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    Temas Sociales

    Print version ISSN 0040-2915

    Temas Sociales  no.24 La Paz  2003

     

    ARTÍCULO ORIGINAL

     

    Tentativa de Análisis Sociológico de un Acontecimiento: la Huelga de Hambre de las mujeres mineras (28 de diciembre 1977-17 de enero de 1978)

     

     

    Jean Pierre Lavaud

    Universidad de Lille 1

     

     


     

     

    En esta breve exposición, me propongo presentarles algunos elementos de análisis de la huelga de hambre de las mujeres de mineros que tuvo lugar entre el 28 de diciembre de 1977 y el 17 de enero de 1978. No me detendré en relatar los episodios de este audaz combate que, como saben, desembocó en una amnistía general y el regreso de la libertad sindical; estas dos victorias modificaron profundamente la vida social y política del país en vísperas de las elecciones de julio de 1978.

    Pasaré directamente a consideraciones de orden metodológico y a la exposición de algunos resulta­dos extraídos del libro consagrado a esta huelga que he publicado recientemente en Francia con el si­guiente título La dictature empéchée.La gréve de la fairn des femmes de mineurs boliviens 1977-1978

    Son pocos los ensayos de sociólogos que analizan acontecimientos singulares, ya sean huelgas, ma­nifestaciones callejeras, revueltas, alzamientos, etc... Generalmente, este trabajo lo hacen periodistas y después historiadores, en la mayoría de los casos de forma narrativa. Pero el panorama está cambiando. Desde hace unos 25 años, se ha desarrollado en Estados Unidos toda una corriente de investigación sociológica para tratar de explicar las causas de la acción colectiva y de las movilizaciones sociales.2Existen ahora manuales que tratan específicamente de estos puntos. En Bolivia hubo intentos notables como el de Godofredo Sandoval en su librito Las mil caras del movimiento social boliviano3 y también de Roberto Laserna en su ensayo sobre la masacre del valle del año 1974.4

    Para empezar, distinguiré dos maneras de abordar el problema. La primera, en realidad, no consiste en un análisis del acontecimiento en sí o por sí, sino qbe toma el acontecimiento como un ejemplo o un

    caso que permite ilustrar un tema más largo. Voy a dar dos ejemplos. Uno puede interesarse por esta huelga para ilustrar la capacidad de lucha y organización de las mujeres en Bolivia, lo que hace referen­cia al género, muy de moda en este momento. Se puede también analizar esta huelga como un momento del proceso de democratización del país -pienso que no solamente se puede sino que se debe hacerlo. Pero, en este caso, el tema central del estudio es la democratización, no la huelga.

    ótra cosa es estudiar el acontecimiento en sí, a nivel de los objetivos que se propone. En cuanto a la huelga de hambre, hay que entender por qué tuvo lugar en ese momento preciso y por qué tuvo éxito tanto en lo que hace a la movilización como a los objetivos que se proponía.

    El modelo que sigo para tratar de explicar estos logros es una vanante política de la teoría de la movilización de los recursos. Según este modelo, desde el punto de vista metodológico es importante analizar dos series de hechos. Los primeros, macrosociales, se refieren al contexto político en el cual se desarrolla la movilización. Resumiendo muy rápidamente, diría que tiene que haber una oportunidad para la acción, para la movilización, para la protesta. Entonces, como dice uno de los autores de esta corriente, hay que analizar la "estructura de las oportunidades políticas". En el caso de la huelga, cómo podríamos caracterizar esta oportunidad?

    En primer lugar, desde 6 años atrás, Bolivia sufría un régimen dictatorial represivo, lo que conlleva muchos descontentos y quejas en varios medios de la población: mineros, obreros, maestros, estudiantes, periodistas, clero progresista... Esto es obvio, pero es necesario comenzar exponiendo, aunque sea esque­máticamente, este cuadro general. En realidad, esa dictadura era débil o. mejor dicho, tenía debilidades. Casi desde el principio, pero con seguridad desde el año 1973. el régimen osciló entre volver a la vía constitucional o seguir con la dictadura. Sobre este punto, las fuerzas armadas estaban divididas. Otros factores alimentaron los conflictos en el interior de las fuerzas armadas. Quizá el más importante fue el fracaso de las negociaciones con Chile después del famoso abrazo de Charaña. Y la llegada de Jimmv Cárter al poder en los Estados Unidos con su exigencia de respeto a los derechos humanos debilitó todavía más al gobierno militar.

    Finalmente, Bánzer convoca a elecciones para el mes de julio del año 1978. Esto ocurre el 9 de noviembre del año 1977. Desde ese momento, se presenta la oportunidad política para un movimiento de oposición con esperanzas de éxito. ¿Por qué? Porque las divisiones internas al gobierno son mucho más visibles y, como se suele decir, aquí se abre un espacio. Son tan visibles las divisiones que Banzer se ve obligado a renunciar a su propia sucesión, mientras sectores de las Fuerzas Armadas expresan pública­mente sus discordancias con el gobierno. Como dice Tocqueville en su libro sobre la revolución francesa, cuando un régimen autoritario empieza a reformarse es cuando se pone más en peligro. ¿Porqué? Porque muchas personas comienzan a creer en un cambio posible de sus condiciones de vida: lo que antes soportaban en silencio ahora les parece insoportable.

    No les voy a hablar más sobre el contexto. Mi intención era tan sólo hacerles comprender esta noción de oportunidad política. Ahora, antes de llegar a la huelga, me parece importante mencionar cuál fue el pretexto de esta movilización, el acontecimiento que sirvió de detonador. Se trata por supuesto de la falsa amnistía decretada por el gobierno antes de las fiestas navideñas. Este punto es capital porque la reivin­dicación central de los huelguistas, la más importante, fue justamente la amnistía general e irrestncta. Pero lo es también por otra razón. El carácter parcial de la amnistía fue anticipado por los dirigentes políticos, sindicales etc... y fue lo que permitió prever y pensar, por lo menos parcialmente, en una respuesta pronta que consistió en la huelga de hambre.

    No voy a desarrollar aquí todas las razones del éxito de la movilización. Como siempre, en el campo social son diversas. Tomando como referencia la teoría de la movilización de los recursos, voy a insistir solamente en dos. En primer lugar, la organización de la huelga antes de su inicio y durante ella. En segurtdo lugar, el hecho de que los huelguistas tuvieran éxito en imponer su visión, su concepción, su explicación de lo que estaba pasando, de lo que era la huelga de hambre.

    El informe sobre la huelga escrito por miembros de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos (APDH), llamado Huelga de hambre, nos da esta explicación que finalmente es la que se impone al conjunto de la sociedad o mejor dicho, la que se había impuesto. Según esta explicación, la huelga fue un movimiento espontáneo, una sorpresa para todos. Durante la huelga existieron también múltiples mensajes, declaraciones a la prensa para acreditar el carácter espontáneo y popular del movimiento. Cuando uno analiza estas declaraciones rápidamente se da cuenta de que espontáneo significa solamente el hecho de que el movimiento no está dirigido por ninguna fuerza política. Cito una declaración de un huelguista, publicada en Los Tiempos, que confirma este análisis "No tiene un carácter político, sino por el contrario un carácter humanista... busca la unidad de todo el pueblo" (Por detrás hay que leer la política y los políticos dividen, al contrario, nosotros buscamos la unidad, estamos luchando por la uni­dad. Son múltiples las afirmaciones de este tipo).

    Por su parte, el gobierno trata de imponer una versión (o una visión) contraria, según la cual se trata en realidad de una acción política subversiva. Las mujeres son manipuladas por partidos políticos revo­lucionarios de extrema izquierda (entre los cuales, entre paréntesis, consta la asociación cívica Topáter, que incluye a militares jubilados).

    Y claro, aunque la versión gubernamental es muy exagerada, y grotesca, cuando incluye a los miem­bros del grupo Topáter en el complot, en cierto sentido es exacta. La huelga fue ideada y después dirigida por un conjunto de representantes de varias organizaciones. La APDH, por supuesto, sindicatos y parti­dos (por lo menos dos, el POR y el PCML) y tiene indudablemente un carácter político en un doble sentido. Primero, porque se trata de un enfrentamiento directo en contra del gobierno y, segundo, porque está claro que por detrás se esconde la cuestión de las futuras elecciones y del retorno al régimen consti­tucional.

    Pero era absolutamente necesario negar todo tinte político partidario a la huelga para que triunfara. El movimiento tenía que aparecer ante todo como una lucha humanitaria. En la medida en que más y más gente creyera que se trataba de la acción de cuatro pobres mujeres agotadas, humilladas y casi muriéndo- se ya de hambre, apoyadas por gente honesta y sensible que tenía compasión, más posibilidades de éxito tendría. De ahí viene la insistencia sobre la espontaneidad de la huelga. Entonces, tácticamente, todo esto fue muy bien pensado y muy bien hecho.

    En cuanto al acontecimiento del mensaje, hay que resaltar otro punto comparando esta huelga de hambre de mujeres mineras con las anteriores de la misma época: hubo varias entre 1971 y 1977. Y la señora de Lora ya había participado por lo menos en una de estas. En esas ocasiones, ¿qué era lo que se pedía o se pretendía? La liberación de parientes encarcelados o exiliados. En cambio, en la huelga del 77­78 se luchó por la liberación de todos, por la amnistía general e irrestricta. Los que entran en la huelga se sacrifican por la colectividad y no solamente por sus familiares o amigos. En el lenguaje de las ciencias sociales, se diría que están reivindicando un hien público y no un bien privado. Si ganan, lo consiguen para el conjunto.

    Frente a esta situación, el gobierno trató de debilitar la movilización ofreciendo algunas concesiones a las mujeres en huelga relativas a sus familiares, lo que en realidad hubiera parecido, si las mujeres hubiesen aceptado la oferta, como la ganancia de un bien privado. Según tengo entendido, las mujeres estuvieron a punto de aceptar estos ofrecimientos parciales del gobierno, pero las organizaciones que estaban detrás de la huelga las convencieron para que siguieran, ya que el plan previsto se iba a cumplir: se iba a formar nuevos grupos de apoyo.

    Esto nos lleva a la organización de la huelga. Uno de los puntos centrales de la teoría de las movilizaciones de los recursos es justamente el hecho de que, para tener éxito, una movilización debe estar organizada y disponer de recursos: dinero, por supuesto, armas, bienes materiales... y también bienes no materiales, por ejemplo, el acceso a los medios de información, conexiones internacionales... En algunos escritos de esta corriente, la organización está considerada como el mayor recurso, el más importante.

    En el caso que nos ocupa, ya he indicado que la huelga fue ideada antes de su inicio por vanas instancias. Las reuniones, decisiones y acuerdos principales tuvieron lugar al nivel de la asamblea. Exis­ten diferencias entre las versiones de unos y otros. Según algunos testigos, se habló por primera vez de ello durante el primer congreso de la APDH que se reunió en La Paz. a principios de diciembre. En este congreso participaron delegados de varias organizaciones sindicales (mineros, fabriles, maestros, estu­diantes...) que. por supuesto, en muchos casos, eran también miembros de partidos políticos. Al final, hubo por lo menos cuatro puntos de acuerdo: la necesidad de utilizar el medio de la huelga de hambre, la entrada a la huelga de grupos sucesivos en varios lugares, la reivindicación de la amnistía general e írrestricta y también la fecha: la huelga tenía que empezar después de las fiestas navideñas. La fecha se cambió bajo la presión de los trotskistas del POR y las mujeres entraron en huelga después de dos reuniones en el local de JUVENCA en La Paz.

    Debe entonces quedar claro que cada grupo político o sindical pensó en el problema por su lado, que cada uno tenía su propia visión de la situación y su propia estrategia en función de sus metas. Consecuen­temente, las conversaciones fueron verdaderas discusiones con debates acalorados. Es lo que ocurrió en cuanto a la fecha del comienzo de la huelga. Por otra parte, los contactos entre los principales responsa­bles de las distintas organizaciones no eran fáciles y hasta peligrosos.

    Pero lo importante es que. a pesar de todo, con dificultades, reticencias, atrasos... lo planeado se volvió realidad. Grupos de apoyo con representantes de todas las organizaciones (APDH, FSTMB. Amas de casa. UMBO. FUC, Kataristas, Organizaciones vecinales (en Cochabamba) y, por supuesto, familia­res de detenidos entraron finalmente a la huelga. Por detrás hubo toda una logística manejando los recur­sos necesarios.

    Quisiera sobre todo resaltar dos puntos fundamentales. En primer lugar, el hecho de que esta huelga es la cumbre o la síntesis de luchas compartidas por vanos sectores organizados de la oposición a la dictadura, por lo menos desde el año 1974. Se trata principalmente de mineros (siglo XX y Catavi). estudiantes (La Paz y Cochabamba), y fabriles (Manaco y el sector textil de la Paz). Algunas de estas luchas tuvieron éxito, a veces momentáneo, otras fueron fracasos, por ejemplo, la gran huelga minera del mes de junio del año 1976. Pero lo importante es el hecho de que se desarrollaron lazos y prácticas de apoyo mutuo. En el momento de la huelga de hambre, aunque las mujeres mineras empiezan el combate, son los estudiantes los que llegan a ser más numerosos.

    En segundo lugar, hay que decir algo de lo que era la APDH. Evidentemente, era una organización que perseguía objetivos humanitarios y contaba en su seno con una buena parte del clero progresista. Pero, desde su creación, tuvo como objetivo abrir sus puertas a las organizaciones populares. Por supues­to, ingresaron en ella personas a título personal, pero también organizaciones ya existentes. Por ejemplo, se encuentran en ella dirigentes importantes del magisterio. La Unión de las Mujeres Bolivianas ingresa también en la Asamblea. Y se sabe que las Amas de casa mineras pertenecen a la UMBO. Es decir, la APDH funciona como instancia de coordinación de varios grupos en la medida en que cada uno de ellos adhiere a la bandera de la defensa de los derechos humanos. De este modo, los partidos políticos están también dentro de la Asamblea. Si tomamos el caso de Cochabamba, el PCMLestá muy bien implantado (en UMBO, la Universidad, la Federación Campesina independiente) y su papel es determinante en la organización local de la huelga.

    Resumiendo, diría que los lazos comunes creados durante las luchas anteriores y el carácter aglutinador de la APDH facilitaron mucho tanto la planificación como, después, la organización de la huelga durante las tres semanas que duró ésta.

    Por otra parte, a mi modo de ver, el hecho de que el conjunto de las organizaciones incluidas en la huelga haya confiado la coordinación y representación de las operaciones a la Asamblea es un hecho determinante. Ya hemos visto el por qué, desde el punto de vista del sentido que se quiso dar a la huelga. Pero también tuvo gran importancia, tanto a nivel interno, para evitar peleas entre organizaciones, como a nivel externo, teniendo así los huelguistas una representación única, coherente y también respetable para negociar con el gobierno y la Iglesia "oficial". Lo interesante es el hecho de que los partidos y los sindicatos no sólo hayan aceptado esta representación de la Asamblea sino que la hayan pedido. Incluso fue un punto central de sus estrategias. Todos coincidieron en el hecho de que su interés era quedarse detrás, en la sombra, y que las figuras del ex presidente Luis Adolfo Siles Salinas, el padre Tumiri y el licenciado Fernández -un desconocido- eran las más convenientes para representar al movimiento ante el gobierno, la iglesia y la opinión pública.

    Entonces, la combinación entre una buena organización de la huelga -aunque, por supuesto, lo repito, hubo momentos de tensión y discordancia- y la buena gestión del sentido de la misma, permiten explicar el éxito.

    Pero debe quedar claro que no basta desarrollar estos dos puntos. Habría que analizar otros. Quisiera terminar mencionando un recurso no material del movimiento: la extraordinaria cobertura de los medios de comunicación que tuvo la huelga nacional -lo que no era fácil- e internacionalmente. Esto se debe por lo menos a tres causas:

    1. La instalación del primer grupo de apoyo en el local de Presencia, lo cual fue ideado por y realizado bajo la dirección del padre Luis Espinal.

    2. La calidad de los contactos internacionales establecidos anteriormente por la APDH. Por ejemplo, unos meses antes. Siles Salinas hizo una gira por Estados Unidos y Europa para establecer contactos.

    3. En tercer lugar, la existencia del acuerdo prensa-radio. Los representantes de este acuerdo habían jugado anteriormente un papel mediador en algunos conflictos y se opusieron a varias tentativas de censura.

    Entonces, después de las fiestas, después de la entrada en la huelga del primer grupo de apoyo, la información fue difundida y comentada por todos los medios de comunicación de masas. Algunos pro­gramas de radio como Facetas en la Cruz del Sur, o el de Radio Fides tuvieron un gran impacto sobre la opinión pública.

    Ahora bien, como dije al comenzar, para que el éxito sea completo, es necesaria la combinación entre una oportunidad política que se analiza a nivel del contexto político y, por otra parte, una movilización fuerte. Tomando como punto de comparación la marcha de los mineros en contra del desmantelamiento de COMIBOL, se puede notar que en este caso sí hubo una movilización fuerte, pero el movimiento no fue exitoso en cuanto a sus metas porque se enfrentaba a un gobierno decidido, unido y legitimado por el sufragio universal.

    Para terminar, quisiera mencionar que, si bien el libro que he escrito es una obra de sociología que tiene como objetivo -aquí retomo una frase de Max Weber- "una argumentación demostrativa que debe ser reconocida como exacta, igualmente por un chino, o más precisamente debe tener este objetivo, que tal vez no es plenamente realizable", es también un libro de homenaje. Un libro de homenaje a esas mujeres, cuyas reivindicaciones, quiero destacar una vez más, fueron más allá de intereses privados personales. Se trataba de defender las libertades públicas y, de una manera más abstracta, de defender la idea de que no puede haber una existencia humana digna sin libertad.

     

    Notas

    1. Jean-Pierre Lavaud, La dictature empéchée, la gréve de lafaim des femmes de mineurs boliviens 1977-1978. CNRS éditions, París. 1999.

    2. Ver entre otros: Charles Tilly, From mobilization lo revolulion, Reading, Masr, Addison-Wesley, 1976. Doug Me Adam. Political process and the development of black insurgeney (1930-1970), The University of Chicago Press, Chicago. 1982. Doug Me Adam, Freedom summer, Oxford University Press. Oxford, 1988. Sidney Tarrow. Democracy and disorder: protest and politics in ltaly( 1965-1975), Oxford, Clarendon Press, 1989. Y la abundante serie de artículos publicados en las revistas American Sociological Review y Journal of American Sociology. En español, ver Sidney Tarrow. El poder en movimiento. Lis movimientos sociales, la acción colectiva y la política. Alianza editorial. Madrid, 1997.

    3. Godofredo Sandoval. Las mil caras del movimiento social boliviano. FLACSO. La Paz, 1986.

    4. Roberto Laserna, La masacre del valle. El desencuentro militar campesino. CERES, Cochabamba, 1994.