el modelo neoliberal desaparecen las condiciones de legalidad para transformar a ciudadanos en indocumentados como podemos observar en el cuadro 2, Anexo. En la medida que aumenta el número de indocumentados disminuye el de migrantes legales. El aumento del número de indocumentados se da a partir de los noventa, cuando Estados Unidos reduce el otorgamiento de visas y cierra parcialmente la frontera. El índice de crecimiento de los migrantes indocumentados aumentó en el período 1980-84 base 100 a 1212% en el quinquenio 2000-2004, mientras que el de migrantes legales pasó de índice 100 a 50% en el mismo período. En el primer quinquenio los indocumentados representaban 18% y en el último 85%. El primero aumentó 12 veces en ese período, mientras que el otro disminuyó de manera significativa. La emigración ilegal facilita a Estados Unidos el abastecimiento de fuerza de trabajo barata y por tanto la obtención de mayores ganancias. También le ofrece la posibilidad de obtener mano de obra para realizar aquellos trabajos que no interesa a los trabajadores estadounidenses. Según David Marquez, los indocumentados mexicanos representan 57% del total de migrantes en Estados Unidos (Márquez Ayala, 2005).

    Las remesas: ¿factor de estabilidad económica y social en el país expulsor de fuerza de trabajo?

    Este es un río de oro que fluye de norte a sur cada año,
    cada mes y casi cada día.

    Sergio Bendixen21

    La otra cara de la moneda de ese “río de oro” de las remesas enviadas a sus países a laque se refiere Bendixen está en la riqueza que generaron para Estados Unidos. En efecto, en 2003 diez millones de migrantes latinos en Estados Unidos enviaron remesas a sus países por 30 mil millones de dólares pero crearon una riqueza para Estados Unidos de 450 mil millones de dólares, lo que no valió para darle un estatus legal como inmigrado ni mayor seguridad como trabajador con derechos reconocidos, mientras sus salarios se han deteriorado en un 5% en los dos últimos años. Desde la perspectiva del envío de remesas, se estima que 61% de los adultos remiten dinero a sus comunidades al menos una vez al año (Cason y Brooks, 2004). México captó 38.7% del total de las remesas del conjunto de países latinoamericanos y, junto con Brasil, el 53.7%, más de la mitad de las remesas. Son fondos muy importantes para la región dado que en muchas comunidades representan entre 50 y 80% del dinero que percibe un hogar latinoamericano (Ver cuadro 3 y 4 Anexos).

    Las remesas enviadas se están consolidando como una de las mayores fuentes de divisas para el país. En el primer trimestre del año 2005 representaron 55% del valor de las exportaciones de petróleo y en el año 2004 fueron similares al de la inversión extranjera directa. Según el Banco de México, para el año 2005 las remesas representaron 20 mil millones de dólares (Gonzáles, 2005). Contrastadas estas entradas de divisas con las condiciones de deterioro de los países del sur ocasionadas por el sistema neoliberal global, no es casual que varios autores sostengan que el siglo xxi estará marcado por el signo de las migraciones (conapo, 2002).

    La era neoliberal global no sólo se expresa en los mercado de bienes, servicios y capitales sino también en la emigración internacional de los países menos desarrollados a los más favorecidos. El movimiento laboral que cruza las fronteras para ocupar puestos de trabajo forma parte de un mercado laboral internacional que a su vez es componente de un proceso globalizador más amplio.Las transferencias de remesas, a través de continentes y océanos, enviadas por los trabajadores migrantes hacia sus comunidades, a más de 100 millones de familias en el mundo entero permite la reproducción biológica, social y cultural de las mismas en sus países de origen (Zárate, 2004). Los migrantes representan el lazo que se establece entre el espacio local como punto de partida y el espacio global en donde ejerce un trabajo que le permite regresar una parte del pago obtenido a su lugar de origen; un espacio local habitado por su familia.

    No deja de ser una paradoja que en las áreas de libre comercio, como la integrada por el TLCAN, sea precisamente la fuerza de trabajo la que no tiene derecho a la libre circulación entre los países que lo integran y donde los migrantes se enfrentan a una frontera física establecida, pero también a la frontera socio-política construida por los ciudadanos y el gobierno, vigilada por los cazamigrantes y la policía fronteriza para que los trabajadores de uno de los países pertenecientes al área de libre comercio no la puedan traspasar.

    Migrantes enfrentados al riesgo que implica encontrar un trabajo

    El problema no se resuelve con bardas o simulaciones

    Juan Artola22

    Algo que es más fuerte que la gran frontera física, más fuerte que las balas de goma, las bardas o simulaciones para impedir la entrada a los emigrantes mexicanos que buscan trabajo en los Estados Unidos: es la oposición y el menosprecio a los migrantes y es el reflejo de una conducta racista. El problema más grave son las reacciones xenofóbicas de los gobernantes y de una parte importante de los ciudadanos del país del norte. A mediados del año 2004, la Patrulla Fronteriza comenzó a usar balas de goma en contra de los migrantes mexicanos, para impedir el acceso de indocumentados al país vecino; las balas se utilizaban de manera indiscriminada a lo largo de la frontera. Este hecho despertó una oleada de críticas en contra de los gobiernos de ambos países. La sorpresa fue todavía mayor cuando se supo que los gobiernos de México y Estados Unidos habían firmado un acuerdo, en junio de 2001, que autorizaba el uso de las balas de goma en contra de los indocumentados. El uso de las balas de goma fue defendido por el Secretario de Relaciones Exteriores, Luis Ernesto Derbez, que avaló la violencia en contra de los indocumentados con el falso argumento de que las balas de goma no son letales cuando en realidad pueden causar graves daños, a veces mortales, dado que son de metal recubiertas con una capa de hule.

    Sin que se hubiera resuelto el problema anterior, un grupo racista, autodenominado cazamigrantes encabezado por Chris Somcox, propietario del periódico Tombstone Tumbleweed, integrado por rancheros y ex militares y que es considerado por las autoridades de ambos lados como muy peligroso, trata de impedir el cruce de indocumentados con el argumento de que Estados Unidos está siendo invadido ante la insuficiencia de agentes de la Patrulla Fronteriza para salvaguardar la zona limítrofe e impedir que sigan entrando al territorio estadounidense. El grupo xenofóbico, con sede en California, ha reclutado más de mil voluntarios de las 50 entidades estadounidenses, 30 pilotos con 16 aeronaves y un importante arsenal utilizado en el operativo contra migrantes que iniciaría el primero de abril de 2005 (García Hernández, 2005). Sólo un centenar de reclutados acude al llamado de los cazadores de indocumentados y se decide comenzar las operaciones el día 3. Uno de los involucrados afirma: “Este es un país de leyes que ha sido vulnerado todos los días con el ingreso de cientos de extranjeros, en su mayoría de origen mexicano, por lo que cientos de civiles estadounidenses fueron entrenados por fuerzas especiales del Ejército para poner un alto a ese ingreso”.23 El proyecto fue elogiado y apoyado por Schwarzenegger, gobernador de California, inmigrante de Austria y nacionalizado estadounidense. Nos parece interesante retomar la opinión de Samuel P. Huntington sobre la población migrante, cuando reafirma los sentimientos que comparte con algunos de sus conciudadanos.

    “La entrada continua de un gran número de hispanos en Estados Unidos pone en peligro la preeminencia de la cultura angloprotestante blanca y la posición del inglés como única lengua nacional. Los movimientos nativistas son, por eso, una respuesta plausible a todas las tendencias, y en situaciones de grave depresión y dificultades económicas, la ‘solución de los Balcanes’ seguirá latente contra los hispanos” (Villeda, 2005: 21).

    Descampesinización y fenómeno migratorio

    Los trabajadores mexicanos, en su mayor parte jóvenes, campesinos, obreros, y desempleados, no asumen la emigración por aventura sino porque no encuentran en el país la satisfacción de sus necesidades. Al afrontar la emigración asumen un enorme riesgo físico y el más absoluto rechazo de fuertes grupos de ciudadanos del vecino país. Se enfrentan a una realidad contradictoria: por una parte, como trabajadores, necesitan encontrar un trabajo, y por otra, son socialmente discriminados. No obstante, mientras los migrantes cruzan la frontera como indocumentados con riesgo de perder la vida, nosotros como mexicanos no debemos olvidar que su trabajo representa la segunda fuente de divisas de este país, después del petróleo (Arredondo, 2004). Esta situación representa una gran paradoja en las relaciones entre México y Estados Unidos porque esta fuerza de trabajo mexicana es importante y necesaria –incluso imprescindible–, para la economía estadounidense; no obstante, los trabajadores, muchos de ellos campesinos, enfrentan fuertes riesgos físicos para entrar al país vecino en busca de ocupación, un trabajo como indocumentados y por tanto perseguidos y sin seguridad laboral, sin derecho a la salud, con remuneraciones inferiores a las de los trabajadores nativos y en ocupaciones que los norteamericanos no quieren realizar.

    Históricamente, los campesinos mexicanos apoyaron el desarrollo nacional mediante la aportación de bienes-salario que permitían mantener bajo el costo de la fuerza de trabajo. Actualmente el Banco de México informa de la salida de capitales del país por 4 mil 600 millones de dólares que fueron depositados en instituciones financieras del exterior, mientras nuestros campesinos exponen su vida a los riesgo que implica el cruce de la frontera y si logran acomodarse, se enfrentan a la discriminación, los abusos laborales, la persecución para sobrevivir y la dificultad para enviar algunos dólares a su país de origen, al costo de un significativo porcentaje. Estas remesas, en conjunto, representan una de las principales fuentes de divisas para su país de origen. En el caso de México, los migrantes, junto con PEMEX, –no los exportadores, ni los banqueros, ni los inversionistas bursátiles–, mantienen la economía mexicana a salvo”24 y son los que pagan los intereses de una enorme deuda externa, que ellos no contrajeron. Los marginados del país están siendo los salvadores de la patria.

    La política seguida por los gobiernos neoliberales –en la que el gobierno actual busca satisfacer a Estados Unidos– es una concesión al vecino país traducida en agravio a nuestros productores de granos y la pérdida de nuestra soberanía y seguridad alimentaria, seguridad que todo país debe mantener para no poner la alimentación nacional en manos de potencias extranjeras. Ahora bien, ¿en el gobierno actual no existe una contradicción de intereses entre aquellos miembros del gabinete que pertenecen al grupo de grandes agroexportadores del país? Se trata de un grupo muy reducido pero con grandes ventajas. ¿No están favoreciendo la importación de granos y anulando el pago de aranceles negociado en el TLCAN para no verse afectados en las exportaciones de sus productos? No cobrar los aranceles pactados representa un costo para el país y la quiebra de nuestros productores de granos. Los exportadores agrícolas representan un grupo muy pequeño pero con un gran poder de presión y actualmente de decisión.

    ¿Por qué el gobierno de Fox trata de condicionar el PROCAMPO a los campesinos de Zacatecas de manera que dejen de sembrar fríjol para no acabar con la tierra y le proponen como opción la siembra de cebada cuando existe una sobreoferta? El fríjol fija el nitrógeno mientras que los cereales lo empobrecen ¿No será para satisfacer los intereses de alguna cervecera?25

    En la incertidumbre que caracteriza al mundo actual y nuestro país una cosa es cierta: cuando la dependencia alimentaria del exterior sea irreversible, los alimentos importados se pagarán a precios reales dado que los subsidios de Estados Unidos a las exportaciones actuales representan una estrategia para eliminar a sus competidores (ya sean productores de granos, ganaderos e incluso grandes horticultores). Podrán dar la batalla en nuestro mercado gracias a que disponen de mano de obra barata para trabajar en los campos de California y en otros muchos campos de los Estados Unidos26 mano de obra suministrada por los gobiernos neoliberales del continente mientras en los campos mexicanos se quedan con “casas fantasma y comunidades fantasma” (Hernández Navarro, 2005).

    Es necesaria la reinvención de políticas públicas para los productores del campo, para los campesinos, porque el grupo mínimo de exportación obtiene elevadas ganancias pero mantiene una situación muy desfavorable, con sueldos muy deprimidos para los trabajadores. Los jornales y la eventualidad de los trabajadores en la cosecha de hortalizas en la que también está involucrada la familia no le permite la sobrevivencia. Tampoco le permite la sobrevivencia, por retomar sólo un caso, a los campesinos productores nacionales de durazno y manzana de Chihuahua que abastecían nuestros mercados con sus frutas y daban trabajo a la comunidad. Han desaparecido por la eliminación de los aranceles que protegían su mercado frente a la competencia estadounidense. Los productores de Chihuahua son desplazados por la fruta producida en California con fuerza de trabajo mexicana. Ahora, en Chihuahua, 45 municipios rurales tienen crecimiento negativo de población (Avilés, 2005). Los frutales estaban considerados como productos llamados a ejercer un papel destacado en la reconversión productiva por considerarlos más rentables. Con anterioridad a que los gobiernos neoliberales inventaran la “modernización del campo”, una buena proporción de campesinos disponían de maquinaria, fertilizantes y sostenían una producción moderna de la que carecen actualmente, lo que no deja de ser una paradoja. El modelo neoliberal ha sometido los recursos del sector social y el proyecto campesino a los intereses del capital; la negativa gubernamental de proporcionarle los recursos económicos que necesitan para que puedan ser productivos los está condenando a su desaparición.

    El éxodo de campesinos jóvenes que cruzan la frontera como indocumentados, asumiendo graves riesgos, supone una gran pérdida de fuerza de trabajo para el país; por lo regular se van los que tienen mayor iniciativa para hacer producir los campos de México, aumentar la riqueza interna e impulsar desarrollo de la nación. No hay que valorarlos por las remesas que envían, sino por lo que representa para el país la pérdida de su fuerza de trabajo, una fuerza de trabajo que para Estados Unidos no ha tenido ningún costo de reproducción. La emigración es causada por la venta y concentración de los bienes nacionales, por la entrega del país a pequeños grupos nacionales y extranjeros y por la incapacidad de los gobiernos para impulsar políticas públicas para favorecer la producción nacional.

    Un país con un modelo de desarrollo apropiado, con una organización de la producción adecuada, con sueldos que satisfagan las necesidades de más de 100 millones de productores y consumidores es un país con viabilidad para impulsar el desarrollo y satisfacer las necesidades de la población. Pierde esa capacidad cuando los millones de trabajadores activos, sin posibilidades de subsistencia, se ven obligados a producir riqueza fuera de su país de origen. También pierden la capacidad de impulsar el desarrollo cuando la riqueza que se produce en el país y los impuestos de la población trabajadora son exportados. Esta es la realidad que muchos quieren justificar con la globalización.

     

    III. Capitalización de la naturaleza y respuestascampesinas e indígenas. Nueva ruralidad, estrategias de sobrevivencia y reproducción social

    En la situación en la que nos encontramos partimos de dos situaciones expresadas desde distintos ángulos y posiciones en las que se ubican los actores, cómo dice Long, desde los diferentes “mundos de vida”.27

    1) Desde la perspectiva del modelo capitalista global en el que “se configura una nueva fase de saqueo de la naturaleza y del trabajo en el imaginario de la globalización neoliberal [...] las nuevas formas de dominación prolongan e intensifican los anteriores procesos de apropiación destructiva de la naturaleza” (Leff, 2006), principalmente a partir de la década de los ochenta, con el paradigma neoliberal impuesto, en México, por Miguel de la Madrid. Desde una perspectiva más amplia, Porto-Goncalves considera que la “dinámica de la sociedad capitalista muestra, además de la insostenibilidad ambiental, la insostenibilidad política. [:::]La productividad biológica primaria del planeta ha sido ignorada por un irreal optimismo moderno-colonial que presupone que las materias primas y la energía, fruto del trabajo de las poblaciones de los países del Tercer Mundo deben continuar fluyendo en el mismo sentido y dirección de la geografía moderno-colonial; es decir, hacia los países y clases ricas de los países ricos o para clases ricas de las regiones ricas en los países pobres” (Porto-Goncalves, …: 19-20).

    ¿Cómo y por qué los recursos naturales deben continuar fluyendo del Sur hacia el Norte? Estamos en el colonialismo del saber, de la apropiación de los recursos naturales y del poder (Idem). La voracidad del capitalismo global, para el que no existen fronteras ni personas, es insaciable. De ahí la invención del paradigma neoliberal-global al que se alinearon los grupos de capital y los gobiernos de los países del Sur porque también ellos son favorecidos con las migajas que le caen de la mesa de los ricos por la sumisión y sometimiento de estos mismos gobiernos.

    2) Desde la perspectiva campesina; las escasas opciones que enfrentan los campesinos desde su realidad social los obliga a buscar diversas estrategias que le permitan la sobrevivencia y reproducción social de los actores rurales. En este sentido habrá que considerar a las familias, a las unidades domésticas campesinas y a sus miembros como agentes de su propia inserción en el sistema, como entes capaces de producir con sus decisiones y acciones variadas y diversas; formas organizativas para asegurar sus condiciones de producción y reproducción. El elemento activo que permite dar cuenta de la existencia y la dinámica de esta economía debe de encontrarse en las relaciones sociales que movilizan las energías y los recursos campesinos. Las relaciones que se establecen entre las unidades domésticas activan los principios de interdependencia y solidaridad familiar alrededor de las acciones necesarias para su sobrevivencia (Martínez y Rendón, 1983: 17). Por tanto, hay que revalorar a los sujetos, miembros de las familias y grupos domésticos como personas capaces de hacer reaccionar estas mini-estructuras, tejiendo relaciones con alcances tanto internos como externos. Las interrelaciones sociales entre los miembros de las familias, mediante la acción solidaria les permiten ejercer un contrapeso o espacio de maniobra a pesar de su posición subordinada (Long citado por Pérez, 2007).

    En la vida campesina la articulación de la producción, las relaciones familiares y el consumo son términos operativos de las estrategias de sobrevivencia en las que el grupo doméstico campesino tiene una estrecha relación de la familia con la tierra. El mantenimiento y la expansión de la tierra agrícola son parte de la misma estrategia de vida de la familia campesina (Salles, 1998).

    Desde el ámbito de la reproducción social, Salles y Oliveira consideran que la familia es el ámbito privilegiado de la reproducción biológica y de la reproducción social en sus aspectos biológicos y culturales. La reproducción del grupo doméstico campesino requiere de la reposición de las condiciones para dar continuidad al proceso de producción mediante el desempeño de labores desde la crianza de la prole a la manutención de las condiciones para mantener un hogar. El eje articulador de las relaciones familiares es el proceso productivo mediante el cual se construyen relaciones de producción, reproducción y consumo (de Oliveira y Salles, 1988a). Los procesos de reproducción incluyen la reproducción biológica y social. Estos últimos se refieren a los aspectos materiales y simbólicos presentes en la existencia de los grupos campesinos (de Oliveira y Salles, 1988b).

    Los cambios generados en las estructuras económicas y políticas, por los ajustes estructurales realizados por el gobierno de Miguel de la Madrid, han implicado cambios profundos del papel del Estado en el desarrollo rural. Las formas de gestión y las políticas impulsadas por los gobiernos neoliberales han deteriorado las formas de vida rural y de los campesinos. La imposición del modelo neoliberal regido por el libre mercado y la competitividad han desestructurado al sector rural, principalmente a los campesinos. El proceso de reproducción biológica y social pasa por diferentes etapas en las que se dan múltiples y variadas estrategias originadas por las diferentes formas de acumulación de capital que afecta la vida campesina. Asimismo las políticas públicas para el campo, impulsadas por los gobiernos neoliberales y el TLCAN, han provocado la desestructuración de los productores rurales y la ruina del campo mexicano, profundizado, todavía más, la crisis campesina (Tarrío, Concheiro y Comboni, 2007). Sólo los grandes consorcios, extranjeros y nacionales, obtienen importantes beneficios. A nivel nacional, un grupo de productores-exportadores de hortalizas, estimados en unas 20 familias, entre las que destacan: Labastida Ochoa, Nieto, Usabiaga y Fox siguen disfrutando de jugosos negocios. Sus intereses personales los lleva a oponerse a la renegociación del TLCAN aunque con ello se ponga en riesgo la soberanía alimentaria y el bienestar de la mayor parte de los productores mexicanos (Tarrío y Comboni, 2004).

    La nueva ruralidad: algunas estrategias de sobrevivencia y reproducción social en el medio rural

    En la perspectiva de la nueva ruralidad y desde los mundos de vida rurales (Long, 2007) surgen nuevas reflexiones y aportaciones teóricas que nos permiten aproximarnos a la comprensión de las diversas estrategias y proyectos campesinos de vida para enfrentar los retos que le plantea la realidad actual. En efecto, la población campesina se ve obligada a buscar múltiples actividades para su sobrevivencia y reproducción social, mismas que van más allá de las ocupaciones tradicionales y que corresponden a estrategias seguidas por los miembros de la unidad doméstica. La “pluriactividad” en el medio rural abarca actividades agrícolas y no agrícolas como hoteles, comercio, restaurantes, manufactura (maquila), servicios sociales, comunales, etc. Estás actividades, dice Kay (2007), son más productivas y generan ingresos superiores a las actividades agrícolas. Las actividades rurales no agrícolas han adquirido un dinamismo e importancia creciente en relación a la actividad agropecuaria tanto en la generación de empleos como de ingresos.

    Asimismo, José Graziano da Silva analiza, en Brasil, la importancia de las ocupaciones rurales, no agrícolas, en la población económicamente activa del sector primario. El autor encuentra que el número de familias dedicadas exclusivamente a actividades agrícolas tiende a decrecer mientras que el número de trabajadores y familias rurales ocupadas en actividades no agrícolas aumenta notablemente, algunas de ellas fueron transformando y diversificando las formas de vida y las alternativas de empleo en el medio rural. El autor constata que el número de familias con las que conviven ancianos jubilados y desempleados crece rápidamente en el medio rural brasileño (da Silva, 2005).

    Nueva ruralidad y actividades ecoturísticas

    En este apartado esbozamos, grosso modo, la importancia de las actividades eco-turísticas mediante el análisis más específico de dos experiencias ecoturísticas a partir de sus recursos y de la cultura local, así como sus posibilidades y limitaciones para la sobrevivencia y reproducción social de los campesinos desde de sus propias posibilidades e iniciativas. Nos planteamos de inicio algunas interrogantes: ¿a quiénes benefician, realmente, estos proyectos ecoturísticos? ¿Son para el desarrollo y beneficio de los pueblos que habitan en áreas naturales? ¿Responden a la generación de empleos y al desarrollo sustentable de la población rural o benefician fundamentalmente a los inversionistas? ¿Se puede pensar en una relación equitativa entre los campesinos y los inversionistas?

    El turismo, como define Lagunas, más que un componente social y económico de los flujos de viajeros, es un proceso de imágenes, relaciones, signos y representaciones identitarias (Lagunas, 2007). Lagunas considera que el turista es un actor social al que podemos ver participando de esa intensificación creciente de las movilidades que conoce la sociedad mundializada actual, esa dislocación de la experiencia de la que la otra gran figura es el inmigrante, que, a diferencia del turista que viaja para ser servido por sus anfitriones, se desplaza para ponerse al servicio de éstos.

    El sector turístico mexicano define al turismo rural como “los viajes que tienen como fin realizar actividades de convivencia e interacción con una comunidad rural, en todas aquellas expresiones sociales, culturales y productivas de la misma comunidad”. “En el turismo rural se buscan espacios poco urbanizados que cuenten con un paisaje natural y cultural totalmente ajeno al de las ciudades, donde destaca la relación armoniosa que tienen sus habitantes con su entorno; esto permite ofrecer una o varias posibilidades de esparcimiento con bajo impacto ambiental, que contribuyan a la valoración y respeto de la población local” (Ortiz, 2005).

    Antecedentes del ecoturismo

    Según Ortiz Rodríguez, el llamado turismo rural o ecoturismo surgió en España. “Ante la demanda creciente de la población europea, España logra satisfacer esa demanda al contar con la infraestructura adecuada: el turista europeo, cansado de la vida agitada y convulsionada de las grandes urbes, busca la tranquilidad del campo pero fundamentalmente la participación en la cultura y las actividades cotidianas de los habitantes locales; por ello los campesinos españoles, con el apoyo decidido de las diferentes instancias gubernamentales locales, han habilitado sus casas, villas o conventos como hostales para brindar un hospedaje confortable” (Ibidem).

    Este nuevo concepto de turismo impactó en muchos otros lugares de Europa y América Latina; por ello las autoridades comenzaron una campaña para impulsar un turismo de calidad que sea rentable y sustentable. Con apoyo de emprendedores se comenzaron a construir edificios lujosos con campos de golf; no obstante, estos complejos turísticos van en contra de la naturaleza. En definitiva, sigue siendo un turismo para un selecto grupo de personas adineradas. A diferencia del turismo ecológico, estos turistas consumen más recursos naturales y provocan más contaminación y deterioro del medio ambiente.

    A partir de los noventa surgieron nuevas tendencias y motivaciones para viajar. Se observaba el interés de los turistas para experimentar nuevas vivencias, fuera de lo cotidiano. Entre estas actividades estaban la convivencia con la naturaleza, las formas de vida y cultura de las comunidades visitadas y las actividades al aire libre que representaban el contacto con otras formas de vida y con otras culturas y un reto físico en el cuidado de la salud. Este cambio de interés no es ajeno a la situación macrosocial que se vive en torno a la crisis misma del paradigma de la modernidad. Evidentemente ya no se trata sólo de vincular al turista con el sentido hedonista del turismo de sol y playa; actualmente se observa una estrecha relación entre turismo, cultura, sociedad y medio ambiente y, por consiguiente, se eslabona con el modelo de desarrollo sustentable expresado con anterioridad.

    La actividad turística es vista como un momento de descanso que rompe con el ritmo de vida cotidiano, como la búsqueda de un espacio para olvidarnos del cansancio de la vida diaria, como un momento de ocio o de descanso. Actualmente se han integrado nuevas áreas ampliando así los espacios turísticos tradicionales e incorporando otros nuevos para el disfrute de la naturaleza a través del ecoturismo y para liberarse del estrés de las grandes urbes. El surgimiento de estas nuevas necesidades de ocio se dan, principalmente, en los países primer mundistas donde se buscan experiencias nuevas. Es por esto que el turismo ecológico es cada vez más dinámico y fecundo En este contexto ha surgido el concepto de ecoturismo cuya principal motivación es el deseo de visitar lugares naturales vírgenes o lugares donde la presencia humana sea escasa y donde el turista pueda salir de las grandes urbes, conocer y tener contacto directo con fenómenos naturales y olvidarse del estrés. Entre estos lugares naturales podemos citar los parques, áreas de protección natural, el campo y lugares habitados por indígenas . El turista juega entonces un papel muy importante como agente de cambio o de contribución en la conservación de las culturas.

    De acuerdo con algunos autores, el ecoturismo es considerado como aquella modalidad turística ambientalmente responsable, consistente en viajar o visitar áreas naturales con el fin de disfrutar, apreciar y estudiar los atractivos naturales como el paisaje, la flora y la fauna silvestres así como cualquier manifestación cultural del pasado y del presente y a través de procesos que promuevan la conservación. Esta forma de turismo tiene bajo impacto ambiental y cultural, y propicia un involucramiento activo y socioeconómicamente benéfico para las poblaciones locales (Ibidem).

    Hoy, en un paquete turístico tradicional aparecen nuevas propuestas que satisfagan las necesidades y la demanda de un público diverso y plural como el ecoturismo, es decir, el turismo cultural, rural y urbano. Esto es posible gracias a la existencia de nuevas tecnologías de la comunicación y a la disminución del costo del transporte aéreo, lo que permite ofrecer una amplia variedad de nuevos productos y destinos turísticos. Aunado a lo anterior los receptores turísticos deben procurar una amplia gama de servicios, entre ellos la comida ya que el turismo desde “su existencia se ha interesado por procurar alimentos a los viajeros y turistas, por eso, en sus guías presentan, junto a las rutas y circuitos de los lugares más interesantes para visitar, una información de hoteles y restaurantes, donde se pueda comer ya sea platillos nacionales y locales o de la llamada comida “internacional” (Lagunas, 2005).

    Dentro del ecoturismo, España es el país que más se ha diferenciado, en los últimos tiempos, a nivel internacional por proponer destinos turísticos muy importantes para el turismo rural, además del turismo tradicional. Hoy en día el turismo también refleja un mejoramiento significativo de las condiciones de vida de los trabajadores y trabajadoras, especialmente de los países desarrollados que disponen de mayor tiempo libre y recursos económicos que les permiten viajar internacionalmente.

    Desarrollo ecoturístico en el medio rural y desde la cultura local

    El turismo atrae grandes capitales y, como consecuencia de la globalización, se ha convertido en una industria enorme y generadora de cuantiosos recursos. La mayoría de los lugares ecoturísticos están ubicados en los países del tercer mundo. En estos países se encuentran paisajes fantásticos que gustan y disfrutan los turistas de los países desarrollados, representando así un ingreso importante de divisas para los países en desarrollo y para los habitantes de los lugares cercanos a estos centros. Los gobiernos del tercer mundo están captando parte de este mercado. Según Cordero (2006), el turismo en 1998 había captado 439.393 millones de dólares. Sin embargo cabe destacar que en los diez países consumidores del turismo se encuentran las ganancias más altas por el turismo. Estos países son del Primer Mundo.

    Por estas razones se han llevado a cabo acuerdos entre naciones para contribuir al desarrollo del turismo, acuerdos como el transporte aéreo regido por gobiernos caseros con normas internacionales y del país de origen. También la asociación internacional de transporte aéreo ha establecido tarifas más asequibles, lo que ha contribuido ampliamente al desarrollo del turismo a nivel mundial.

    Hoy en día las necesidades y deseos de los turistas internacionales han cambiado pues el tipo de vida actual, una vida llena de estrés y preocupaciones, ocasiona que las personas busquen otro tipo de entretenimiento en el que puedan encontrar tranquilidad, paz y descanso, que muchas veces el turismo tradicional, sol y playa, no les permite. Por estas razones ha aparecido un nuevo segmento de mercado turístico que busca brindar nuevas experiencias que permitan mayor contacto con la naturaleza, contacto social con las comunidades autóctonas, ya sean indígenas o campesinas. De esta manera se da una interacción directa entre el que habita en el lugar y el que lo visita. El ecoturismo es un tipo de turismo basado en experiencias vivenciales, generalmente protagonizadas por viajeros con alto poder adquisitivo que buscan conocer, compartir y aprender de las comunidades indígenas a partir de su hábitat natural” (Idem).

    Estas nuevas tendencias han dado lugar a que intereses empresariales estén volcados a invertir en lugares naturales para atraer turistas internacionales y ofrecer actividades que satisfagan sus necesidades. Sin embargo, ¿qué pasa con los habitantes de estos lugares?, ¿en verdad se benefician con estas inversiones?, ¿están de acuerdo en que personas extrañas al lugar lleguen a convivir, desde una posición de ejercicio de poder que le da el capital y compartir los recursos que por tanto tiempo les pertenecieron y estuvieron intactos?

    Desde el punto de vista de otros capitales no existe interés en aceptar esta democratización ni a aceptar el derecho a realizar turismo en función de diferentes niveles sociales (capas obreras y populares) pues esto implicaría una pérdida de competitividad y de ingresos frente a otros capitales tanto domésticos como externos. Hoy en día la posibilidad de acceder al deleite del turismo se observa desde un punto de vista de mejoramiento de la calidad de vida de los trabajadores. Existen sectores sociales ubicados en países en donde no se cuenta con los recursos para poder acceder al turismo.

    El desarrollo del turismo en el marco capitalista puede verse a través de una contradicción: por una parte, los perfeccionamientos técnicos y organizativos inherentes al capital propician un abaratamiento relativo del transporte, el alojamiento y la producción de comidas que posibilitan que sectores sociales más amplios accedan a este disfrute. No obstante, apenas un 10.4% de la población mundial accede al turismo si se tiene en cuenta que en el año 2000 se reportaba una población total mundial de 6.055 millones y que en 1998 hubo un poco más de 635 millones de arribos turísticos (Cordero, 2006) .

    La democratización turística es imposible de alcanzar; algunas personas no pueden viajar por el bajo nivel de ingresos. El ecoturismo, o también llamado etnoturismo o turismo ecológico, nos permite sin embargo explotar nuevas actividades y nuevos lugares relacionados con la naturaleza como el turismo de aventura, ecológico, cultural, arqueológico y mochilero, entre otros. Esta forma de turismo va enfocada a personas que buscan nuevas experiencias que ponen acento en la cultura y en la naturaleza y que conllevan una demanda de servicios locales, así como el interés de los capitales privados y de los gobiernos estatales para construir infraestructura y ofrecer mejores servicios y atracciones a este sector en crecimiento. Algunas veces esta inversión aumenta la generación de empleos para los habitantes del lugar y para el cuidado del medio ambiente.

    El turismo rural y la nueva ruralidad: dos casos divergentes

    Nos referimos aquí a dos casos con situaciones muy diferentes:

    1) El caso del ejido “El limón”, en el Estado de Morelos, donde se construyeron cabañas con el objeto de generar empleos en el lugar y tener un desarrollo sustentable. En este caso se consideró el turismo rural como una estrategia local para la generación de empleos en villas y pueblos, para lo cual fue necesaria la participación de emprendedores, financiamiento y lo más importante, para el desarrollo de recursos humanos. Ortiz, en su tesis de maestría (citada anteriormente), analiza el turismo rural del grupo Tlajpiya, del ejido El limón. Argumenta que “la inversión se traduce en una diversificación de ingresos como eje táctico para el desarrollo ya que el turismo rural no sólo es una oferta de servicios sino también una forma de movilizar la gastronomía local, la actividad artesanal, la valoración del patrimonio cultural e histórico, del ambiente natural y las actividades tradicionales de la vida cotidiana”.

    2) Otro caso, ubicado entre los límites del Estado de Hidalgo y el Estado de México, denominado “Los arcos del sitio”, donde el turismo ecológico no ha tenido grandes beneficios para la población. El lugar tiene un acueducto construido por nuestros antepasados para transportar el agua al otro lado del río, son arcos enormes y muy bellos que atraen una gran cantidad de turistas y que fueron de gran beneficio para los habitantes cercanos al lugar, los cuales acudían los fines semana a vender los productos elaborados por ellos mismos como tunas, elotes, pulque, antojitos mexicanos, etc. La venta de estos productos era de gran ayuda para los habitantes del lugar, en su mayoría de bajos recursos.

    Recientemente se han realizado inversiones para modernización de este espacio rural: Se han construido un hotel, restaurantes y actividades recreativas; pero también se ha restringido la entrada libre al lugar. Ahora se tiene que pagar una cuota para poder disfrutar de esta maravilla construida por el hombre, pero a la vez ha ocasionado que los habitantes sean despojados de los lugares donde tenían sus pequeños comercios siendo desplazados a la periferia de la zona de recreación. Los campesinos perdieron un ingreso necesario para el sustento de sus familias; perdieron una de sus estrategias de vida que complementaban sus magras actividades agrícolas. Es aquí donde observamos una limitante del ecoturismo que no ha beneficiado a la población local y que, además, les ha quitado una fuente de empleo que representaba para los habitantes de la zona una estrategia de sobrevivencia y un medio de reproducción social del grupo campesino.

    Como se puede observar, son casos opuestos: en el primero son los propios sujetos los actores sociales de esta experiencia, mientras que en el segundo, los inversionistas, mediante el ejercicio del poder, impiden a los habitantes de la zona la posibilidad de un desarrollo y aprovechamiento propio de sus recursos transformándolos en fuerza de trabajo de bajo costo para los dueños del todopoderoso capital; también les quitan la posibilidad del disfrute de una zona que les pertenecía y los despojan de los espacios que formaban parte de su vida y de su historia.

    Medio ambiente y normatividad

    Otra cuestión importante es el respeto a la ecología y al medio ambiente; para ello es indispensable que, al desarrollar un proyecto de inversión en áreas naturales, exista una normatividad que regule los patrones de conducta ajenos a la vida cotidiana de la población y de la zona para no afectar a los habitantes del lugar y para evitar la depredación de la flora y fauna silvestre e impedir la contaminación y el consumo de alimentos chatarra, para impulsar el ahorro del agua, para respetar los ritos y las actividades culturales, el uso de baños secos y, en definitiva, para la conservación del medio ambiente.

    Para cumplir con esta normatividad se hace necesario informar y capacitar a los habitantes del lugar para atender a los visitantes en temas como primeros auxilios, manejo y cuidado higiénico de alimentos, adquirir conocimientos sobre las zonas arqueológicas para así informar a los turistas sin dejar de lado las narraciones y significados históricos y simbólicos asociados a los lugares turísticos. Se debe proporcionar a la población local conocimientos básicos en administración para contribuir al crecimiento y fomento de las áreas turísticas para beneficio de todos los actores involucrados.

    Una de las estrategias de las poblaciones rurales para la generación de empleos a nivel local ha sido el impulso al turismo rural como una estrategia de vida que ayude a las poblaciones a aumentar sus ingresos y conservar su territorio en las dimensiones ecológicas, mediante la conservación de los recursos naturales, culturales, políticos y económicos. No obstante, no siempre se cumple con este objetivo dado que son desplazados por los capitales externos que vienen a alterar la vida cotidiana provocando una resistencia al cambio.

    Los inversionistas solo buscan su beneficio y la generación de utilidades; mantienen una posición excluyente respecto de los habitantes de la región a quienes privan de sus propios recursos. No se preocupan del cuidado de los recursos naturales ni de la formación profesional de la población rural de la región para que puedan ocupar los puestos de trabajo que se generan; tienden a imponer la fuerza de trabajo más calificada, incluso externa, sin ofrecer oportunidades para los nativos a los que marginan a las actividades de limpieza.

    Los recursos naturales son un patrimonio de la humanidad de los cuales depende nuestra calidad de vida, sin embargo hoy en día la naturaleza está en crisis por la contaminación y el abuso de las industrias fruto de ambiciones de lucro. El turismo ecológico es una nueva tendencia de la industria hotelera que si no se maneja con cuidado o no se cumplen las normas sobre medio ambiente o no se manejan con cuidado puede conllevar a que lugares vírgenes sean dañados o desaparezcan en acciones que afecten a terceros. Debe, por tanto, buscarse un equilibrio entre las inversiones y el desarrollo de las personas que habitan en los lugares de turismo ecológico; de esta manera, al menos a nivel teórico, se puede pensar que ambas partes salen beneficiadas y se logre el desarrollo sustentable.

    Para terminar retomamos algunos tópicos utilizados referentes al ecoturismo: por una parte, igual que el turismo tradicional, el ecoturismo sigue siendo un turismo de minorías en el que los habitantes del medio rural son instrumentalizados por el capital, como fuerza de trabajo barata para las empresas hoteleras de servicios ecoturísticos. En estos casos los pequeños negocios de los lugareños suelen ser desplazados. Por otra parte, el turismo rural está relacionado con el concepto de lo sustentable pero, ¿qué es lo sustentable? Lo sustentable es una forma de manejo que permite la regeneración de la naturaleza de manera que asegure su reproducción para las generaciones futuras. ¿Qué tanto los proyectos ecoturísticos, en manos de prestadores de servicios turísticos, ajenos al medio, se preocupan de la sustentabilidad ecológica o sólo representa un concepto vacío de contenido? Lo sostenible se aplica más al crecimiento económico, el cual apunta a generar un fondo de inversión, para asegurar el proceso productivo y sus resultados óptimos.

    Para cerrar estas páginas dedicadas a los cambios ocasionados por la modernización neoliberal, los impactos del TLCAN para el campo y los campesinos, la desestructuración de los productores y el deterioro del nivel de vida de los actores rurales, que los obliga a buscar nuevas formas de vida para la sobrevivencia, diremos que se plantean nuevas estrategias rural-urbanas, insertas en los espacios rurales, a las que se le viene denominando “Nueva ruralidad” (Concheiro, 2006). Los límites de la especialización de actividades entre ambos espacios se han diluido notablemente. La entrada de capitales al medio rural, para hacer negocios es referida como la capitalización de la naturaleza. ¿Sofisma o realidad?

    Desde distintos ángulos y de diversas maneras los campesinos están en pie de lucha en contra del modelo neoliberal y la globalización impulsados por un grupo de empresas capitalistas que, teóricamente, apostaron por la libre competencia de un mercado entre desiguales. Ávidas de riquezas minerales, petrolíferas, acuíferas, bosques, entre otros, estas empresas conforman un núcleo espacial de dominio sociopolítico de los grupos de poder de la geopolítica global. Su estrategia es el dominio de los espacios económicos y geopolíticos mundiales como la Amazonía en Brasil y a nivel más reducido la Selva Lacandona en México, por citar sólo algunos, y sin mayor preocupación por la sustentabilidad de la naturaleza.

    Frente a estos grupos de poder encontramos a la población campesina tejiendo estrategias para defender sus derechos a la vida y a la sobrevivencia: desde los farmers norteamericanos hasta los campesinos europeos y latinoamericanos y de otros lugares del planeta. De forma concreta citamos al “Movimiento el Campo no Aguanta Más” en México, “El Movimiento de los Sin Tierra” en Brasil y Los seringueiros de la Amazonía brasileña, asesorados por Chico Mendes, líder del movimiento, asesinado por intereses mezquinos de los grupos de poder.

    Carlos Walter Porto-Goncalves (2001) (que asume el liderazgo) nos habla de una nueva geografía que reconoce que el planeta es uno, pero los mundos son muchos. Ni un mundo, ni una tierra. El territorio y el terruño son un locus, un espacio en el que se asienta la cultura apropiándose la tierra: simbolizándola, significándola, marcándola, geo-grafiándola. El seringueiro se va forjando en esa referencia inagotable con su medio, con ese mundo externo y extraño que es la naturaleza. Naturaleza desnaturalizada. Naturaleza cultivada, culturalizada Porto Goncalves, 2001.

    Mientras los campesinos mexicanos siguen luchando por un mundo donde quepan muchos mundos; desde muchos frentes, los campesinos también luchan, por una forma de vida: por la conservación de la naturaleza y para seguir siendo campesinos.

     

    Reflexiones finales

    Si bien nosotros centramos nuestro trabajo en el campo, en sus actores, en sus problemas y realidades, en las políticas gubernamentales, tampoco ignoramos que estamos ante problemas globales, como la falta de empleos y la mala calidad de los mismos, los bajos sueldos de los trabajadores, la falta de políticas para el desarrollo rural el deterioro y la pobreza en la que viven los campesinos. Estamos ante problemas que afectan a los trabajadores y a la mayoría de los ciudadanos que los dejan desarmados frente al futuro. Paradójicamente, a veinte años, los nuevos actores económicos que en base a la competencia iban a proporcionarnos bienestar y servicios baratos por su eficiencia y competitividad, son los que actualmente nos ofrecen monopolios, duopolios, oligopolios y rescates multimillonarios realizados por el gobierno con cargo al erario, por tanto a nuestros impuestos. Son los que actualmente nos cobran elevadas tarifas (propias de los monopolios privados) por sus servicios y pagos, por cada innovación que realizan que la convierten en costos inmediatos para los ciudadanos. Su forma de proceder cuestiona fuertemente los postulados neoliberales de eficiencia y competitividad tan presentes en los discursos y políticas gubernamentales. Los gobiernos neoliberales y sus paradigmas someten al conjunto de la población a sus intereses y la convierten en “ciudadanos siervos” (Capella, 1993) de esa minoría favorecida por las mal llamadas “reformas estructurales” y que en la práctica consistieron en la privatización del patrimonio nacional.

    El proyecto neoliberal convirtió al país en una selva donde impera la ley del más fuerte. Si no hay regulación de los abusos del capital no es posible obtener un nivel de vida digna de acuerdo a los derechos sociales y humanos de los ciudadanos. La libertad del capital para actuar sin cortapisas lesiona los derechos de las mayorías. Se cambió el Estado de bienestar por un modelo sin ética ni respeto a los pobladores de este país; la oferta de los tecnócratas neoliberales forma parte de las promesas incumplidas. Han pasado más de veinte años y los tópicos planteados por los constructores del actual paradigma nada tienen que ver con la realidad que vivimos ¿Dónde está la eficiencia, competitividad y el desarrollo prometidos?

    De los años que llevamos de neoliberalismo tenemos un país en decadencia, un gran cúmulo de proyectos fracasados y una enorme miseria, pero esta experiencia de fracasos no es sólo mexicana. Estudiosos de América Latina llegaron a plantearse recientemente ante un público de jóvenes, estudiantes universitarios: ¿hay vida después del neoliberalismo? Interrogante que hacemos nuestra: ¿habrá vida después del paradigma neoliberal-global?28

     

    Notas

    1 Miembros del Área “Economía agraria, desarrollo rural y campesinado” del Departamento de Producción Económica de la UAM-Xochimilco.

    2 “A partir de 1988 se realizaron profundos ajustes fiscales en México y Ecuador, así como otro intento de ajuste en Argentina”. Véase CEPAL, 1994: 321 y ss.

    3 Discurso leído por Victor Manuel Quintana en representación del Movimiento “El campo no aguanta más”, 6 de enero de 2003: 1-6.

    4 Ob. cit. p. 8.

    5 Participaron las siguientes organizaciones: Unión Nacional de Organizaciones Regionales Campesinas Autónomas (UNORCA), Coordinadora Nacional Plan de Ayala (CENPA), Central Independientede Obreros y Campesinos (CIOAC), Consejo Agrario Permanente (CAP), Algunos contingentes de la Confederación Nacional Campesina (CNC), Asociación Mexicana de Empresas Comercializadoras de Productores del Campo (ANEC), Asociación Mexicana de Uniones de Crédito del Sector Social (AMUCSS), Coordinadora Estatal de Productores Cafetaleros de Oaxaca (CEPCO), Coalición de Organizaciones Democráticas Urbanas y Campesinas (CODUC), Frente Democrático Campesino de Chihuahua (FNC), Frente Nacional de Defensa del Campo Mexicano (FNDCM), Red Mexicana de Organizaciones Campesinas Forestales (REDMOCAF), Unión Nacional de Organizaciones en Forestería Comunitaria (UNOFOC), Organización de productores rurales deudores de la banca) (El Barzón), Asamblea Nacional Plural por la Autonomía (ANIPA), Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo (UCIZONE) Movimiento de Unificación y Lucha Trique (MULT), Unión Nacional de Trabajadores (UNT), Frente Sindical Mexicano (FSM), Chapingo, Colegios de Bachilleres, Preparatorias de la UNAM, UAM, Instituto Politécnico Nacional.

    6 Enunciados temáticos: Mesa I: Papel del campo en el proyecto de nación; Mesa II: Presupuesto y financiamiento. Mesa III: Desarrollo y política social para el campo. Mesa IV, Ordenamiento de la propiedad rural. Mesa V: Medio ambiente y desarrollo rural. Mesa VI: El campo y la gobernabilidad. Mesa VII: Agenda legislativa para el campo. Mesa VIII: Comercio exterior y TLCAN (Concheiro et. al. …:. 9).

    7 “Porque el campo no aguanta más”, encabezado por 8 organizaciones campesinas, mecanografiado, p. 1

    8 Porque el “Campo no aguanta más”, encabezado por ocho organizaciones campesinas, mecanografiado, p. 1 y 2.

    9 Recientemente el secretario de la SAGARPA rechazó la propuesta de las organizaciones campesinas de relanzar el ANC porque significaría reconocer que ha sido “un fracaso” y “no ha servido para nada”, La Jornada, 29 de abril 2005, p. 55.

    10 Matilde Pérez, La Jornada, 27 de abril de 2005, p. 50.

    11 Javier Valdez, La Jornada, 26 de abril, 2005, p. 38.

    12 Título tomado de ANEC, Boletin Informativo Semanal, no. 94, p. 1.

    13 Ibidem.

    14 Ibidem.

    15 Los términos inmigración y emigración se utilizan para referirse a los movimientos entre los países, mientras que la migración interna especifica el movimiento dentro de un país Emigrante es toda persona o migrante que se moviliza desde su lugar de procedencia a otro, posee la calidad de emigrante respecto del lugar que deja. Inmigrante, toda persona o migrante que se moviliza desde su lugar de procedencia a otro, posee la calidad de inmigrante respecto del lugar de llegada. Los movimientos migratorios pueden ser definitivos o temporales, voluntarios o forzados e internos o internacionales. Hay otro tipo de migración conocida como pendular que se refiere a los desplazamientos que se hacen a diario entre el lugar de residencia y el trabajo. Population Bureau, Inc., Guía Rápida de Población, Segunda edición Washington, D.C. 1991.

    16 “Perfil del campo mexicano”, La jornada, enero 2005, p. 7.

    17 Para conocer las tendencias históricas de la emigración véase Ana María Aragonés, 2004.

    18 La autora afirma que el migrante con destino rural es un mito dado que el 6º% labora en el sector terciario, 36% en el secundario y sólo 8% en el primario.

    19 Ibidem. El término adicción al trabajo migratorio sería muy discutible en las circunstancias actuales.

    20 Para conocer las proyecciones al año 2030, véase Tuirán, 2000. Asimismo conapo, Boletines Nos. 8,16,17,19 Y Tuirán, 2000.

    21 Sergio Bendixen, coordinador de la encuesta realizada por el Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin) del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) La Jornada.

    22 Representante en México de la Organización Internacional para las Migraciones.

    23 Jim Gilchrist, contador retirado.

    24 Los intereses de la deuda externa del país absorbieron en los cuatro años del actual gobierno, 48 mil 116.7 millones de dólares y el total de las remesas en esos cuatro años fueron de 48 mil 718 millones de dólares. Editorial de La Jornada, 27 de febrero de 2005, p. 2

    25 Sobre los productores de cebada y los problemas de la agricultura de contrato con las compañías cerveceras véase Steffen Riedemann y Echanove 2004.

    26 No todos trabajan en la agricultura, una buena parte se ocupa en los servicios.

    27 Al respecto véase Long, 2007: 115-117.

    28 Atilio A. Boron, ¿Hay vida después del neoliberalismo?, Consejo Latinoamericano e Ciencias Sociales, Conferencia, UAM-Xochimilco.

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    2001             Boletín Informativo Semanal, 13 de diciembre.

    2002             Boletín Informativo Semanal, 3 de Enero.

    2003              "El campo no aguanta más" Balance de abril-septiembre

    2004             Boletín Informativo Semanal, 1° de diciembre

    2004             Boletín Informativo Semanal, 27 de agosto

     

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    Anexos