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INVESTIGACION CIENTIFICA
Importancia del cromo en el organismo de personas con diabetes tipo II
Robert Ängel Moreno Jaramillo. M.Sc. y Ph.D. con Mención Honorífica
Resumen Con la finalidad de dar a conocer la importancia del cromo en el organismo de personas que padecen diabetes no insulino dependiente (diabetes mellitus tipo II), se realizó una extensa revisión bibliográfica sobre el tema. En base a la información obtenida se concluye que este elemento (cromo) es muy importante para facilitar el ingreso de la glucosa desde el exterior al interior de las células con lo que se reducen los niveles de glucosa en sangre, principal problema presente en personas diabéticas. Así mismo se recomienda una ingesta diaria de 100 a 200 mg de cromo día en aquellas pacientes con diabetes tipo II, para normalizar los niveles de glucosa en su organismo. Palabras clave: Diabetes mellitus/ cromo trivalente/ factor tolerancia glucosa
Introducción La diabetes mellitus fue reconocida antes de la era cristiana, tal es así que en el papiro de Ebers descubierto en Egipto (siglo XV AC), se describieron síntomas que parecen corresponder a la diabetes. En el siglo II (después de Cristo) Areteo de Capadocia dio a esta afección el nombre de diabetes, que en griego significa sifón refiriéndose al signo mas llamativo de esta dolencia, que es la eliminación exagerada de agua por el riñón. En 1679 Tomas Willis hizo una descripción magistral de la diabetes, quedando desde entonces reconocida por su sintomatología como una entidad clínica claramente definida, así mismo debido al sabor dulce de la orina le dio a esta afección el nombre de diabetes mellitus (sabor a miel). En 1755 Dopson identificó la presencia de elevados niveles de glucosa en sangre en personas diabéticas. En 1788 el Ingles Rollo logró mejorías notables en pacientes con esta dolencia al proporcionarles un régimen dietético rico en proteínas, grasas y muy bajo en hidratos de carbono. En 1921 los Canadienses Banting y Best consiguieron aislar la insulina y demostraron su efecto hipoglucemiante, logrando de esta manera el avance más notable en la lucha contra esta enfermedad. A mediados del siglo XIX el clínico Francés Bouchardat señaló a la obesidad y la vida sedentaria de las personas como causas predisponentes para contraer diabetes.
La diabetes en Bolivia y el Mundo La OMS (1997) reportó que a nivel mundial el número de personas afectadas por la diabetes ascienden a 135 millones, la misma que según proyecciones espera se duplique para el año 2025. De acuerdo con las previsiones este aumento será del 40 % en los países desarrollados y de casi el 170 % en aquellos que están en vías de desarrollo. Un estudio realizado en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz por la OPS en 1998, reportó que el 7.2 % de las personas que viven en el eje central padecen de diabetes. Debido al aumento que esta experimentando esta enfermedad en Bolivia, el presente estudio tiene por objeto dar a conocer la importancia del cromo en la regulación de los niveles de glucosa en sangre, en personas que padecen diabetes mellitus tipo II (no insulino dependiente).
El cromo en la naturaleza El cromo como elemento mineral fue descubierto por Vaquelin en 1797, y le dio éste nombre porque al tratarlo con el carbón a temperaturas elevadas, daba lugar a un producto intensamente coloreado (Barceloux, 1999). El cromo en el globo terráqueo permanece bajo varios estados de oxidación, pero el cero (0), el trivalente (+3) y el hexavalente (+6) son los mas importantes en el ambiente y los productos comerciales. El cromo cero no esta presente en la corteza terrestre y es biológicamente inerte; el cromo hexavalente (Cr6+) es la segunda forma mas estable y es un fuerte agente de oxidación especialmente en acides media; este elemento al reaccionar con material genético de las células se convierte en un compuesto carcinogénico (Cohen, 1993; Pechova y Pavlata, 2007). Casi todo el cromo presente en la aturaleza esta en forma de cromo trivalente (Cr3+), y se lo encuentra en la mayoría de los materiales biológicos asociado fuertemente con proteínas, ácidos nucleicos y otros componentes del organismo (Vercruysse, 1984; Anderson, 1997). Algunas combinaciones del cromo tales como el ácido crómico, cromato de calcio, trióxido de cromo, cromato de plomo, cromato de estroncio y cromato de zinc han demostrado ser sustancias altamente cancerígenas tanto para el hombre como los animales (Gerhardsson y Nordberg, 1993; Garcia, 2000).
Retrospectiva del cromo Mertz y Schwartz (1955; citados por Vincent, 2001) observaron que ratones de laboratorio que fueron alimentados con aplicación intravenosa de glucosa, desarrollaron intolerancia a este carbohidrato y además presentaban lesiones necróticas en hígado. En 1957, Schwartz y Mertz reportaron que un compuesto al que luego denominaron como factor de tolerancia a la glucosa (FTG), y que estaba presente en la levadura de cerveza, era capaz de suprimir este problema. En 1959, Schwartz y Mertz identificaron al cromo como un componente activo del FTG; en este mismo año los investigadores antes mencionados aislaron el FTG de un hidrolizado de levadura y el riñón del cerdo, luego al introducir este componente vía sonda al estómago de ratones con intolerancia a la glucosa, observaron que se reestablecía el metabolismo de esta aldohexosa.
Absorción del cromo como mineral inorgánico y quelado El cromo inorgánico (o cromo trivalente) es absorbido por el organismo del hombre y los animales en niveles muy bajos (0.4 a 3 % más o menos) y al parecer lo hace por difusión pasiva (Bunker et al., 1984; Anderson y Kozlowski, 1985; Anderson, 1987; Anderson, 1988; Stoecker, 1999). El NRC (1988) mencionó que la absorción promedio del cromo procedente de los ingredientes en una dieta normal es aproximadamente del 0.5 %. El cromo en forma de óxido (Cr2O3) no puede atravesar fácilmente la membrana celular, por esta situación es muy utilizado como marcador externo en pruebas in vivo para estimar la digestibilidad de algunos componentes nutricionales (Furnival et al., 1990a,b; Mertz, 1992; Ringo, 1993; De Silva et al. 1997). Varios estudios demostraron que dietas con elevados niveles de yerro y zinc, interfieren la absorción del cromo en intestino (Borel y Anderson, 1984; Mowat et al. 1995; Mowat, 1997). El cromo en forma orgánica de quelatos es mas asimilado por el organismo (Gadd, 1995; Hemken, 1997); Chang et al. (1994) observaron que el coeficiente de absorción para el cromo quelado estuvo oscilando entre el 10 y 25 %. Un quelato puede definirse como un complejo formado entre un ligante y un ión metálico, donde el ligante (o agente quelante) debe contener grupos funcionales capaces de donar un par de electrones para poder combinarse a través de una unión covalente con un metal (Langwinsky y Patino, 2001). Entre las formas de cromo orgánico (o quelado) mas utilizadas están el picolinato de cromo (Pic-Cr), el cromo niacina (Cr-Niac.), el cromo-levadura (Cr-Lev.) y el cromo metionina (Cr-Met.) (Merck & Co., 1996).
El rol del cromo en el metabolismo de carbohidratos, lípidos y proteínas Existen numerosas evidencias de que el cromo tanto en el organismo del hombre como en los animales posee una marcada influencia sobre el metabolismo de carbohidratos, lípidos, proteínas y ácidos nucleicos (Mertz, 1993; Anderson, 1994; Southern y Payne, 2003). Al formar parte de una molécula organometálica conocida como factor de tolerancia a la glucosa (Figura 1), el cromo tiene una activa participación en el metabolismo de los carbohidratos; este componente (FTG) actúa como un cofactor que potencializa la acción de la insulina elaborada por el páncreas (Steele et al., 1977; Anderson et al., 1983; Chirase et al.,1991; Evans y Pouchnik, 1993; Kegley et al., 2000) El mecanismo de acción del FTG aún no esta muy claro, pero es probable que éste actúe facilitando la unión de la insulina a los receptores celulares, y cuando esto sucede se facilita la penetración de la glucosa al interior de las células (tejido hepático, muscular, adiposo) para que pueda iniciar con su metabolismo (anabólico o catabólico); por tanto este componente organometálico (FTG) contribuye a la obtención de energía a partir de este carbohidrato, como también coadyuva en la regulación de los niveles de glucosa en sangre, aspecto muy importante en personas con diabetes tipo II (Mooradian y Morley, 1987). La insulina que es secretada por las células beta de los islotes de langerhans (páncreas), también posee un efecto anabólico muy importante (hígado, músculo y tejido adiposo), y además inhibe la gluoneogénesis. En el primer caso (anabolismo), la glucosa una vez en el interior de la célula debe seguir diferentes rutas metabólicas para convertirse en glucógeno, aminoácidos (no esenciales) o ácidos grasos; en el segundo (gluconeogénesis) impide la obtención de glucosa a partir de proteínas y el glicerol (Steiner et al., 1967; Burton, 1995; Mertz, 1993; Guyton, 1997). Como consecuencia de añadir cromo a dietas para hombres y animales también se observó una disminución en la concentración de triglicéridos y colesterol en sangre, pero el mecanismo mediante el cual este elemento (Cr) contribuye a reducir los componentes lipídicos antes mencionados, aún es desconocido (Lifschitz et al., 1980; Riales y Albrink, 1981; Mossop, 1983; Lefavi et al., 1993). Factores estresantes como el calor, ejercicios extenuantes (transporte), elevada ingestión de carbohidratos (glucosa), gestación, infecciones y dietas con baja concentración proteíca, aumentan la excreción de cromo por orina (Borel et al., 1984; Anderson, 1988; Mowat et al., 1995). Una deficiencia de este elemento (hombre y animales) promueve un incremento en la presentación de diabetes (Tipo II), glicosuria, altos niveles sanguíneos de placas formadoras de colesterol y dolencia coronaria cardiaca (Anderson y Mertz, 1977; Schrauzer et al., 1986; Anderson et al., 1991; Mertz, 1992; Anderson, 1994; Bunting et al., 1994). Aragón et al. (2001) en animales suplementados con Cr-levadura que permanecieron en ambientes cálidos (31 y 35 ºC) y con humedad elevada en el aire (70 y 78 %), observaron una significativa reducción del cortisol sérico; sugiriendo por tanto que la suplementación con cromo puede tener un efecto antiestrés muy importante, ya que en situaciones de esta naturaleza (estrés) los glucocorticoides en sangre normalmente suelen estar elevados (Anderson et al., 1997).
Toxicocinética y metabolismo del cromo El cromo puede absorberse por vía digestiva, respiratoria y cutánea. Este elemento posee una gran afinidad por las proteínas orgánicas, a las que se fija formando compuestos muy estables. El cromo trivalente y el hexavalente son agentes desnaturalizantes de las proteínas y precipitantes de los ácidos nucleicos, se elimina muy lentamente por la orina aunque en pacientes con diabetes esta tiende a incrementarse. En los tejidos biológicos, el catión se encuentra fundamentalmente como Cr3+, siendo en los pulmones donde la concentración de este catión es más elevada. Producto de la contaminación los niveles de cromo en los tejidos, ha demostrado ser mayor en aquellas personas que viven en grandes ciudades (Goyer, 1996).
Requerimientos de cromo Con dietas normales el consumo promedio día de una persona es de 50 a 80 mg de cromo, cantidad insuficiente para el funcionamiento normal del organismo; la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos recomienda una ingesta diaria de 100-200 mg de cromo para el ser humano (Rosson et al. 1979; Bukhari et al., 1987; Preuss y Anderson, 1998). El suplemento de cromo es esencial para los seres humanos especialmente para los diabéticos, ya que este tipo de pacientes presentan un metabolismo de cromo alterado y requieren mayores cantidades de éste suplemento nutritivo debido a su mala asimilación; por lo que los diabéticos absorben más cromo que los no diabéticos, pero sufren mayores pérdidas de este elemento por la orina. La deficiencia de cromo es una consecuencia de la diabetes más que una causa y por eso se hace indispensable su suplemento en los pacientes diabéticos, ya que pueden mejorar la tolerancia a la glucosa y los niveles de insulina (Anderson et al., 1997; Anderson, 1997). En las últimas tres décadas se ha demostrado en varios estudios, que el proporcionar las cantidades adecuadas de cromo en la dieta diaria de pacientes con deterioro de la tolerancia a la glucosa o con diabetes, da como resultado un mejoramiento del nivel de glucosa en sangre, de la insulina y de algunas variables lipídicas (Mertz, 1993; Anderson et al. 1997). El mejoramiento nutricional del cromo junto con la insulina han disminuido los factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares. También se han normalizado los niveles de colesterol total, y colesterol de lipoproteínas de alta y baja densidad, lo mismo que los triglicéridos, tanto en animales de laboratorio, como en humanos, después de suplementos de cromo (Ahmad y Khalid, 1987; Mertz, 1993; Thomas y Gropper, 1996; Ravina et al.,1999). El Cromo (Cr), después del Calcio, constituye el suplemento mineral más vendido en los Estados Unidos (Pérez, 2004).
Influencia del cromo sobre la concentración de glucosa, colesterol y triglicéridos en sangre del cerdo Page et al. (1991), Toskano et al. (1999), Lemme et al. (1999) y García et al. (2004), observaron una reducción en el contenido de glucosa, colesterol y triglicéridos en sangre (Cuadro 1) en aquellos animales que fueron alimentados con dietas que tuvieron cromo suplementario Conclusiones Tomando en cuenta la extensa revisión efectuada, existe suficiente evidencia de que el cromo en sus formas biológicamente activas mejora la acción de la insulina en pacientes diabéticos no insulino dependientes, con lo que contribuye a reducir los niveles de glucosa en sangre. Debido a que el problema de la diabetes en nuestro país alcanza cifras importantes es aconsejable incrementar la ingesta diaria de cromo (e.g. picolinato de cromo disponible en el mercado) principalmente en pacientes diabéticos no insulino dependientes.
LITERATURA CITADA 1.- Ahmad Y, Khalid Q. Chromium: its role in diabetes and heart disease. En: Said, H.M., Rahman MA, DeSilva LA, eds. Elements in health and disease. Karachi, Pakistan 1987. pp. 261-266. 2.- Anderson R, Cheng N, Bryden, N, et al. Elevated intakes of supplemental chromium improve glucose and insulin variables in individuals with type 2 diabetes. Diabetes 1997; 46:1786-1791. 3.- Anderson R. Chromium as an essential nutrient for humans. Regul Toxicol Pharmacol 1997; 26:S35-S41. 4.- Anderson, R. 1997. Chromium as an esencial nutrient for humans. Regul Toxicol Pharmacol. Vol. 26. pp: 35-41. 5.- Anderson, R. A. 1988. Chromium, History and nutritional importance. Biological Trace Element Research, Totowa, v. 32, Nº 3. pp: 409-421. 6.- Anderson, R. A., N.A. Bryden., C.M. Clover., N. Steele. 1997. Effects of Chromium on Glucose and Lipid Variables in control and Somatotropin Treated Pigs are associated with increase tissue Chromium and altered Tissue Copper, Iron and Zinc. Journal of Animal Science, Champaign, v. 75, p. 657-661. 7.- Anderson, R. A., W. Mertz. 1977. Glucose tolerance factor: An essential dietary Agent. Trends in Biochemical Science, Oxford, Vol. 2, Nº 12, pp: 277-279. 8.- Anderson, R.A. 1987. Chromium in tissues and fluids. In: W. Mertz. ed. Trace elements in human and animal nutrition. 5ta ed. Academy Press, New York. pp: 225-244. 9.- Anderson, R.A. 1994. Stress effects on chromium nutrition of humans and farm animals. In: Proc Alltech’s Tenth Synposium Biotechnology in the Feed Industry (Lyons T.P., and Jacques, K.a. eds.). university Press. Nottingham, England. pp:267-274. 10.- Anderson, R.A., A.S. Kozlowsky. 1985. Chromium intake, absorption and excretion of subjects consuming self-selected diets. American Journal of Clinical Nutrition. Vol. 41. pp: 571-577. 11.- Anderson, R.A., M.M. Polansky., N.A. Bryden., E.E. Roginsky., W.Mertz and W. Glinsmann. 1983. Chromium supplementation of human subjects: effects on glucose, insulin, and lipid variables. Metabolism. 32 (9):894-899. 12.- Anderson, R.A., M.M. Polansky., N.A. Byrden and J.J. Canary. 1991. Supplemental chromium effects on glucose, insulin, glucagons and urinary chromium losses in subjects consuming controlled lo-chormium diets. Am. J. Cli. Nutr. 54:909-916. 13.- Aragon, V. E., D.S. Graca., A.L. Norte., G.S. Santiago., J.O. Paula. 2001. Suplementação com cromo e desempenho reprodutivo de vacas zebu primíparas mantidas a pasto. Arquivo Brasileiro de Medicina Veterinária e Zootecnia, Belo Horizonte, v. 53, n. 5, p. 624-628. 14.- Barceloux D.G. 1999. Chromium Clinical Toxicology, Vol.37; pp: 173–194. 15.- Borel, J. S., T.C. Majerus., M.M. Polansky., P.B. Mozer, and R.A. Anderson. 1984. Chromium intake and urinary Cr excretion of trauma patients. Biological Trace Element Research, Totowa, Vol. 6, pp: 317-322. 16.- Borel, J.S., R.A. Anderson. 1984. Chromium. In: Frieden E. (ed.). Biochemistry of the essential ultratrace elements. Plenum Press, New York. 175 -199. 17.- Bukhari AQ, Ahmad S, Mirza M. The role of trace elements in health and disease. En: Rahman MA, DeSilva LA, eds. Elements in health and disease. Karachi, Pakistan 1987. pp. 116-126. 18.- Bunker, W., M.D. Lawson., H.T. Delves. and B.E. Clayton. 1984. The uptake and excretion of chromium by the elderly. American Journal of clinical Nutrition. Vol. 39. pp: 799-802. 19.- Bunting, L. D., J.M. Fernandez., J.R. Thompson., L.L. Southern. 1994. Influence of Chromium Picolinate on Glucose Usage and Metabolic Criteria in Growing Holstein Calves. Journal of Animal Science, Champaign, Vol. 72, pp: 15911599. 20.-Burton, J. L. 1995. Supplemental chromium: its benefits to the bovine immune system. Animal Feed Science and Technology, Amsterdam, Vol. 53, pp: 117-133. 21.-Chang, X., D.N. Mowat., and B.A. Mallard. 1994. Supplemental chromium and niacin for stressed feeder calves. Canadian Journal of Animal Science, Ottawa, Vol. 75. pp: 351-358. 22.- Chirase, N. K., D.P. Hutcheson., G.B. Thompson. 1991. Feed intake, rectal temperature and serum mineral concentrations of feedlot cattle fed zinc-2 oxide or zinc methionine and challenged with infectious bovine rhinotracheitis virus. Journal of Animal Science, Champaign, v. 69, n. 19, p. 4137-4145, 1991. 23.- Cohen, M.D., B. Cargacin., C.B. Klein., and M. Costa. 1993. Mechanisms of Chromium carcinogenety and toxicity. Critical Reviews in Toxicology. Vol. 23. pp: 255-281. 24.- De Silva, S.S., D.F. Deng. and V. Rajendram. 1997. Digestibility in goldfish fed diets with and without chromic oxide and exponed to sub letal concentrations of cadmium. Aquac. Nutr. 3: 319-314. 25.- Evans, G. W., D.J. Pouchnik. 1993. Composition and biological activity of chromiumpipidine carbonylate complexes. Journal of Inorganic Biochemistry, New York, Vol. 49. pp:177-187.
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