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    Estudios Bolivianos

    versión impresa ISSN 2078-0362

    Estudios Bolivianos  n.23 La Paz dic. 2015

     

    DEBATE

     

    El imaginario filosófico:

    Una aproximación a imaginario y nación en la novela Juan de la Rosa y "Theatrum

    Ginecologicum" desde la perspectiva de Cornelius Castoriadis

    Carla Reque Miranda1


     

     

    Las nociones de representaciones sociales aparecen a lo largo de los 20 años de la Revista Estudios Bolivianos, por ejemplo: en el N° 9; denominado "Discurso de la evangelización del siglo XVI". Según Roberto Choque Canqui, en: "La cosmovisión andina y la evangelización de los aymara-quechuas", es importante establecer los elementos de la cosmovisión andina para comprender la importancia moral y espiritual del hombre. La realidad de la naturaleza y del hombre, como una unidad, funcionan como mecanismos para enfrentar la política evangelizadora cristiana. Esta concepción apunta a modificar la mirada religiosa desde la perspectiva de la historia lineal, lo que implica una contraposición del dios de los conquistadores con el mundo indígena pagano.

    En el N° 15; denominado "Políticas públicas educativas", el artículo "La interculturalidad y los conceptos conexos en la nueva ley educativa" de Galia Domic, se define la representación del concepto interculturalidad en la Ley educativa Avelino Siñani y Elizardo Pérez. Allí hace su aparición, junto con otros conceptos conexos que vuelven a marcar las líneas generales de la demanda social y la gestión estatal.

    A partir de estos conceptos, más allá de definir características de los procesos educativos y marcar un sistema de derechos, genera otros conceptos que vuelven a marcar las líneas generales de la demanda social y la gestión estatal.

    En tanto, armamento simbólico que da sentido a dicha ley, estas líneas representan el proceso de construcción del imaginario sobre procesos educativos en la representación de un concepto más acorde con los cambios y necesidades de los sujetos sociales creadores de instituciones.

    En Estudios Bolivianos N° 12, denominado: "La cultura pre 52", el artículo: "Discurso indigenista pre 52 en Yanakuna de Jesús Lara" aparecen nuevamente los imaginarios del indigenismo como corriente literaria, ideológica y filosófica. Este artículo muestra las representaciones sociales en la novela quechua Yanakuna; en dichas representaciones se interpreta el imaginario filosóficamente a través de la narración. Allí aparece un imaginario "opresor" del indio, así como también, se distingue, en el personaje de Wayra, la realidad de un imaginario en constante construcción por los sujetos histórico-sociales. Wayra cuestiona el silencio en que los indios soportaban los abusos, mostrando así, la concepción de que esta realidad puede ser cambiada, desde ellos mismos, en oposición al imaginario funcionalista que representa su suegra, doña Kathira, cuando dice que los indios vinieron a este mundo a sufrir.

    En esta novela quechua de Jesús Lara, interactúan las dos dimensiones del imaginario en la reproducción y justificación de una realidad vivida en un constructo simbólico que oprime; y la dimensión liberadora que puede cambiar esa realidad instituida, vivida y simbólica a través de la acción que representa y reclama el personaje de Wayra.

    En Estudios Bolivianos N° 13, denominado: "La lógica de la cosmovisión andina", Iván Oroza empieza su texto con la afirmación: "hay más que occidente". A partir de esta idea sitúo el artículo desde la categoría de imaginario social, pues muestra la dimensión emancipadora y en el puro nivel simbólico. Despojarse de la lógica clásica, como única estructura fundante del pensamiento, implica una difícil liberación, pues la realidad nos muestra que, aun cuando se logran cambios en la estructura social, solo se "maquillan" las instituciones. En este sentido, abordar la lógica andina es abordar la estructura misma de la representación del pensamiento andino.

    En Estudios Bolivianos N° 17, denominado: "Teoría y filosofía"; el trabajo: "La filosofía de la historia de Giambattista Vico", de Daniel Elío-Calvo, formula, desde la Scienza Nuova de Vico, principios comunes a todos los pueblos y un sentido de la historia a partir de la convergencia de lo verdadero y el hecho verum etfactum convertuntur. Según Elío-Calvo, Vico plantea que se puede conocer, realmente, solo lo que se crea; así el hombre puede tener un conocimiento cierto de la historia, que es creación suya. Este reconocimiento vichiano del protagonismo en la historia cambia la representación del quehacer humano otorgan-dolé la capacidad de autocrearse y no padecer la historia, sino protagonizarla. En este punto, se considera que existe una concordancia con la autocreación históri-co-social de Castoriadis, aunque, para este último, la historia está siempre abierta y en Vico existe etapas determinadas por las que pasa el desarrollo histórico.

    Un punto importante de este mismo artículo es la mención al dibujo de la portada del libro de Vico mismo que representa todo el argumento de la "Ciencia Nueva" a partir de objetos simbólicos adscritos cada uno a su contexto.

    En Estudios Bolivianos N° 21, denominado: "Construcciones sociales sobre la mujer", los diferentes artículos versan sobre imaginarios y representaciones en torno al concepto mujer, el rol femenino y la realidad de la mujer en la sociedad. Cito títulos de los artículos: "Eva y las amazonas" de Blithz Lozada; "¿Mundos femeninos? Los espacios de sociabilidad de las mujeres en la ciudad de La Paz a inicios del siglo XIX" de María Luisa Soux; "La feminización de la enseñanza y construcción de identidades de género en la escuela primaria" de María Luisa Talavera, entre otros.

    El presente trabajo se concentra en una aproximación a la producción intelectual sobre imaginarios y representaciones sociales del IEB a partir de la descripción de dos publicaciones del instituto. Para este fin, interpreto las categorías de Cornelius Castoriadis, para luego abordar, desde esta perspectiva filosófica, el artículo de Martín Mercado: "Imaginario y nación en la novela Juan de la Rosa (1825) de Nataniel Aguirre", presentado en Estudios Bolivianos N° 22; estudio en el que el autor toma también ideas de Castoriadis en su exposición, centrándose en destacar la dimensión emancipadora de la novela. La otra aproximación es al libro: "Theatrum Ginecologicum", de Blithz Lozada, que expone la representación de los roles sociales asignados por género; cabe aclarar, que en este último trabajo, el autor no toma en cuenta a Castoriadis; y lo que será expuesto es un intento propio de aplicar esta perspectiva para leer ambos trabajos.

    Durante la exposición describo desde Castoriadis e intento interpretar al propio Castoriadis en términos concretos, mismos que proporcionan los mencionados trabajos.

    Comienzo con una breve descripción del concepto imaginario en Castoriadis a manera de ilustrar el desarrollo posterior de mi lectura de "Imaginario y nación en Juan de la Rosa" y Theatrum Ginecologicum.

     

    El imaginario social de Castoriadis

    La perspectiva de Cornelius Castoriadis permite aproximarse a diversos tipos de concepciones sobre las representaciones sociales. Pues, elabora una filosofía que se articula en torno al postulado de la existencia de una creatividad absoluta de la acción humana e intenta construir una concepción de lo social histórico fundado sobre la autonomía creadora de los colectivos humanos. Estosignifica que con los imaginarios se estudia la capacidad de producción y reproducción de una sociedad mediante su producción cultural en sentido amplio; es decir, lo simbólico, mismo que antepone a todo condicionamiento material. Castoriadis difiere así críticamente del marxismo, considerándolo insuficiente para interpretar la sociedad y transformarla, pues las relaciones de producción responden al imaginario instituido e instituyente de la sociedad que es el que proporciona respuestas a las preguntas básicas como: ¿quiénes somos?, ¿qué necesitamos?, ¿qué tipo de personas queremos formar a través de la educación?, etc.

    La obra de Cornelius Castoriadis se presenta como una elucidación, pues, "elucidar es el trabajo por el que los hombres intentan pensar lo que hacen y saber lo que piensan, i. e. la creación social histórica"2.

    La sociedad, creada y creante, concebida como acción, como producto deviniente del colectivo humano que en su interrelación, la conforma. La sociedad produce el imaginario social instituido e instituyente que es "...más que un mero reflejo especular de esta sociedad"3. Si bien el imaginario "refleja" la imagen de la sociedad, esta representación de figuras humanas en acción se ve a sí misma en sí misma, es el espejo que va construyendo. En este espejo se comprende la realidad y la racionalidad, por ser una creación social, histórica y psíquica, ya que, todo pensamiento de la sociedad y de la historia pertenece a la sociedad y a la historia.

    Esta perspectiva filosófica, para entender el devenir de la sociedad y al hombre dentro de ella, no es más un ser pensante abstraído de todo espacio- temporal, sino agente de su propia historia, abierto a la interrelación con otros sujetos agentes del conjunto histórico, social y psíquico. Esta filosofía posibilita "... dar nivel ontológico a lo histórico social, revela el funcionamiento de este estrato del ser/ente total y aporta bases firmes para pensar la sociedad y su historia"4. Es importante aclarar que, en Castoriadis, no encontramos un concepto de historia definido por uno de sus aspectos o delimitado en función a su fin último, sino: "... la historia siempre está abierta porque la sociedad también lo está."5 Es esta la concepción que permite entender la sociedad como un todo activo, producto de la experiencia humana que, a su vez, produce y condiciona la misma. Tal como antes mencioné, todo pensamiento de la sociedad está dentro de ella misma, producido por ella misma.

    Castoriadis, con el tema de la autocreación de la sociedad, ha puesto la cuestión de la institución en toda su complejidad de autoproducción, autoreferencia y autodestrucción. Cuando estos mismos sujetos productores se sienten oprimidos por las instituciones creadas por ellos, instituyen algo unevo. Instituir implica poner en práctica una nueva forma de vida con su respectivo sentido. "Se trata, entonces, de retomar en su desenvolvimiento las cristalizaciones impuestas; es decir, "el hacer pensante"6 o sea, una nueva práctica que da sentido al quehacer humano, individual y colectivo agente.

    La presente aproximación al estudio del imaginario social desde Castoriadis, se centra en describir cómo una creación social puede "independizarse" de sus creadores, deviniendo en una fuerza opresora. Al notar como dadas estas condiciones opresoras, el sujeto individual y la sociedad pueden emanciparse. Esto, según Castoriadis, ".. .pasa en todas las sociedades, ya que en todas ellas la alienación está instituida como factor de su propia constitución". Es así que la emancipación es ".. .la posibilidad de cuestionar los imaginarios sociales para mostrar así su carácter construido y la facultad del ser humano para transformarlo."7

     

    El imaginario emancipador o libertario de Mercado

    El artículo de Mercado, resalta la dimensión emancipadora antes que las delimitaciones (cuadros) propias de la puesta en escena de un guión en función a la reproducción de un sistema creado, que cuando no satisface más y empieza el malestar dentro de la sociedad que lo crea, ésta busca alterarlo generando un sentido diverso de él mismo (y dentro de él) que responda a la realidad (no digo necesidades, pues, las mismas necesidades son su producto) viva que le da su ser.

    En "Imaginario y nación en Juan de la Rosa", el autor menciona que se ha valorado negativamente el proyecto de nación propuesto desde la novela, por dar un mal uso al término imaginario, pues "... los intérpretes han recurrido al término 'imaginario' como sinónimo de ideología". "Entendiendo por ella algo así como una falsa conciencia o una maniobra políticamente engañosa para crear una concepción de la nación que no corresponde a la compleja realidad histórica"8, señala Mercado. Con el fin de revalorar la propuesta de Juan de la Rosa, Mercado, redefine el concepto de imaginario, tomando la perspectiva de Castoriadis, para ver que: "... en tal concepto está implicada la posibilidad de emancipación de los sujetos sociales"9. Mercado define imaginario como:

    "... una creación socio- histórica de instituciones, normas y símbolos que otorgan sentido al actuar de las personas, así como la justificación de la existencia de una realidad social... Un imaginario social es un esquema interpretativo de la realidad y no uno representativo, socialmente legitimado y con manifestaciones materiales históricamente elaboradas que brindan matrices culturales para la cohesión e identidad social que son difundidos por las instituciones sociales y son aceptados por los miembros que se sienten parte de ese mundo social. Un imaginario permite la inteligibilidad de un mundo social que no podemos representar en su totalidad, pero sí interpretar a partir de determinados símbolos y prácticas"10

    En referencia a "La institución de la sociedad" de Castoriadis, Mercado afirma que el autor concibe la sociedad moderna como una entidad alienada que puede ser emancipada. En este punto, simplemente, recalco que esta mención implica la toma de conciencia "... es la capacidad que instituye lo instituido".

    La mención del trabajo de Mercado, a la necesidad de emancipación y búsqueda de respuestas existenciales, nos abre a la "tensión" entre individuo y sociedad, al plantearnos cómo es que somos creadores de un mismo sistema que nos oprime, carente de sentido en nuestras vidas, interrogantes estas que vislumbran una lucidez emancipadora, dado que este momento de crisis referido por el autor es el que exige respuestas, búsqueda de sentido.

    Volviendo a Castoriadis, tomamos su distinción entre la imaginación radical del imaginario social instituyente. Este último se refiere al flujo creador que permite establecer un imaginario social instituido preexistente al individuo y que es la condición necesaria para otro nivel de ser, el ser social-histórico.

    Partiendo del fundamento de lo viviente, la imaginación radical aparece como la primera fuente de creación, es un imaginario que crea de la nada imágenes y formas pero que no es suficiente para la creación del campo social-histórico, dado que la psique es a-social y a-histórica. Esta imaginación radical es el aspecto individual del imaginario que incluso para autodefinirse individual, necesita del imaginario colectivo. De ahí, la necesidad de socializar el ser psíquico a fin de sacarlo de su mundo y de fabricar un individuo social, un ser social histórico11.

    Entonces, la realidad demanda la imaginación radical del ser psíquico individual, pero ella es un lugar inmerso en un imaginario instituido que ha estado siempre ahí y le preexiste: el imaginario social instituyente colectivo. Lo social histórico define un nuevo modo de ser, en tanto que designa una forma ontológica que no se encuentra ni en el orden de lo viviente, ni en la psique pura reenviada en un universo pre-social. Una totalidad considerada por sus instituciones y por las significaciones que ellas encarnan, necesariamente sujetas en un proceso de autoalteración temporal, pues "cuando el hombre siente que no son las instituciones las que le sirve, sino que él se ha convertido en servidor suyo, comienzan los procesos de emancipación".

    Partiendo de la definición del imaginario social, como "... una creación socio- histórica, de instituciones, normas y símbolos que otorgan sentido al actuar de las personas así como la justificación de la existencia de una realidad social". El autor destaca que, en Castoriadis, el imaginario debe ser coherente, completo y significativo. Dado el carácter significativo de un imaginario "permite la posibilidad de emanciparse de un determinado imaginario social". Es así que la emancipación es "la posibilidad de cuestionar imaginarios sociales para mostrar así su carácter construido y la facultad del ser humano para transformarlos."12

    Entonces, lo social histórico define un nuevo modo de ser, en tanto que designa una forma ontológica que no se encuentra ni en el orden de lo viviente, en tanto tal, ni en el orden de la psique pura reenviada a un universo pre-social, una totalidad considerada por sus instituciones y por las significaciones que ellas encarnan, necesariamente sujetas en un proceso de autoalteración temporal.13

    Este "proceso de autoalteración" es el que permite sentir y entender el carácter construido de las instituciones, que en la aproximación filosófica a la crítica literaria de Mercado, se expresa así:

    Las insatisfacciones, las dudas existenciales y los deseos de mejorar la sociedad me parecen estar muy presentes en JDR, por lo que la novela no solo podría leerse como el cúmulo de errores del liberalismo del siglo XIX, sino también como uno de los aportes al discurso emancipatorio y de mejora de lo nacional y lo plurinacional de Bolivia. Las insatisfacciones personales, grupales y sociales son las que JDR presenta en voz de los personajes que luchan contra las impiedades de las fuerzas reales. Por ejemplo: ...las preguntas existenciales sobre el dudoso sentido de la justicia del mundo colonial están presentes cuando Juanito se plantea: ¿qué va a ser de mí?, ¿Adonde voy?, ¿para qué sirvo en este mundo? (Aguirre, 1885:232) ¿Quién soy? (ibid.: 102). Los deseos de crear un nuevo mundo mediante la independencia están presentes a partir de las enseñanzas que Juanito recibe del heroico cuidado que demuestra rosita por su hijo.

    A partir de estas menciones, Mercado, afirma que la dimensión emancipadora, inherente al concepto de imaginario, no fue rescatada por sus intérpretes literarios con tres excepciones: la de Soruco, que ve en ella un adelanto en el discurso nacionalista y la importancia de los mestizos en una renovación de lo nacional. Paz Soldán, en: Hacia una historia crítica de la literatura boliviana, de 1986, ve en la obra una articulación de diversos símbolos culturales, donde propone que en la capacidad poética del lenguaje somos capaces de recuperar lo mejor del pasado y expresar, del mejor modo, nuestros deseos de un proyecto articulado e incluyente. En ese sentido, Mercado considera que "... a partir de esta reflexión y sumando los trabajos que recuperan el ideal libertario e inclusivo en JDR... somos dueños de cambiar los errores del pasado, si somos responsables de las concepciones de nación, libertad y futuro que vayamos a dejar a las siguientes generaciones."14

     

    Conclusión y valoración personal de la primera aproximación

    A través del estudio del trabajo de M. Mercado con el lente del concepto de imaginario en Castoriadis, considero impórtate resaltar que la cuestión del imaginario tiene dos caras. Por un lado, se refiere al imaginario social instituyente que resulta y permite la producción y reproducción de un imaginario social instituido, en tanto armazón simbólico de una sociedad dada. En ella la imaginación radical ofrece, por su radicalidad imaginativa, la posibilidad de autoalterar, el imaginario instituido actúa reproduciendo un esquema instituido; así como de cambiando, de acuerdo a la vivencia de sus autores, la realidad como tal. Pues, la sociedad es autoinstitución, autocreación y también, autoalteración. Si cada época tiene su propio potencial de alienación, ella también tiene su propio potencial de auto alteración perpetua, siendo el planteamiento de Castoriadis una respuesta que no es solo para entender la historia de los pueblos, sino más bien: "... es una respuesta ontológica... "15 del ser de las representaciones simbólicas individuales y colectivas. Me atrevería a decir que esta respuesta ontológica ,a partir de esta concepción de imaginario social, nos remite al tema de lo actual y lo posible, entendiendo por posible lo que dadas sus notas no es contradictorio que exista. La realidad dada en acto con su correspondiente imaginario es dimensión de esa misma realidad, es decir, de la proyección de cambios individuales y colectivos que den un mayor sentido a la experiencia.

    Por estas razones considero que el estudio de los imaginarios, desde una perspectiva filosófica, replantea la concepción de sociedad, del devenir histórico, del protagonismo en la historia, así como la noción misma de individuo y colectividad en interrelación creadora de valores e instituciones, tomando a partir de esta perspectiva una conciencia real de la libertad.

    Aproximación desde Castoriadis al "Theatrum Ginecologicum"

    Dada la importancia de la creación de cultura, producción individual y colectiva, alienación, autoconciencia de libertad, etc. es que hago un intento de aproximarme a la lectura de una obra que más allá de su erudición no se centra en esta perspectiva pero, que ofrece el material para incorporar categorías castoridianas en su interpretación.

    Describo la obra: "Theatrum ginecologicum " del investigador del Instituto de Estudios Bolivianos Blithz Lozada con el objetivo de delinear el tema de la institución de los imaginarios en dicha obra, a partir algunos puntos que describen cómo se definen las identidades femeninas en la historia, analizando, además, las circunstancias que dan lugar a la constitución de los roles, papeles y actuaciones en la sociedad.

    "Theatrum Ginecologicum" narra la puesta en escena de una sociedad en la que se constituyen los roles femeninos como opuestos a los masculinos, a lo largo de la historia de Occidente, marcados por la tradición judeocristiana y su horror a la androginia, es decir, a la equidad.

    Es la representación de una obra en las tablas de un escenario instituido por la sociedad, que a su vez, va instituyendo los roles a los personajes que actúan en una escena social instituida a la vez. Los personajes, en tanto realidad psíquica radical tienen la capacidad de ir modificando sus guiones en el marco de una obra que les precede y cuyo autor es esta misma fuerza anónima colectiva que produce y reproduce la representación de la obra.

    Al empezar la lectura de esta obra, llama la atención, en el prólogo del Dr. Mario Frías Infante, la referencia al título de la misma escrito en términos latinos siendo esta referencia la que dibuja el fondo del sentido del Theatrum:

    "Theatrum en la lengua de los clásicos romanos, era el nombre con el que se designaba el lugar destinado para el juego y diversiones públicas, también, y más específicamente, el lugar donde se está a la vista de todo el mundo, donde se presentan espectáculos ante un determinado público.
    Así, Marco Tulio Cicerón nos dejó escrita esta expresión.- populi sensus máxime teatro et spectaculis perspectus est" (la percepción del pueblo, sus sentimiento se descubren principalmente en el teatro y en los espectáculos). Fabio Quintiliano dijo: maiore se teatro dignum putat (se cree digno de figurar en un escenario de mayor nivel)
    Tales referencias, en este contexto, me traen a la mente una mención a Ovidio en un texto destinado a aprender lengua y cultura latina, en el que un personaje cita al poeta diciendo: "'sed scitisne cur feminis libeat in theatrum iré? Ovidius poeta, qui ingenium mulierum tam bene noverat quam ipsae mulieres, rationem reddit hoc versu: Spectatum veniunt, veniunt spectentur ut ipsae". (Ovidius, Arsamandi 1:99 ) (pero , saben por qué les gusta a las mujeres ir al teatro? El poeta Ovidio, que conocía tan bien el ingenio de las mujeres, como ellas mismas, dio la razón en este verso: vienen a ver, vienen para ellas ser vistas).

    "En referencia, al teatro o a la representación escénica de los personajes no debemos dejar de lado el concepto del espectador ante el que se representa la obra, hecho que se complica con la autoreferencia, ser contemplador y contemplado, o mejor dicho, ser actor y público, crear y ser creado.

    Desde los fragmentos introductorios se deja sentir la presencia del "espíritu" del "Theatrum Ginecologicum". En su descripción de la sociedad en términos teatrales, deja ver como la representación de un personaje va de acuerdo a una trama, un contexto histórico cultural que antecede al individuo como una creación independiente de él. La sociedad que éste conforma y que da sentido a su personaje con las significaciones del conjunto o elenco artístico, que posibilitan y condicionan el desenvolvimiento de su papel, pero que no lo determinan, pues al igual que cuando experimentamos la actuación de un personaje experimentamos más que el mero guión. El actor da vida al personaje, así en la sociedad hay un conjunto de significaciones que nos preceden y condicionan. Es cada individuo desde su subjetividad, desde su imaginación radical originaria, que se define en este conjunto de significaciones tan ajenas a uno y tan propias a la vez.

    Retomando estos puntos desde la perspectiva de Castoriadis (reitero, a quien el autor del "Theatrum Ginecologicum" no considera en su obra). La sociedad, en tanto que totalidad que crea dentro de un campo social- histórico particular, es decir, una forma ontológica, siempre se instituye ella misma. Ella es autoinstitución, autocreación y también, autoalteración. Valga aclarar, que hablar de creación no remite a ninguna entidad suprema.

    El imaginario social instituido en y por el lenguaje, las condiciones instrumentales de su propia existencia social histórica por la producción y reproducción de significaciones sociales imaginarias, constituyen la base simbólica de una sociedad dada, en tanto que ésta es una forma ontológica específica. El lenguaje crea un campo histórico social particular para la producción de un universo del discurso y por tanto de una realidad socialmente instituida que le es propia; esta forma ontológica no fue jamás fijada definitivamente por la potencia creativa de la imaginación radical.

    Si cada época tiene su propio potencial de alienación ella también tiene su propio potencial de auto alteración perpetua, es decir, vemos la dimensión emancipadora en estas referencias en el ejemplo concreto de esta obra. Podemos apreciar en ella, con el feminismo que rechaza la estructura patriarcal y antes, cómo para instituirse tal patriarcado se pretende "borrar" toda huella que recuerde la equidad de género. Así se marcan roles femeninos y masculinos que no permitan ni un atisbo de androginia reconocida en culturas antiguas satanizadas por la tradición judeocristiana, quedando así la mujer presa de un sistema que le asigna roles en función al varón.

    El autor ilustra el estado de prisionera de la mujer en el patriarcado con una referencia a la obra "Los cautiverios de las mujeres: madresposas, monjas, putas, presas y locas" de Marcela Lagarde, quien entiende por cautiverio una categoría antropológica que sintetiza el poder del patriarcado, y que tiene a la mujer en estado de privación de libertad, carente de autonomía para decidir su proyecto de vida.

    En la descripción de los cautiverios podemos apreciar cómo se anula la autonomía y proyección autoafirmativa de la mujer, proyectando el sentido de laexistencia femenina "a favor" de otros. El cautiverio de "madresposa", aun hoy un "ideal" de la realización femenina, ésta tendría que realizar su ser cumpliendo actividades de reproducción y servidumbre voluntaria.

    La cultura dominante reconocería ambos roles a través de los hijos y el conyugue con ritos institucionalizados y según condiciones de la vida social impuesta. El mundo patriarcal especializaría a las madres en la reproducción de la sociedad y de la cultura, orientando a las mujeres a mantener relaciones de sujeción al marido. Incluso cuando no tuviesen hijos ni conyugue, serían concebidas para cumplir funciones reales y simbólicas dentro de la cárcel de la vida maternidad y la vida marital. De esta manera, aparecen las mujeres en el rol de madres de los hermanos y de los amigos, las de compañeros de trabajo o jefes y no es extraño esposas de padres, novios y otros familiares y afines.16

    La cárcel de las monjas, en la que se encierran las mujeres que han trascendido la vida profana, subliman el modelo de la "madresposa" terrenal para constituirse en esposas de Cristo y el cuidado maternal a los más necesitados. Con su negación a lo mundano consideran elevarse superando lo más detestable, es decir, el erotismo y la sexualidad femenina.

    La "prisión de las putas" es una expresión de la cultura patriarcal que sataniza el erotismo de las mujeres y que las oprime y excluye al expresarlo. Siendo el logro del patriarcado apropiarse eróticamente del cuerpo femenino y dominar la sexualidad. El cautiverio de las presas recluye a mujeres que serían cautivas de las imágenes y de los roles dominantes que se deberían cumplir. Están tan presas del sistema que las coaccionan a cumplir sus normas.

    Y el cautiverio de las locas, pueden ser mujeres muy buenas o muy malas pero que rompen el molde del concepto de mujer en el patriarcado.

    Según Lagarde, el feminismo (expresión de locura en el sistema patriarcal) sería el medio para que las mujeres se liberen de los cautiverios que las oprimen.No obstante, los cautiverios citados, el autor, nos dice: "... que exista una vertiginosa, caótica y radical variación de colores y atuendos que evidencia que tampoco individualmente la identidad femenina es algo estable. En efecto, el ser de cada mujer fluiría, se constituiría y de- constituiría en el movimiento inacabado de un asertivo, múltiple, diverso y nómada posicionamiento contingente."17

    Resulta conveniente tomar en cuenta, que este sistema patriarcal, más allá de su representación, ha instituido un imaginario en el que tanto mujeres como varones están inmersos en sus significaciones.

    En su referencia a Lagarde, Lozada afirma la inexistencia de una identidad unívoca de género, aunque ser mujer resulte tan aleatorio, personal como colectivamente, aunque el sujeto esté siempre influido por los saberes triunfantes de su escenario y época le acecharían ciertas imágenes que harían que su yo fluya a los lugares cartografiados por los cautiverios de las madresposas, las putas, las monjas, las presas y las locas. De esta manera se señala un deterninismo en las tablas del "Theatrum Ginecológicum", una escenografía que espera a sus actrices y actores, papeles protagónicos y secundarios. A este punto, vemos una dimensión del imaginario separada de sus creadores, pues el escenario espera a sus actores, lo instituido espera a sus productores para que lo reproduzcan cumpliendo sus funciones impersonales, externas con significaciones sociales ya dadas.

    Los papeles representados en el "Theatro Ginecológico", dan el rol protagónico al varón y la posibilidad a la mujer de ser coro, bailarinas, damiselas y personal del reparto en los diferentes actos a lo largo de la historia, que en medio de su variedad se pueden establecer estos cuadros:

    1. El varón no se puede pensar como un ser andrógino. La tradición judeocris-tiana elimina todo rastro de la figura de Litith, eliminando así todo rastro de igualdad de género, graneando la imagen de Eva, nacida de la costilla de Adán, fiel compañera y sumisa. Si quedó alguna referencia de Lilith fue para mostrar que la mujer que pretenda igualarse al varón y levantarse contra Dios se expondría a que el poder divino le negase su plena realización impidiéndole la maternidad. Se debe tomar en cuenta que Eva solo existe como mujer cuando Adán le da un nombre y la reconoce como hembra con quien copular.
    2. Varón y mujer la decadencia deben saber que el mal radica en las pulsiones femeninas. Hecho que ilustra con el mito de Eva y la expulsión del paraíso por su desobediencia provocando un castigo a toda la humanidad. O con el mito de Pandora que esparce los males sobre la tierra.
    3. Pandora en el imaginario griego es la representación de la idea de decadencia. Una versión actualizada de Pandora y Eva son las brujas, que la iglesia señaló como fuente del mal, inclusive de la enfermedad. Son la imagen expiatoria de los temores y obsesiones de Occidente que pueden cometer abominaciones extremas motivadas por la insaciable lascivia femenina capaz de ocultar, engañar, aparentar y seducir con la eficacia propia de la maldad demoniaca.
    4. Ariadna es la cuarta imagen en la constelación de la subjetividad femenina. El hilo que entrega a Theseo es el arma domestica de la mujer que representa su influencia en temas públicos desde la intimidad, el confort y el placer privado. El laberinto representa los vericuetos de la existencia humana, está presente en cada sujeto en su yo constituyéndose a sí mismo. Que Ariadna haya guiado a Theseo por el laberinto indica la idea de un guión de dirección que podría cumplir la mujer.

    Finalmente, los guiones no han cambiado esencialmente, cambian los telones, los escenarios, los actores: "...en el teatro de la historia no hay final para actrices y actores tras la caída de telón comienzan nuevas actuaciones que repiten los guiones".18

    En éste punto es importante ver cómo se nos plantea el guión a representar: como algo externo a nosotros mismos. Efectivamente existe una alienación, como sujetos singulares y colectivos en los productos que han sido creación nuestra. Así mismo, la sociedad se aliena en sus propios productos, no reconoce que las significaciones y las instituciones que rigen su "representar" y su "hacer", son sus propias creaciones. "El reconocer que el ser humano singular así como la sociedad son origen de sí mismos es lo que abre la posibilidad de ser otro en el caso del sujeto singular y otra en el caso de la sociedad".19

    La reflexión, el reconocimiento de que el individuo y la sociedad son origen de sí mismos, da lugar a que los espíritus libres, es decir, quienes se reconocen activos protagonistas y creadores de sus roles y su representación, se constelen, afirmando desde la identidad femenina, un cambio libre de mitos opresores.

    Conclusión

    Por la riqueza de estas "scaenae" del "Theatrum Ginecologicum.", retomé un intento de aplicación de la filosofía castoridiana en la interpretación de las representaciones sociales, pues en éstas se puede ver la tensión entre lo ya dado como diferente de sus creadores y como estos sus creadores pueden cuestionarlo y cambiarlo a través de su propio actuar.

    Finalmente, después de estas dos lecturas desde un mismo enfoque, considero que vislumbrar lo instituido y lo instituyente como producto mismo de la sociedad que cree simplemente reproducir lo ya dado, sintiéndose incapaz de cambiar su propio destino, cambia radicalmente. Desde la mirada de lo instituido e instituyente, es el individuo aquel que se cuestiona en una situación concreta, buscando el sentido real que tiene lo aprendido y lo practicado. En este conflicto de búsqueda de sentido tiene un rayo de lucidez que permite tomar conciencia de su protagonismo en la historia. Así se posibilita un verdadero cambio, producto de experiencias, necesidades y anhelos. Ser dueños de nuestro propio destino implica tomar en cuenta cuan productores de nuestro mundo somos. Por este motivo, la importancia del estudio de los imaginarios desde la filosofía como una búsqueda de sentido, el sentido de nuestro actuar, de crear cultura, autocrearnos en ella y ver la sociedad como un todo en el que cada uno de nosotros es su protagonista, guionista y telonero.

    Es plausible la investigación que el IEB hace en este sentido en sus diferentes áreas de estudio y reflexión; en especial desde la filosofía, reflexionar sobre imaginarios y representaciones sociales, es encontrar un horizonte de sentido producido por nosotros mismos y que a su vez, nos produce social e individualmente. Porque toda reflexión sobre la sociedad es desde la misma sociedad así como toda reflexión sobre la existencia es desde la misma existencia. Esta búsqueda de sentido tan vivida, concreta, activa, que nos posibilita entender no solo el sentido de la producción simbólica (en el sentido actual para reproducir un modelo de sociedad) sino que provoca meditar sobre lo posible, lo no actual, las posibilidades prestas a ser actualidades, ser actualizadas, un cambio, una construcción de un nuevo sentido que dibuje mejor nuestras posiciones como individuos y como colectividad autoconsciente.

     

    NOTAS

    1 Es licenciada en filosofía por la Universidad Mayor de San Andrés, investigadora del IEB en la gestión 2015.

     

    2 Chapel, Sebastian. L'imaginaire selon Cornelius Castoriadis. La vie des idees, 2008.

    3 Enciclopedia Iberoamericana de Filosofía. T. 10

    4 Giraldo Isaza, Fabio. "El círculo de la creación. Una interrogación sin fin". En: Psiquis- sociedad: una crítica al racionalismo. Compilación y edición Facultad de Economía UFTC. Tunja, Colombia, 1998.

    5      Giraldo - Valenzuela. "Colombia: democracia y derechos humanos". En: Psiquis-sociedad: una crítica al racionalismo. Compilación y edición Facultad de Economía UPTC. Tunja, Colombia, 1998.

    6       Chapel, Sebastian. Op. cit. "Castoriadis a su, avec le théme de l'autocréation de la société, poser dans toute sa complexité la question de l'institution: qu'est-ce qu'instituer, autrement dit comment une nouvelle forme de vie, c'est-á-dire une nouvelle pratique douée de sens. peut-elle advenir parmi les hommes? II s'agit done de ressaisir dans son déploiement, contre toutes les cristallisations imposées, ce que Castoriadis appelle «le faire pensant»".

    7      Mercado, Martín. "Imaginario y nación en la crítica literaria de la novela Juan de la Rosa de Nataniel Aguirre". "Repensando imaginario y nación". Revista Estudio Bolivianos N° 22.

    8      Mercado, M. op. cit.

    9      Ibid.

    10    Ibid.

    11    Noury Mathieu, Cornelius Castoriadis, socio logue? Critique sociologique de 1' ontologie de la creation imaginaire social, aspects sociologiques. Vol 18, N° 1, mars 2011.

    12    Mercado, op. cit.

    13    Noury, op. cit.

    14    Mercado op.cit.

    15    Noury.Op. cit.

    16    Lozada, Blithz: "Lheatrum Ginecologicum", pp. 14-15

    17    Ibid. 158.

    18    Lozada. Op. cit. 159-161.

    19    Malaver, José. Emergencia e institución de la sociedad. Filosofía política y sociología de Cornelius Castoriadis.