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    Fuentes, Revista de la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional

    versión impresa ISSN 1997-4485

    Rev. Fuent. Cong. v.4 n.6 La Paz feb. 2010

     

    INVESTIGACIÓN

     

    BIBLIOTECOLOGÍA NICARAGÜENSE
    ACTUALIDAD Y AVANCE

     

     

    Mario Arce Solórzano*

    * Bibliotecólogo nicaragüense.

     

     


     

    INTRODUCCIÓN

    Hoy por hoy, Nicaragua posee un amplio y sólido Sistema Nacional de Bibliotecas que contrasta con la pobreza de las estadísticas internacionales. Esa es la visión y misión del presente ensayo, dar a conocer esa riqueza de la Bibliotecología Nicaragüense a través de tres ejes temáticos: la historia de sus bibliotecas, el quehacer de sus bibliotecarios en su lucha reivindicativa por el "Día Nacional del Bibliotecario y Bibliotecaria" —el cual fue dedicado al lector, bibliotecario y revolucionario "Carlos Fonseca Amador"— y, finalmente, su eje motor, la enseñanza de la Bibliotecología en Nicaragua.

     

    1. Historia de las bibliotecas en Nicaragua

    La primera Biblioteca de la Provincia de Nicaragua nace en un centro de instrucción religioso que el Obispo de Nicaragua, Fray Andrés de las Navas y Quevedo, fundó el 15 de diciembre de 1680 con el nombre de Colegio Seminario de San Ramón Nonnato1. Este Colegio y en especial su biblioteca, que alcanzó su pleno establecimiento en 1696, representan el sustrato esencial documentado que dio a la historia de las bibliotecas nicaragüenses el aporte inicial de ser la primera biblioteca escolar de la, entonces, Provincia de Nicaragua. Antes del surgimiento de este centro de enseñanza religioso y su biblioteca, se había documentado la existencia de "Escuelas para Indios" fundadas en 1542 en León Viejo y extendidas, en 1572, a ciudades como El Realejo, Granada y Nueva Segovia. Por falta de libros para cubrir la expansión de esa enseñanza, se deduce que también existieron bibliotecarios y "Bibliotecas para Indios".

    La trascendencia más loable de la Biblioteca del Seminario de San Ramón, fue el haber sido la herencia bibliográfica jamás esperada para el desarrollo de la Universidad en Nicaragua, y como tal fue donada a la Real Universidad de la Inmaculada Concepción de León, en 1816, naciendo así la primera Biblioteca Universitaria que poseía 4 mil volúmenes, libros que fueron testigos sobrevivientes "de la educación y la cultura eclesiástica que predominó en ese periodo histórico de nuestra Provincia"2.

    Nicaragua logra su Independencia de España el 15 de septiembre de 1821, a partir de esa fecha, lentamente, fueron apareciendo en el panorama del país escuelas, colegios y asociaciones de arte y cultura, librerías, bibliotecas públicas y privadas de personajes pudientes en la ciudades principales de León, Granada, Matagalpa, Jinotega y Managua que ha sido la capital de la República desde 1858.

    Desde la inauguración de la Biblioteca Nacional en 1882 —incluyendo el lento desarrollo de las bibliotecas escolares, públicas y municipales del país— se observó en el quehacer histórico de esta institución una característica itinerante (por ejemplo, no poseía edificio propio) que impedía su desarrollo y total establecimiento, hasta su ubicación y eventual asentamiento en 1950 en el área norte de la antigua ciudad de Managua, arrasada por el terremoto de diciembre de 1972.

    Es precisamente en el período "pre-terremoto" (1960-1972) que la Biblioteca Nacional toma el liderazgo de la bibliotecología nicaragüense. Durante ese tiempo, su Director, el Dr. Eduardo Zepeda-Henríquez, (1961-1969)3 apoyó y se puso al frente de muchas iniciativas bibliotecarias, entre las más sobresalientes: la primera Asociación Nicaragüense de Bibliotecarios en 1963, (ASNIBI), la Primera Campaña Nacional del Libro, que se organizó a finales de 1964 en celebración y conmemoración gremial del Libro Nicaragüense; la formación periódica de los bibliotecarios a través de cursos técnicos y el fortalecimiento de las bibliotecas escolares, públicas y municipales que se extendió hasta los primeros años de los 70'.

    También las bibliotecas especializadas y universitarias se unieron entre 1969 y 1979 a través de la fundación de la Asociación de Bibliotecas Universitarias y Especializadas de Nicaragua (ABUEN)4 que aglutinó en su seno a seis de las siete universidades existentes en el país: UNAN-León, UNAN-Managua, UNAN-Carazo, UCA, INCAE, Escuela Nacional de Agricultura y Ganadería y la Universidad Privada Centro de Estudios Superiores, además de una serie de bibliotecas especializadas como la del Banco Central de Nicaragua, la de la Asamblea Nacional y la del Banco Nacional de Desarrollo, entre otras.

    Con el advenimiento de la época revolucionaria, se dio un detonante maravilloso para la cultura de la lectura, del libro, las bibliotecas y el combate a la ignorancia, con la gran hazaña que significó la realización de la Cruzada Nacional de Alfabetización, llevada a efecto del 23 de marzo al 23 de agosto de 1980, que redujo el analfabetismo del 51% al 12.9% en todo el país.

    En el período revolucionario (1979-1989), las bibliotecas nicaragüenses toman una dimensión insospechada, en esta síntesis se registran los hitos más trascendentales de esta época: la creación del Ministerio de Cultura y su Dirección General de Bibliotecas y Archivos5, dentro de la cual se fundó la Red de Bibliotecas Públicas; la creación de Red de Bibliotecas Escolares en el Ministerio de Educación; la realización el Primer Curso Nacional de Capacitación Bibliotecaria "Carlos Fonseca Amador" (noviembre 1979 - enero 1980), donde se capacitaron 150 bibliotecarios técnicos de todo el país y de donde surgió la celebración tradicional del "Día del Bibliotecario Nicaragüense"; la construcción e inauguración del edificio único, construido en plena época revolucionaria para la Biblioteca Infantil "Luís Alfonso Velásquez Flores"; reapertura de la Carrera de Bibliotecología; la donación de parte del Gobierno de Venezuela del Bibliobús "Simón Bolívar"; la realización de seis Campañas Nacionales del Libro "Carlos Fonseca Amador"; la hazaña del Equipo de la Biblioteca Nacional en la conclusión de la Bibliografía Nacional de Nicaragua (1986), que abarcó desde 1829 hasta 1978; la llegada desde Alemania del Bibliobús "Bertolt Brecht"6 y la donación de la cooperación alemana del Taller de Encuadernación "Sofía Scholl" a la Biblioteca Nacional Rubén Darío de Nicaragua, entre otros.

    En la actualidad, el desarrollo de las bibliotecas y redes de centros de información de Nicaragua es un fenómeno en que se contrapone a la pobreza que impera en el país. Todas las instituciones bibliotecológicas cuentan con el respaldo jurídico de leyes, decretos y normativas, que ha engrandecido el Sistema Bibliotecario Nicaragüense, a la cabeza del cual se encuentra la Biblioteca Nacional7 "Rubén Darío", después, podemos mencionar la Hemeroteca Nacional y la Red Nacional de Bibliotecas Públicas, tal como lo dispone el Art. 6 del Decreto Creador8, y por extensión documental patrimonial, se le agrega a esa estructura, el Archivo General de la Nación, que es un órgano del Instituto Nicaragüense de Cultura.

    A continuación, en la estructura organizativa, aparecen los respectivos Subsistemas, ampara el Art. 9.17 del Decreto Creador citado, el cual le confiere a la Biblioteca Nacional, "...normar el desarrollo del subsistema bibliotecario en el marco del sistema nacional de información documental" del país, sin embargo, dicha normativa que aún no ha sido reglamentada hasta la fecha, pese a que existen catorce subsistemas en todo el territorio nacional que está conformado por todo tipo de bibliotecas, archivos, centros de información y documentación con diferentes temáticas sectoriales, redes y asociaciones de bibliotecas y bibliotecarios con recursos digitales, virtuales y mixtos, hasta culminar con el subsistema de Enseñanza y Formación Técnica y Profesional de la Bibliotecología, Archivología y Documentación.

     

    2. El Día Nacional del Bibliotecario y Bibliotecaria Nicaragüense en homenaje a Carlos Fonseca Amador

    Históricamente, el trabajo profesional del bibliotecario en Nicaragua se sustentó en un documento oficial de la Junta de Administración Pública de la Universidad de León, fechado el 23 de diciembre de 1869, en el cual se nombra bibliotecario a Camilo Saravia, con cuatro pesos mensuales de sueldo9, Con derechos y responsabilidades para el ejercicio de su labor, lo cual dignificó la profesión del bibliotecario desde sus inicios.

    Después de ese hito del siglo XIX, se da el paulatino desarrollo de las bibliotecas y con ello emergen nuevos bibliotecarios y bibliotecas entre las que sobresalen dos instituciones que le dan propiedad y fundamento al oficio y profesión del bibliotecario: primero, la Biblioteca Nacional del Congreso10, para el uso de los Supremos Poderes, creada en 1871 y con un Reglamento que tenía cuatro partes principales, las dos primeras, de trascendencia bibliotecológica nacional, porque propone las funciones de alto rango para un sólo cargo: el Archivero Bibliotecario, quien asume con deberes, derechos, responsabilidades que cumplir. Las otras dos partes normaban la administración y los servicios que se brindaban en esa institución; y, en segundo lugar, la Biblioteca Nacional de Nicaragua, inaugurada en 1882, en cuyo Reglamento11 se observan nuevos aportes a la organización y administración de ese centro y fundamenta la labor y profesión del bibliotecario. En el Capítulo II: Del Bibliotecario formula disposiciones de avanzada en el quehacer del cargo de: Bibliotecario Nacional. Con esas normativas se sustentaba el rol del bibliotecario en la sociedad de principio del siglo XX.

    Con el paso de los años, sumado al desarrollo de bibliotecas y bibliotecarios, la Biblioteca Nacional se vio de pronto en la lucha reivindicativa de un día especial, que dignificara el ser y quehacer del bibliotecario nicaragüense, desde que recibió en su seno a la primera Asociación Nicaragüense de Bibliotecarios en 1963.

    Por su parte el movimiento bibliotecario nacional expresaba, través de su entrega, servicio y trabajo, la necesidad de un "día del bibliotecario" pero no encontraba eco. Hasta los primeros años del siglo XXI, por ley o decreto oficial de la República nunca hubo un respaldo que dignificara jurídicamente el Día del Bibliotecario Nicaragüense, aunque, desde la década de los 60' se lo celebraba el día 23 de abril de cada año, fecha que, a su vez, sigue siendo el Día Internacional del Libro, dedicación que hoy apunta a Don Miguel de Cervantes, William Shakeaspeare e Inca Garcilazo de la Vega.

    En 1979, una bandera surgió para esa lucha gremial de reconocimiento y reclamó el 8 de noviembre como "Día del Bibliotecario", en memoria de Carlos Fonseca Amador, fue una propuesta de un grupo de bibliotecarios graduados de la Universidad Centroamericana entre 1974-1978. Con ese punto de partida el gremio bibliotecario, las redes y asociaciones pasaron 30 años celebrando tradicionalmente esa fecha cada año, en conmemoración a la caída en combate del revolucionario, lector y bibliotecario Carlos Fonseca Amador.

    El gremio bibliotecario nacional haciendo eco de tal fundamento y realizando esfuerzos de unidad en diversidad, iniciaron a finales del 2007, una ofensiva legislativa para oficializar el "Día del Bibliotecario y Bibliotecaria", esfuerzo de muchos frutos, que culminó con la Ley N° 70112 que declara el 8 de noviembre de cada año: "Día Nacional del Bibliotecario y Bibliotecaria Nicaragüense", un gran logro de reconocimiento nacional.

     

    Semblanza de Carlos Fonseca Amador

    Carlos Fonseca Amador (1936-1976), oriundo de Matagalpa, departamento del norte de Nicaragua, es el más connotado fundador del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), y uno de los revolucionarios latinoamericanos más importantes de las décadas del 60 y 70. Luchó por la libertad de su país y murió en la montaña Zinica, el 8 de noviembre, combatiendo a una de las dictaduras más sangrientas y corruptas de Latinoamérica, la que era encabezada por la familia Somoza, desde el asesinato de Augusto C. Sandino, en 1934.

    La ciber enciclopedia Wiki destaca en la biografía de Carlos Fonseca lo siguiente: "El 4 de marzo de 1955 se bachillera y obtiene la medalla al mejor bachiller del año llamada 'Estrella de Oro'. Se marcha a Managua y es nombrado inspector y director de la Biblioteca del Instituto Ramírez Goyena. Ahí continuó incrementando su cultura y su convicción social, y comenzó a convocar a pequeños círculos de estudios entre los alumnos de ese instituto.

    Desde la perspectiva bibliotecológica, Fonseca tiene múltiples facetas que se funden vitalmente al perfil de un verdadero bibliotecario: estudiante de excelentes notas que se desempeñó por suficiencia lectora, conocedor de libros y por reconocimiento intelectual como bibliotecario. Su amor por la lectura, los libros, su trabajo como bibliotecario, como escritor y su militancia por un mundo mejor, son características dignas de recordar y de difundir en nuestro devenir bibliotecológico"13.

    Carlos, "se preocupaba de enseñar cómo utilizar los recursos bibliotecarios y cómo desarrollar los trabajos investigativos a los estudiantes que le consultaban en la biblioteca14. Carlos Fonseca es recordado por quienes le conocieron personalmente como un gran amante de la lectura "y comprendía el significado y valor de una biblioteca y archivo para la sociedad y para la liberación de las conciencias"15. Al mismo tiempo no podemos dejar de recordar una de las significativas frases que éste revolucionario y bibliotecario, pronunciara en solidaridad con los campesinos nicaragüenses analfabetos que se entrenaban en la montaña para luchar contra la dictadura somocista, las que iban dirigidas a sus compañeros de lucha, orientándoles: "y también enséñenles a leer.

    Es evidente que Carlos Fonseca Amador se destacó como un estudiante excelente, un lector tremendo e infatigable, un investigador de la historia, geografía, literatura, economía, política, etc., y de la realidad nicaragüense, un poeta y escritor revolucionario que batalló con su pluma las injusticias de la dictadura somocista, un hombre de avanzada que fundó una organización (el FSLN), que hizo historia antes y después de su caída en combate y, por último, un comandante guerrillero que llegó hasta las últimas consecuencias como un hombre de verdad, por eso quiero cerrar esta reseña de sus virtudes, con las palabras del poeta nicaragüense José Coronel Urtecho, que resume la gallardía de Fonseca del principio al fin de su vida diciendo: "Carlos Fonseca Amador... siempre decía la verdad... y vivió su verdad hasta las últimas consecuencias" (en Conversación con Carlos).

    En resumen, la Biblioteca Nacional de Nicaragua se sumó a la lucha reivindicativa del gremio nacional desde 1963, cuando Carlos Fonseca Amador ya se había graduado de lector y bibliotecario y ahondaba en su transformación revolucionaria; en 1979 -1980 los bibliotecarios retoman la fecha de su caída —el 8 de noviembre— como homenaje a su genio y figura y luchan durante 30 años por ese día especial que se concretó en la Ley N° 701 de octubre de 2009, la cual declara el "Día Nacional del Bibliotecario y Bibliotecaria", la ley establece que el Instituto Nicaragüense de Cultura, será la instancia de gobierno que efectuará las actividades en celebración de este día, coordinando dichas actividades con la Biblioteca Nacional "Rubén Darío". Es pues esta institución un estandarte invaluable de la Bibliotecología Nicaragüense.

     

    3. Enseñanza y establecimiento de la bibliotecología16 en Nicaragua. Antecedentes.

    En este contexto inicial se rescata la labor de los aborígenes nicaragüenses, llamados "indios" por los colonizadores españoles, que desde las "Bibliotecas para Indios" (1542 - 1572) sembraron la semilla de un cultivo primigenio de las bibliotecas en el país.

    Un tiempo después se ve aparecer la instrucción bibliotecaria empírica con espíritu medieval de los años 1695-1787 con la fundación de las primeras bibliotecas escolares y conventuales, de la mano de la Iglesia católica; luego, se hace sentir el empirismo bibliotecario con espíritu liberal y con una presencia más acentuada de influencias bibliotecarias importadas de España, periodo que se dio entre 1800 y 1899.

    Al final de ese período, y con la inauguración en 1882 de la Biblioteca Nacional, aparecen poco a poco las técnicas bibliotecarias propiamente dichas y el empirismo comienza a decaer y es con ésta institución que se da en las bibliotecas y en los bibliotecarios del país, la apropiación y empoderamiento de las más connotadas técnicas bibliotecarias extranjeras (Estados Unidos, Francia y América Latina). Este fue un proceso que se enmarcó entre 1900 y 1955, lo cual dio paso a la enseñanza universitaria de la bibliotecología universalmente conocida en esa época, como "Arte y Ciencia de las Bibliotecas", en un principio.

    Entre 1960 y 1972 con el establecimiento y desarrollo de dos asociaciones de bibliotecarios y bibliotecas (ASNIBI y ABUEN), se da capacitación técnica a los bibliotecarios escolares, públicos, universitarios y especializados, los cursos se realizaban anualmente y se captaban las más modernas técnicas bibliotecarias, como ejemplo, el "Curso Audiovisual de Bibliotecología", capacitación insignia de la UNESCO para América Latina se impartió cuatro veces en el país entre 1970 y 1972. En ése año, ocurrió la devastación de los archivos y bibliotecas por el terremoto acaecido en Managua.

    Nacimiento la Carrera de Bibliotecología

    Dado el predominio de universidades extranjera de América Latina (Panamá, México, Colombia, Puerto Rico, entre otras) y Estados Unidos, que brindaban formación técnica y profesional a bibliotecarios nicaragüenses, influencia que se evidencia entre 1955 y 1974, surge en el país la enseñanza profesional para adecuar recursos humanos y financieros debido a la demanda de bibliotecólogos en varias instituciones prestigiosas, y a los "rumores de algunos ejecutivos institucionales", que aseguraban que era más barato formar profesionales en las universidades del país que becarlos en universidades del extranjero. Una premisa que ayudó a consolidar un proyecto nicaragüense, que a la larga tendría resultados inconsistentes en la permanencia de la Carrera.

    Entre 1974-1978 surge en la Facultad de Humanidades de la Universidad Centroamericana (UCA), el Departamento de Bibliotecología, proyecto de formación profesional que contó con el apoyo técnico-profesional de ABUEN, la cooperación técnico-financiero de la Biblioteca del Banco Central de Nicaragua y el respaldo académico de una dependencia cultural de la Embajada de los Estados Unidos en Nicaragua. El proyecto duró cuatro años y se extendió a los graduados la Licenciatura en Humanidades con mención en Bibliotecología, en él se formaron por vez primera más de 30 profesionales nicaragüenses.

    Ya en la época revolucionara, dada la demanda de bibliotecarios profesionales, la UCA reabre la Carrera de Bibliotecología y establece en la Facultad de Humanidades la Escuela de Bibliotecología, en la cual se formaron decenas de bibliotecólogos y bibliotecarios técnicos superiores entre 1981 y 1996, en ése último año se cerró lamentablemente esta carrera por falta de demanda.

    En el período 1997-2009, el bibliotecario nicaragüense avanzó en su calificación universitaria con el programa España-Nicaragua-El Salvador que hizo surgir dos Maestrías en Gestión y Organización de Bibliotecas Universitarias, la primera edición se dio entre 1997 y 1999, fue apadrinada y coordinada académicamente por la Escola Universitária Jordi Rubió i Balaguer de Biblioteconoma i Documentació de Barcelona, España, y efectuada en la Universidad Centroamericana, donde se formaron más de tres decenas de bibliotecólogo salvadoreños y nicaragüenses.

    Posteriormente, entre 2000 y 2002, esa misma universidad española, en cooperación con El Salvador, realizó una segunda edición de esa maestría en la Universidad Centroamericana "José Simeón Cañas" de San Salvador, a la cual asistieron más de 12 bibliotecólogos nicaragüenses y coronaron con éxito sus estudios.

    Finalmente, después de un lustro sin respaldo para la educación bibliotecológica en las universidades del país, surgió en 2008 en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, Managua, la carrera de Gestión de la Información, la cual es de modalidad sabatina y por encuentros, en su visión y misión formadora esta Universidad orienta en sus estudiantes a especializarse como bibliotecólogos o archivólogos o gestores de la información.

    Como corolario, es meritorio destacar la importancia de la cooperación bibliotecaria extranjera en Nicaragua, que ha sido sistemática y permanente desde 1955, por tanto es imperativo agradecer a ese conjunto de voluntades, países, personajes, organizaciones regionales e internacionales, que le han brindado al país y a la bibliotecología nicaragüense: recursos bibliográficos, conocimientos técnicos y profesionales, cursos, becas, mobiliario, equipo, maquinaria e instrumentos de trabajo bibliotecario, prácticas de pasantías, estudios de licenciatura, maestrías, formación de personal especializado que laboró en diversas bibliotecas y universidades, en proyectos de diversa índole más una serie de beneficios que enriquecieron en cada época y momento, a la misión y visión que llevan a cabo las bibliotecas, bibliotecarios y la ciencia bibliotecológica y documental en Nicaragua.

     

    NOTAS

    1.  Jorge Eduardo Arellano. Historia de la Universidad de León de Nicaragua. Tomo I. (León, Nicaragua: Editorial Universitaria, 1973), p. 269.

    2.  Mario Arce Solórzano. Panorama Cronológico de la Historia de la Bibliotecología en Nicaragua: 1524 -1990. (Managua: Biblioteca Nacional, 1991), p. 28

    3.  Mario Arce Solórzano. La Obra Bibliotecológica del Lic. Salterio López Adaros. Tres Décadas de Bibliotecología Nicaragüense. 1a ed. (Managua: Centro de Investigaciones Bibliotecológicas Nicaragüenses, 2007), p.82.

    4.  Ibíd., p. 95 - 96.

    5.  Op. cit., Arce, 1991, p. 32.

    6.  Mario Arce Solórzano y Reybil Cuaresma Bustos, Historia y Vivencias del Bibliobús "Bertolt Brecht", La Biblioteca Alemana Nicaragüense, El Taller de Encuademación "Sophia Scholl", (Managua: Centro de Investigaciones Bibliotecológicas, 2008), p. 18, 74.

    7.    Jimmy Alvarado Moreno, Historia de la Biblioteca Nacional de Nicaragua. (Managua: Instituto Nicaragüense de Cultura), p. 27 -33.

    8.    Nicaragua. Asamblea Nacional, Decreto N° 28-2000 Creador de la Biblioteca Nacional Rubén Darío, (La Gaceta, Diario Oficial, N° 78 del 26 de abril de 2000).

    9.    Op. cit., Arellano, 1973. Tomos I, p. 27 - 28.

    10. Fidel Coloma González. "Biblioteca Nacional de Nicaragua". ANABAD, XLII (1992), NÚM. 3 - 4, pp. 301-302.

    11. Ibíd.

    12.Nicaragua. Asamblea Nacional. "Ley N° 701 que Declara El Día Nacional del Bibliotecario y Bibliotecaria", (La Gaceta, Diario Oficial, N° 196, 16, octubre, 2009), 83 - 84.

    13.Mario Arce Solórzano. Así surgió, en Homenaje a Carlos Fonseca Amador: El Día del Bibliotecario Nicaragüense. [en línea]. Disponible en: http://www.bnrd.gob.ni/secciones/11/dia_bibliotecologo [Consulta: 14 octubre 2009].

    14. Conny Méndez Rojas y Yadira Roque Altamirano. Día Nacional de la Bibliotecaria y el Bibliotecario Nicaragüenses. Por qué celebrarlo. (Managua: RECIMUNI, 2008), p. 3.

    15.  Carlos Fonseca (1936-1976): Bibliotecario y revolucionario. [en línea]. Disponible en: http://politicaybiblioteca.com.ar/joomla/index.php?option=com_content&task=view&id=19&Itemid=36 [Consulta: 1 noviembre 2007].

    16.  Mario Arce Solórzano. Reseña Histórica sobre la Enseñanza de la Bibliotecología en Nicaragua. [en línea]. Disponible en: http://www.abinia.org/nicaragua/ensenanza [Consulta: 21 junio 2009].

     

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